6 de febrero de 2017 17:33 PM
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5 factores que modifican el valor nutritivo de los forrajes

Aunque hay una multitud de elementos que inciden en la cantidad y calidad de nutrientes en pastos, los 5 principales son la especie, el clima, las enfermedades o plagas, el manejo y la fertilización.
Al hablar de valor nutricional de forrajes, se refiere a la capacidad de pastos, granos, árboles, arbustos y subproductos de satisfacer los requerimientos de los bovinos para mantener niveles productivos y reproductivos.
En general, este valor lo definen factores tanto de la planta como del propio animal. En este caso, se hablará específicamente de aquellos que inciden sobre todo en la primera, en lo relativo al manejo y otros elementos.
En primer lugar, la composición química de cada especie varía y determina la calidad de sus nutrientes. Estos son productos de la energía solar y se agrupan en hidratos de carbono, proteínas, grasas y vitaminas, así como los minerales que provienen del suelo y otros compuestos.
Las principales especies forrajeras pueden ser divididas en 2 familias: gramíneas y leguminosas. Cada una tiene distintas propiedades nutritivas, por lo cual los expertos recomiendan mezclar ambos tipos para garantizar una nutrición completa.
El segundo factor, el clima, tiene que ver sobre todo con las condiciones ambientales y el tiempo atmosférico del lugar, pues inciden en el crecimiento de la planta.
Elementos como la temperatura, la radiación solar y las precipitaciones influyen directamente en la forma como la planta absorbe los nutrientes y los distribuye desde la raíz hasta las hojas. Hay eventos extremos como sequías o heladas que causan daños directos en los pastos.
En tercer lugar, las enfermedades o las plagas, que atacan principalmente las partes más tiernas de las plantas, pueden disminuir el valor nutritivo de la pradera. En Colombia, plagas como el mión de los pastos o el chinche consumen la hoja y el alimento para el ganado se pierde.
El cuarto factor es el manejo. Henry Mateurs Echeverry, ingeniero agrólogo, señaló que este incluye aspectos como el control de la carga animal o el tiempo de descanso.
“Cuando uno estudia fisiología de pastos, uno sabe en qué momento debe entrar el ganado porque el forraje está de mejor calidad y cuándo debe salir, para que la pradera se recupere”, indicó.
De acuerdo con el experto, el momento adecuado para que los rumiantes entren al potrero es cuando la hoja verde está en un 30 %. En el mismo sentido, otros expertos recomiendan que el ganado consuma el pasto previo a la floración, cuando el forraje tiene mejores condiciones de digestibilidad.
El manejo también incluye los procesos de conservación de forrajes, como son la henificación, el ensilaje y el henolaje (un método intermedio entre los 2 anteriores). Al aplicar cualquiera de los 3, cambian valores como el contenido de proteína o de fibra.
Finalmente, el quinto componente es la fertilización, que está enfocado en hacer corrección en los suelos. Esto permite mejorar la composición mineral del forraje, al agregar elementos como fósforo, potasio, sodio, calcio, selenio, cobre, entre otros, así como corregir un aspecto fundamental.
En el suelo tenemos un administrador o un gerente, que se llama pH. Según el rango donde esté, los nutrientes que tenga el terreno pueden estar disponibles para la planta”, dijo
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Fuente: Agromeat

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