10 de febrero de 2017 11:47 AM
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Mejor en manos de profesionales

El monitoreo cumple un papel estratégico ante la proliferación de plagas y enfermedades

El monitoreo agrícola surgió como una necesidad de poder predecir el comportamiento de plagas y enfermedades en cultivos agrícolas, principalmente soja y en algún caso trigo. Eran momentos donde el “chorrito de Cipremetrina” puesto en cualquier momento y condición del cultivo, haya o no necesidad de su uso era la práctica común. Eso llevó a que muchas especies de plagas, tanto isocas como chinches, fueran ganando resistencia a piretroides comunes y fuera necesario comenzar a monitorear los lotes, ya que aquellos individuos que habían ganado resistencia causaran fuertes pérdidas productivas.

Es así como surge la necesidad de comenzar a monitorear los cultivos, donde se comienza a ajustar los principios activos, su dosis y real necesidad de uso en función de las plagas con potencial de daño real. Es gracias a esto, donde empresas como Halcón Monitoreo, surgen como una necesidad de control profesional de este tipo de problemas.

Sumado a la presencia de plagas, también se comenzó a trabajar en el monitoreo de enfermedades, principalmente ante los primeros focos de aparición de roya de la soja y fundamentalmente de Mancha Ojo de Rana, lo que permitió evaluar el daño real que el resto de las enfermedades de fin de ciclo generaban al cultivo.

Pero había dos puntos en el monitoreo de cultivos agrícolas que ni siquiera eran tenidos en cuenta. El seguimiento de malezas y el seguimiento y monitoreo de plagas en maíz. El primero debido al uso generalizado de glifosato, que todo lo arreglaba y el segundo debido a las modificaciones genéticas del cultivo que lo llevaban a haber ganado una resistencia a plagas como cogollero del maíz. Pero todo esto terminó.

Por lo tanto, para poder monitorear correctamente un cultivo, es necesario sin duda alguna volver a las bases de la producción agrícola, donde es necesario conocer que tipo de malezas se encuentran presentes en cada lote, conocer su ciclo y forma de germinación, identificarlas correctamente en estado de plántulas, de manera tal de poder utilizar, lo más eficiente posible los herbicidas preemergentes disponibles en el mercado.

Lo mismo ocurre con el manejo de plagas, donde el quiebre de resistencias condiciona el manejo y la logística de aplicación y control. Con estos conceptos claros, el comienzo del trabajo de seguimiento no comienza con el cultivo en sí mismo, sino en el momento que se cosechó el cultivo anterior.

Lo ocurrido en plagas y malezas, puede perfectamente ocurrir con enfermedades. De hecho en Brasil ya hay resistencias de estas a fungicidas de uso común en nuestro medio.

Por lo tanto servicios como el brindado por empresas de monitoreo, con su bagaje de experiencia en la zona norte y central del país es fundamental como para poder dar estabilidad productiva a planteos agrícolas que se caracterizan por estar sometidos a fuertes aumentos de costos productivos.

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Fuente: Ambito Financiero

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