10 de febrero de 2017 11:58 AM
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Estados Unidos-Argentina: un comercio complicado

Las exportaciones locales del complejo agroindustrial no tienen gran participación en este destino, pero en rubros como el biodiésel, el té y los arándanos hay gran preocupación.

¿Exterminator o negociator? La calificación del poderoso empresario mexicano Carlos Slim, referida al nuevo ocupante de la Casa Blanca, Donald Trump, respecto a su “inclinación” a los negocios, más que a los conflictos, no termina de tranquilizar a analistas y hombres de negocios locales, que temen un endurecimiento de las relaciones, especialmente de intercambio de bienes y productos, especialmente después de la postergación por otros 60 días, para el ingreso de limones frescos locales.

Sin embargo, aunque el país del Norte es un indiscutido gigante comercial, es ínfimo el monto que Argentina le vendió históricamente (en la actualidad apenas entre u$s4-5.000 millones) y, para colmo, se importa desde ese destino más del 30% de ese monto.

De ahí que algunos analistas como Guillermo Toranzos Torino, destacan que la dureza inicial de la Administración Trump, es más vale un mensaje para los países con los que Estados Unidos tiene un fuerte déficit comercial, como China, u$s340.000 millones; Alemania u$s70.000, o México u$s61.000, y no con los superavitarios, como Argentina, y menos aún, cuya balanza comercial (suma de exportaciones e importaciones), apenas supera los u$s10.000 millones.

Por supuesto que esto no quiere decir que Argentina no va a resultar afectada, pero, en todo caso, el impacto primario puede venir por el lado financiero (suba de tasas, etc.) y, tal vez, de alguna inversión directa ya que Trump, en esta etapa, parece priorizar las que se hacen “en suelo propio” para reactivar primero la economía local, desalentando a las empresas estadounidenses que programaban llevar capitales a otras regiones (por ejemplo, con salarios mucho más baratos).

Pero sin duda, si efectivamente EE.UU. cierra su economía, mucho más allá del intento de reducir en u$s80-100.000 millones su abultado déficit comercial (u$s560.000 millones), toda la actividad económica mundial va a profundizar su caída, como ya viene ocurriendo desde 2008, y eso le va a pegar en forma indirecta a países como Argentina, de la misma forma que una revaluación del dólar provocaría la inmediata baja de los commodities.

De hecho, el temor a restricciones comerciales de parte de Estados Unidos a países como México o China, fue la causa principal de los recientes retrocesos de las cotizaciones agrícolas, y lo que muchos se preguntan además, es: ¿dónde se canalizarán los volúmenes de mercaderías que EE.UU. no importe, aunque sea sólo por ” sancionar” a los países que le compran poco?

De todos modos, el país de Trump sigue siendo el tercero en materia de comercio con Argentina, y bastante alejado de Brasil que sigue siendo el principal “cliente” con el 20% del comercio (unos u$s21.000 millones), y China que absorbe el 13% (unos u$s14.000 millones). A su vez, si bien el intercambio aumentó el año pasado, igual la tendencia de la participación global sigue bajando de 14% en 2002 a alrededor de 10-11% en la actualidad, y la balanza es negativa para Argentina ya que vende 40% menos de lo que compra.

Más interesante aún resulta el análisis de la canasta de productos que se intercambian con el país del Norte. Es que mientras lo que ingresa es, especialmente gasoil, aviones y químicos, las ventas argentinas se reparten, especialmente, entre productos agroindustriales (30%), también químicos (33%), y algo de metales.

Hilando mucho más finito surge que los “metales” se refieren básicamente al aluminio, mientras que la agroindustria es muchísimo más heterogéneo y va desde los biocombustibles (u$s1.000 millones el año pasado), a vinos (u$s250 millones), arándanos (u$s122 millones), jugos de frutas (u$s440 millones), aceite de limón (u$s117 millones), te negro (u$s88 millones), o azúcar y miel (u$s136 millones), entre los más destacados.

Y, si bien las ventas globales no son tan significativas, en los rubros puntuales puede haber problemas si se llegan a imponer restricciones al comercio, por el porcentaje actual que ocupan las compras estadounidenses sobre las ventas argentinas totales de esos rubros. Ese es el caso de los biocombustibles (90%), el té 75%, o los arándanos, más 65%.

La pregunta es: ¿Puede ocurrir? Sin dudas no se puede destacar, pero parece improbable por varias causas. La primera, como se mencionó, es la escasa magnitud del comercio bilateral y el hecho, para nada menor, de que Argentina compra más de lo que vende en EE.UU.

Otra razón, es que hay algunos productos que son muy apreciados (aunque eso no descarta totalmente el riesgo), tal el caso de la miel, muy bien calificada; los arándanos fuertemente demandados para el postre nacional estadounidense: el “blue pie”; la esencia de limón imprescindible para las gaseosas; o el té, también muy bien calificado internacionalmente.

El resto, como el caso de la carne vacuna, si bien sería interesante la reapertura de ese mercado (que Argentina lo tuvo desde 1996 al 2001), la realidad es que por el momento en el mercado local no hay volumen suficiente. De hecho, hace más de una década que no se cumple siquiera con la codiciada Cuota Hilton para Europa.

Por otra parte, a esta altura es bien conocida la falta de competitividad de los productos argentinos en el mercado internacional, lo que llevó a que en el caso de EE.UU. se cayeran muchas ventas de pesca, berries, frutas, etc.

De ahí que, por el momento, a la mayoría de los empresarios les interesa mucho más lograr respaldo directo para sus ventas (promociones, reintegros, incentivos fiscales, etc.) y recuperar mercados regionales, como Brasil o Chile, que un eventual avance con el principal socio del NAFTA que tiene más para vender, que para comprar en Argentina.

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Fuente: Ambito Financiero (Susana Merlo)

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