9 de marzo de 2017 01:21 AM
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Los altos costos laborales, el atraso cambiario y la inflación golpean a las economías regionales

La menor demanda interna y las pocas ventas externas afectan la rentabilidad del productor.

A más de un año de los cambios en la política económica para el campo, queda un sabor agridulce en las economías regionales. Algunos sectores se vieron favorecidos por una mejora coyuntural en sus exportaciones pero otras la siguen peleando. Todos piden cambios en la legislación laboral por la alta incidencia en los costo de producción. Además, el tipo de cambio no ayuda lo que hace que los competidores en el mercado externo se queden con los potenciales clientes. La inflación es otro de los problemas, incide directamente en los gastos que no puede ser cubierta por una demanda interna afectada por salarios que quedaron atrasados. En consecuencia el productor no recibe el valor correcto por su trabajo, pero si hay aumentos en las góndolas que el consumidor debe afrontar.

“Con las obras que hicimos en el aeropuerto de Tucumán la exportación de arándanos creció un 58%”, dijo el presidente Mauricio Macri durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso la semana pasada. Se trata de una verdad a medias. “Esos fueron los envíos desde una provincia, las ventas a nivel nacional fueron del 15 por ciento”, aseguró el vicepresidente del Comité Argentino de Arandanos (ABC), Nicolás Tretiak.

El principal problema para este sector es el alto el costo de mano de obra el cual ocupa un rol muy importante dado que “representa el 50% de los gastos, por ende el impuesto al trabajo es lo que mas incide en la falta de competitividad”, remarcó el representante del ABC.

Se trata de un tema que no viene de ahora sino de siempre. Y esto se puede ver con las manzanas. La producción de Chile ingresa con un costo del u$s12 por cajón mientras que a la Argentina hacerlo sale 20 dólares.

En Neuquén los productores volvieron a salir a las rutas a regalar sus frutas porque su situación es la misma que hace un año. “Nos quieren dar por kilo de pera 3 pesos cuando nuestro costo de producción es de 6 pesos”, afirmó el presidente de la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén, Sebastián Hernández, quien recalcó no encontrar respuesta ni en las autoridades provinciales y nacionales, por eso no descartó volver a la Plaza de Mayo.

Otra economía regional que sufre las consecuencias del aumento de energía es el olivícola. Desde la entidad que los agrupa, uno de sus integrantes Juan Carlos Jáuregui, reconoció que gracias a una situación “coyuntural” la producción local se paga en el exterior 4.000 euros la tonelada. Sucede que la caída de los principales productores como Italia, España o Turquía, le permitió a la Argentina aprovechar el momento. “Esto nos ayuda a mejorar la ecuación, pero no podemos estar tranquilos cuando la luz la pagamos u$s1.000 por hectárea. Lo ideal seria que represente entre el 22% al 25% en el costo de producción o sea unos u$u400. Estamos reclamando una tarifa de riego agrícola, porque somos electrodependientes, pero no tenemos ofertas por parte del Gobierno”, sostuvo.

A todas actividades les conviene un tipo de cambio más alto pero eso implica costos altos en dólares. En paralelo hay una economía que sigue con una inflación en ascenso en ese punto hay dos servicios que son claves para todas las economías regionales: el transporte y la mano de obra que tienen también valores altos en dólares.

Desde el Ieral de la Fundación Mediterránea, el economista Juan Manuel Garzón advirtió que “si el tipo de cambio se mantiene en torno a los 16 pesos y la inflación sigue su ritmo, y queda en el 20%, es un problema para las economías regionales”.

Garzón afirmó que no hay soluciones mágicas. “El esquema actual es un ingreso de dólares para financiar al Estado lo que te aprecia el tipo de cambio y eso es difícil de corregir desde el punto de vista de la política monetaria. Al Banco Central le resulta difícil evitar la apreciación cambiaria cuando parte de eso tiene que ver por el déficit fiscal heredado”.

Sabiendo que la situación cambiaria es real y los pedidos para que los impuestos internos se modifiquen, algo que no llegará en el mediano plazo al menos en el segundo caso. El presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto le propuso a Agroindustria dos herramientas para el sector. “Uno es trabajar en la reducción de aranceles con los países del Mercosur y segundo, la devolución de reintegros para paliar la crisis”.

Estas son sólo algunas de las cadenas que no pasan un buen momento económico, falta incluir a los sectores de la yerba mate, citrícolas, arroceros, vitivinícolas, entre otros.

Lamentablemente los ciclos agrícolas no son los mismos que los ciclos políticos. La recesión interna no ayuda. Su efecto se traslada en un menor consumo y este lo sufre el productor. Esto implica un problema de concentración mayor que expulsa trabajadores. El Gobierno debe saber y debe trabajar en evitar el achicamiento del desarrollo productivo. Y para eso hay que dar señales rápidas y urgentes

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Fuente: Agromeat

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