12 de marzo de 2017 14:09 PM
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Inspeccionarán aeroclubes y empresas de fumigación aérea

Las autoridades nacionales buscan certificar las operaciones aeronáuticas y frenar las infracciones que saturan los radares en la zona más utilizada por los contrabandistas de drogas.

Los vuelos que transportan drogas por la frontera norte representan un problema central en la primera línea de defensa contra el narcotráfico. En los próximos meses se instalarán dos radares en Formosa, para sumarse a los tres que funcionan en la zona caliente del movimiento de estupefacientes. La información compartida por el gobierno argentino a Bolivia señala que, en promedio, todos los días se detecta un vuelo que ingresa sin autorización desde ese país a la Argentina. En otras zonas con cobertura de radar se analizan cada año unos 300 Tránsitos Aéreos Irregulares (TAI). Pero no todos esos vuelos detectados son de traficantes. Investigaciones posteriores comprueban que la mayoría de esas aeronaves operan en aeroclubes y confunden al sistema de seguridad por no avisar sobre sus planes de vuelo.

Frente a esa situación, el Ministerio de Seguridad trabaja con la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para inspeccionar todos los aeroclubes ubicados sobre el paralelo 29, en el área señalada como de control aeroespacial por el decreto firmado por el presidente Mauricio Macri en enero de 2016.

En la primera semana de este mes se reunieron el secretario de Fronteras, Luis Green, el director de la ANAC, Juan Pedro Irigoin, y representantes del Ministerio de Defensa para coordinar las futuras inspecciones a esos aeroclubes. Las empresas de fumigación aérea también serán registradas, porque sus aparatos resultan frecuentemente detectados por los radares, en vuelos no autorizados.

La intención oficial es ordenar el tránsito aéreo en una zona sensible. Es que siete de cada diez vuelos irregulares estuvieron a cargo de pilotos que no cumplían con la norma de entregar el plan de vuelo antes del despegue.

Eso produce un desgaste del sistema de seguridad, afirman quienes están al tanto de las investigaciones sobre vuelos ilegales. Cuando un radar determina un eco desconocido y no se puede identificar por radio a la aeronave se pone en marcha un esquema de investigaciones que demanda seguimiento en tierra de posibles lugares de aterrizaje.

En el Ministerio de Seguridad quieren separar la gran cantidad de vuelos que cometen infracciones de los que cometen ilícitos. Estiman que con el cielo despejado de infractores podrán avanzar realmente en investigaciones sobre los vuelos narcos.

Algo similar sucede en el aire, con las pocas patrullas de aviones de combate disponibles utilizadas en persecuciones que, finalmente, terminan en una infracción aeronáutica menor. En estos días están en servicio en la zona de control aeroespacial una sección de cazas A4 y una sección de Pucará.

Los Pucará interceptaron el mes pasado en Corrientes a una avioneta usada para fumigación. En el reporte del incidente se consignó que el piloto no sólo rechazó las indicaciones de aterrizaje, sino que descendió en otro aeródromo en procura de que los aviones de combate se alejasen. Volvió a despegar y de nuevo fue seguido por los Pucará, mientras se coordinaba el apoyo en tierra con la Gendarmería. La aeronave fue atrapada finalmente y el piloto demorado por los gendarmes. La sorpresa fue que tenía antecedentes en vuelos narcos.

Esa aeronave cruzó tres provincias, Santiago del Estero, Chaco y Corrientes, y movilizó al sistema de respuesta integrado por el radar, la patrulla aérea de combate y la unidad terrestre. Una sospecha de los investigadores es que algunos Tránsitos Aéreos Irregulares usan maniobras de distracción para abrir el paso al vuelo con drogas.

 

El esquema de control

En el Ministerio de Defensa esperan sumar en la persecución de vuelos ilegales a seis de los doce aviones de entrenamiento y combate liviano TC6 Texan II cuya compra fue recientemente aprobada. También se espera instalar en los próximos meses en Formosa dos nuevos radares fabricados por Invap. Serán ubicados en Ingeniero Juárez y Pirané. Esas unidades se sumarán al radar desplegado en la localidad formoseña de Las Lomitas y los aparatos de control aéreo posicionados en Resistencia, Posadas y en el eje salteño de Tartagal-Mosconi.

Esos radares son monitoreados por el centro de vigilancia aeroespacial ubicado en la localidad bonaerense de Merlo. Allí se analiza la información de los Tránsitos Aéreos Irregulares y se coordina la acción de los aviones interceptores y las patrullas de las fuerzas de seguridad.

Más allá de los dos radares por instalarse en Formosa, está previsto que otra unidad similar sea desplegada en la localidad misionera de San Pedro.

Las autoridades nacionales procuran con inspecciones a aeroclubes, aeródromos y empresas de fumigación aérea que el sistema no sea saturado por el incumplimiento de las reglamentaciones de vuelos.

 

 

21/2/2017

Un fumigador que puso en alerta al sistema de vigilancia

El mes pasado fue interceptada por una patrulla aérea de combate una aeronave utilizada para fumigaciones. Fue detectada por el radar ubicado en Santiago del Estero, en un vuelo que cruzó Chaco hasta aterrizar a 100 kilometros de la ciudad correntina de Itatí, uno de los principales lugares de acopio de drogas. El fumigador no llevaba estupefacientes, aunque el piloto tenía antecedentes por participar de vuelos narcos. Sospechan que puede haberse tratado de una maniobra parar probar el sistema de respuesta.

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Fuente: La Nacion

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