16 de marzo de 2017 16:28 PM
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¿Cómo funciona el oído de las vacas?

La sensibilidad de los bovinos les permite percibir sonidos a varios metros de distancia. El oído es uno de los sentidos que más tienen desarrollados y eso los hace capaces de detectar una amplia gama de frecuencias.
Expertos señalan que el oído de los seres humanos tiene una máxima sensibilidad entre las frecuencias de 1.000 a 3.000 Hz, mientras que los bovinos alcanza los 8.000 Hz.
Muchos ganaderos, mayordomos o encargados de la finca apelan a los gritos, silbidos, al uso de perros, entre otros para arrear o hace mover a los animales de un punto a otro. Lo que desconocen es que en la medida en que en la finca se reduzcan los ruidos ocasionados por las personas, equipos y maquinaria, se facilitará el manejo de los animales, bajará el nivel de estrés y el riesgo de accidentes.
Bernardo Guerrero, médico veterinario, explicó que los bovinos tienen un muy buen oído. Es normal observar como mueven sus orejas y cambian la orientación de las mismas para detectar de donde proviene el sonido.
De acuerdo con Guerrero, el oído es uno de los sentidos más importantes que tienen los bovinos y juega un papel muy relevante en la interacción o comunicación con la manada o con la cría.
Cuando la madre tiene al ternero junto a ella, es posible que emita sonidos de baja intensidad. En el momento en que la separan de su cría, lo más probable es que empiece a mugir de manera muy fuerte. Asimismo, los terneros producen sonidos que le permiten a la vaca reconocerlos.
“Estos animales están muy pendiente de los ruidos, sobre todo cuando se dirigen o se encuentran en el ordeño. Los golpes, los ladridos de los perros, el sonido de las máquinas, son factores que pueden influir en su comportamiento”, aseveró.
De igual manera, comentó que la música tiene unos efectos muy interesantes en las vacas, ya que cuando se empiezan a acostumbrar a este sonido periódico tienden a permanecer más tranquilas.
Andrés Sinisterra, médico veterinario-zootecnista, precisó que una de las claves del manejo animal es evitar el uso de perros, apelar a los gritos y mucho menos a golpes para conducir al animal hacia donde se necesita.
Indicó que una vez el ganadero empiece a entender los sentidos y el comportamiento del ganado y decida implementar buena prácticas se facilitarán las tareas, se disminuirá el estrés y probablemente aumentará la producción.
Algunos animales se acostumbran a vivir en medio del ruido o la música que se coloca en la finca. Vale la pena mencionar que si esos bovinos cambian de espacio, lo más probable es que su comportamiento varíe y sufran de estrés mientras se adaptan al nuevo lugar, con todo y sus sonidos
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Fuente: Agromeat

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