21 de marzo de 2017 01:55 AM
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Argentina, entre el temor por represalias y la oportunidad

Suele suceder. Hay quienes ven el vaso medio lleno y están convencidos que la operación carne débil, ese esquema de corrupción criminal que envuelve en Brasil a empresas frigoríficas con inspectores que emitían certificados oficiales falsos, abre una oportunidad a la Argentina.


El presidente Michel Temer, el domingo a la noche comiendo carne. Dicen que fue en un restaurante de carnes argentinas.

Pero el hecho de que esas mismas empresas frigoríficas del escándalo operen en la Argentina, abre demasiados interrogantes. Se trata de JBS y BRF, los mayores exportadores de carne del mundo y que explican en nuestro país el 20% de las ventas externas de carne. Los que ven el vaso medio vacío, creen que habrá castigo también para nosotros, justo cuando los embarques están creciendo desde las 230.000

toneladas del año pasado a las 280.000 que se proyectan en 2017. Toda una injusticia.

“Es un problema, una mala noticia, cuando hay ruido nos afecta a todos”, dijo a Clarín, Mario Ravettino, titular del Consorcio ABC que cobija a los frigoríficos exportadores.

Ravettino recalcó que el cierre de mercados a la carne brasileña se ciñe a una represalia a esas carnes. Sin embargo, en Uruguay y Paraguay, donde también pisan fuerte JBS y BRF, la inquietud es mayúscula. Anoche se supo de contactos de las autoridades sanitarias argentinas con sus homólogas de Brasil. Una fuente contó que las instaron a resolver “la situación creada”.

Eso si, en varios niveles de la sanidad pública y entre los privados afirmaron que no hay peligro para la salud humana con los productos de estas firmas, “dado los permanentes controles sanitarios”.

BRF, dueño de marcas emblemáticas, como Paty, Dánica y Bocatti, emitió un comunicado al caer la tarde, en el que señaló que “no hay riesgos para la operación de BRF en Argentina ni para sus consumidores”.

Ayer fue un día de reuniones en las cámaras empresarias y en la de criadores como la de la raza angus, principales exportadores de carne con marca. Nadie se animó a un pronóstico.

Miguel Schiariti, de Cicra (plantas medianas) resaltó el rol del Senasa, que se ocupa de la sanidad animal y recibe en forma permanente visitas de compradores exigentes.

En estos días se está preparando para la apertura del mercado japonés para la carne de la pampa húmeda. Si se concreta, le permitirá al país escalar varias posiciones: hoy ocupa el lugar 13 en la tabla de exportadores de carne, cuando supo ser el tercero a nivel global.

Schiariti cree que al cerrarse el mercado chileno para Brasil, Argentina tendrá la posibilidad de colocar allá novillos de 370 a 400 kilos, los que más abundan.

Distinta es la visión de Miguel Gorelik, director de la especializada Valor Carne: “Las implicancias ponen en tela de juicio la sanidad y la seguridad de las carnes, no sólo vacunas, y se mira con mucha preocupación la reacción de los países compradores, siendo que Brasil es el principal exportador de carnes bovinas y de pollo”.

Para Gorelik, “nunca es oportuno un escándalo, pero éste ocurre pocos meses después de que Brasil consiguió la aprobación sanitaria de su carne vacuna al mercado de EE.UU., tras muchos años de negociaciones, y a sólo dos años de la reaprobación del principal importador mundial, China, que se convirtió en este tiempo en primer cliente de su carne bovina. Pero si hay algo saliente para extraer de otras crisis sanitarias anteriores, vaca loca, virus aviar y tantas otras, es que el daño que producen se transmite a todo el sistema”, concluyó. La operación carne débil tuvo también su expresión en los mercados financieros. Se tradujo en una fuerte caída del valor de las acciones de la mayoría de las compañías frigoríficas que cotizan, de entre 7 a 10%. -¿Temen cierres de plantas por parte de estas firmas?, se le preguntó a Silvio Etchehun, del sindicato de la carne. -No. Ya venimos trabajando a media máquina.

Fuente: Reuters

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