22 de marzo de 2017 00:43 AM
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En Brasilia temen que el escándalo agrave la crisis económica

El caso de la venta de carnes en mal estado no sólo afectará a ese sector productivo, el tercero más importante del país. También puede contagiar a otros. Brasil teme al impacto económico de la operación “Carne Débil”. Y no solo por los daños específicos que pueda ocasionar en las grandes empresas frigoríficas. Se presume […]

El caso de la venta de carnes en mal estado no sólo afectará a ese sector productivo, el tercero más importante del país. También puede contagiar a otros.

Brasil teme al impacto económico de la operación “Carne Débil”. Y no solo por los daños específicos que pueda ocasionar en las grandes empresas frigoríficas. Se presume que el resto de los sectores productivos podrán verse contaminados por el fenómeno de “las carnes putrefactas” vendidas en el mercado interno y exportadas a 150 países en el mundo. Esto enterraría, según sectores del mercado, los “pequeños brotes verdes” que se habían observado a partir de febrero último.

Un experto analiza la carne recolectada por el servicio de Salud Pública de Brasil, tras una inspección en supermercados.

De hecho, el índice de la Bolsa de San Pablo (Ibovespa) volvió a cerrar ayer con una baja significativa. Afirman que la caída ( de 2,93%) fue la más pronunciada desde el 1º de diciembre pasado. Esta vez, el derrape corrió por cuenta de la disminución del precio de las commodities y del escenario externo. Pero según Pedro Galdi, de Upside Investor, “el malestar ya venía con la situación doméstica por la Operación Carne Débil y sus consecuencias para el mercado brasileño”. Analistas de Capital Economics, con sede en Londres, dijeron que el episodio que pone en tela de juicio las exportaciones de carnes del país “es la última cosa que precisaba Brasil”. No es un “detalle”. Lo que está en juego es el futuro del tercer sector productivo brasileño más importante: en 2016 las ventas cárnicas al exterior representaron 14.000 millones de dólares. Equivale al 12% de su comercio exterior.

Ayer más países se sumaron al embargo de los despachos brasileños de todo tipo de carne: bovina, cerdo, aves y alimentos procesados. Temerosos del ingreso de productos “impropios” a sus mercados domésticos Hong Kong, Japón, México, Suiza y Jamaica decidieron suspender cualquier embarque procedente del país. Algunos hasta evalúan retirar las carnes brasileñas de las góndolas de supermercados. El caso de Hong Kong es llamativo: fue líder de la importaciones de carnes bovinas y derivados desde Brasil el último año con adquisiciones por 1.800 millones de dólares.

Pese a estos datos, el presidente Michel Temer insistió en su tesis de que “la crisis va a pasar rápido”. Lo dijo en un contacto con la prensa, ayer por la mañana. El caso “Carne Débil”, que puso de relieve una red de corrupción y mafias que hacían la vista gorda a numerosas irregularidades de grandes frigoríficos será tratado a nivel de la Organización Mundial del Comercio. Los funcionarios de la OMC demandaron a los negociadores brasileños un informe exhaustivo sobre el escándalo de las carnes putrefactas en alimentos envasados y teóricamente frescos. Los comités técnicos del organismo internacional recibirán las documentaciones del caso y se pronunciarán sobre el tema. Esta es la primera vez, desde que estalló el caso el viernes pasado, que los socios comerciales de Brasil se movilizaron para que el tema fuera tratado en Ginebra, sede de la OMC.

El embargo chino a las carnes brasileñas es un fuerte golpe a la economía del país. Las ventas a China treparon el año pasado a 1.750 millones de dólares; es 47% de las exportacoines de carne bovina brasileña (3.700 el año pasado). Corea del Sur revisó ayer su embargo y decidió, en lugar de esa medida extrema, fiscalizar en los puertos de llegada la calidad de los productos. A los que ya adoptaron medidas restrictivas, podrán sumarse Egipto y Argelia. Desde luego, estas suspensiones y restricciones ya tuvieron una consecuencia en los precios. Según los analistas cayó el precio de la arroba de carne bovina.

También ayer, el ministro de Agricultura de Brasil, Blairo Maggi, visitó una planta de producción avícola de Paraná, destinada básicamente al mercado externo. Allí admitió que “faltan fiscales” para vigilar las normas sanitarias con las que se producen los alimentos.

Fuente: Clarin

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