5 de abril de 2017 02:12 AM
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Comercio exterior: un nuevo vínculo con China

El país asiático seguirá demandando productos regionales. Pero, los lazos deben estar basados en políticas públicas activas.

Desde el comienzo del nuevo milenio, China se transformó en uno de los socios comerciales clave de América latina. Es el socio más importante de Brasil, Chile y Perú. El comercio entre China y Latam se multiplicó 22 veces desde 2000, en contraste con el comercio entre la región, EE.UU. y Europa, que apenas se duplicó en igual período. La relación entre China y Latam toma nuevas dimensiones, más allá del comercio. Ahora, abarca las finanzas (IED y préstamos) y la cooperación política. Solo en 2016, los gobiernos de la región recibieron créditos por u$s 21.000 millones de bancos estatales chinos.

Pero, los lazos comerciales entre América latina y el Caribe seguirán siendo una característica clave de su relación a mediano y largo plazo. ¿Dónde están las oportunidades de negocios?

La transformación estructural de China implica que caerán las exportaciones tradicionales de materias primas, muestra el informe Perspectivas Económicas de América latina 2016. Los más afectados serán países exportadores de minerales; el crecimiento anual de sus exportaciones desacelerará del pico de 16% a comienzos de la década pasada probablemente a cerca de 4% para 2030. Los exportadores de combustibles fósiles y las economías basadas en la agricultura (Nicaragua, Guatemala, Uruguay, Brasil, Honduras, Paraguay, Argentina) sufrirán declives semejantes.

En cambio, las economías basadas en la manufactura y los servicios capearán mejor la tormenta, con desaceleraciones más acotadas (de un crecimiento de las exportaciones del 5% en la década pasada a 2% en el futuro). El proceso de reequilibrio de China creará oportunidades para las exportaciones latinoamericanas en sectores agrícolas y alimenticios.

Además, están cambiando los patrones de consumo de alimentos en China. El consumo per cápita de azúcar, aves domésticas y carne de oveja entrará en boom esta década, mientras que productos como el pescado, aceites vegetales, frutas, verduras, leche y carne de vaca subirán a tasas de dos dígitos. La Argentina, Brasil, El Salvador y Guatemala parecen estar bien posicionados para aprovechar estas tendencias.

No dar nada por sentado

Para atender la demanda de alimentos de China serán necesarias políticas de desarrollo productivo en esos sectores y políticas horizontales de manera más general. Los gobiernos latinoamericanos tendrán que apoyar a las empresas para ayudarlas a alcanzar etapas de mayor valor agregado en la cadena productiva. Se puede aumentar el valor mediante el marketing y la logística. Para llegar al consumidor chino, las empresas de Latam tendrán que generar conciencia y reconocimiento para sus países y marcas. Los sectores podrían expandir su gama de servicios e incluir back-office y telcos para las redes globales de las multis chinas. Llegó la hora de una nueva asociación entre China y América latina.

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