6 de abril de 2017 10:40 AM
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Primer frigorífico de la era Macri

Dos empresas familiares argentinas invirtieron en la compra y puesta a nuevo de una planta en Azul, cerrada durante años. La iniciativa de los Duhau y los Zymnis apunta a impulsar la exportación de carne aprovechando su know how en mercados de alto valor. La sinergia con los ganaderos, clave.

Alejandro y Enrique Duhau, y Tomás Zymnis están al frente de dos empresas familiares de más de cien años de trayectoria en la actividad de ganados y carnes. Los primeros, de Administración Duhau, cuentan con uno de los feedlots más grandes del país; el segundo fue presidente de Finexcor hasta 2005, una de las principales industrias exportadoras en la década pasada, y hoy dirige negocios de industria y comercio de carnes en Europa. A mediados de 2016, sobre la base de una amistad de años, se asociaron para hacer una apuesta fuerte: comprar una planta cerrada en Azul y remodelarla hasta convertirla en una unidad de avanzada, que hace pocos días hizo su primera faena.

Alejandro Duhau.

Alejandro Duhau.

“A partir del cambio de gobierno, con las políticas de apertura comercial, algo determinante para la exportación de carne, tomamos la decisión de integrarnos hacia adelante, avanzar al procesamiento y vender el producto final”, contó a Valor Carne Alejandro Duhau, cuya firma recría y engorda más de 60 mil animales por año en Trenque Lauquen. Y agregó: “queríamos asociarnos con alguien que supiera del negocio, además de ser honesto. Tomás nos ofrecía la oportunidad de trabajar en confianza, tirando parejo, cada uno aportando una experiencia distinta”.

Por su parte, Zymnis apuntó que siendo industrial siempre le llegaban propuestas para adquirir frigoríficos. “Ya me habían ofrecido la planta de Azul en 2008, pero requería mucha inversión y en ese momento no era interesante. En esta oportunidad, vimos que las perspectivas que se abrían para la actividad eran excelentes y, con Alejandro, decidimos crear Azul Natural Beef SA”, afirmó. Y destacó que “mucho más que un nuevo frigorífico, lo que buscamos es desarrollar un polo de hacienda de exportación de alta calidad, vendiendo mejor los atributos de sus carnes en mercados de valor”.

Experiencias que suman

Tomás Zymnis.

Tomás Zymnis.

Como directivo de Finexcor, Zymnis protagonizó uno de los hechos trascendentes de la industria frigorífica nacional. En 2004, plena expansión ganadera, asoció a Cargill a su empresa al 50%, lo que significó el primer desembarco extranjero en el sector de las décadas recientes. “El casamiento duró poco porque teníamos objetivos diferentes. Poco después les vendimos nuestra parte”, recordó.

Desde entonces, el industrial vive en Europa y viaja frecuentemente a la Argentina donde siguió con la producción agropecuaria de la firma familiar, que incluye el ciclo completo Angus y un feedlot para 10.000 cabezas en Carlos Tejedor.

“Elegimos volver a la industria argentina porque nuestro corazón y nuestro know-how están aquí.  Además, podemos integrarla con la producción de ganado y con el comercio internacional. Es una fortaleza para el negocio”, aseveró.

En tanto, los Duhau, reconvirtieron su planteo en los últimos años, también con la visión de coordinar la cadena para ganar eficiencia. “Achicamos el rodeo de vacas e hicimos acuerdos con criadores para comprar terneros de calidad, en su mayoría Angus. Al mismo tiempo, aumentamos la superficie de recría, que se hace a campo y a corral, de modo de vender gordos en forma más pareja todo el año”, explicó Alejandro Duhau. Al día de hoy, están implementando un nuevo cambio en la búsqueda de sinergias con Azul Natural Beef. “Históricamente, los novillos salían con 380/450 kg y, ahora, ajustamos la alimentación para terminar la mayor cantidad posible con 430/500 kg y proveer al frigorífico”, aseguró.

Por qué Azul

Uno de los primeros pasos de los empresarios fue evaluar la conveniencia de adquirir una planta operativa o cerrada.

“En los últimos años, hubo adelantos en la industria y si comprábamos una planta funcionando no iba a tener algunas mejoras que veíamos en otros países. Hay cosas muy interesantes, que los clientes valoran, como tecnologías para predecir terneza y sabor, que se van a ir incorporando durante este año”, dijo Zymnis.

Enrique Duhau.

Enrique Duhau.

Los empresarios vieron varias alternativas y eligieron Azul por su ubicación en el corazón de Buenos Aires, una zona donde había avanzado mucho la agricultura y que ahora está volviendo lentamente al negocio ganadero. “Actualmente, en un radio de 300/400 km, hay gran cantidad de hacienda de altísima calidad, que vemos como un activo importante”, detalló Enrique Duhau.

La inversión total por la compra, remodelación y capital de trabajo de la nueva fábrica fue de 30 millones de dólares, incluyendo modernas maquinarias, capacidad de frío, automatización y control de proceso, y tratamiento de residuos y efluentes, entre otros.

“La obra se hizo en menos de un año, aún hay equipos que están viniendo de EE.UU. y Europa. Hoy, con nuestro nivel tecnológico, estamos en el tercio superior de la industria del país y en algunos aspectos en la punta (como se aprecia en la foto superior)”, sostuvo Zymnis con respecto a la capacidad operativa actual, de 600 cabezas/día, el mínimo para lograr eficiencia. Y adelantó: “tenemos previsto llegar a 1.100/1.200 cabezas. Hubo algunas inversiones que de entrada se hicieron pensando en la ampliación; por ejemplo, un sistema de cuereado muy eficiente, automatizado, que preserva la calidad del cuero”.

Otra de los aspectos positivos de Azul es que si bien la planta estuvo cerrada en los últimos 15 años, operó en breves períodos. Entonces, había una cierta cantidad de gente con experiencia en faena. Los empresarios los identificaron y ya tomaron 180 empleados.

“Ahora, temporariamente, estamos trayendo gente de Buenos Aires para formar azuleños en despostada y otras tareas. Creamos una escuela que funciona dentro de la planta.  Para faenar unas 550 cabezas diarias necesitamos 480 personas, que se completarán en los próximos 60 días”, señaló Alejandro Duhau.

Polo regional

Más allá de las sinergias con sus propias firmas, los directivos ven en Azul Natural Beef la piedra fundamental para la creación de un polo de desarrollo de carne de alta calidad. En ese sentido, además de las bondades comparativas de la zona, como clima templado, abundancia de pastos de calidad y granos, hacienda de genética británica y el conocimiento de los ganaderos, también tuvieron en cuenta una ventaja competitiva clave.

“A 300 km. a la redonda no hay otros frigoríficos de exportación, hay que ir casi hasta el Gran Buenos Aires. Entonces, los productores tendrán menores gastos en fletes, lo que les significará un mayor precio neto. Además, la hacienda llegará descansada, sin estrés, un beneficio mutuo”, aseguró Enrique Duhau. Y recalcó: “vamos a dar una gran oportunidad a un montón de ganaderos, especialmente a los del sur y el oeste, que debían recorrer grandes distancias, brindándoles una salida exportadora en su propia zona. Habrá mayor estímulo para hacer hacienda pesada y trazada”.

Para Zymnis, otro incentivo es la valorización de la calidad en los mercados. “Nuestro negocio no pasa por comprar hacienda barata. La propuesta es trabajar con el ganadero en programas de producción y abastecimiento que se adecúen a nichos diferenciados, y trasladar el beneficio a toda la cadena. Tenemos la ventaja de que ya estamos en Europa y nuestros clientes son los mejores del mercado. Si bien con Azul empezamos de cero, lo hacemos en primera división”, subrayó.

De Azul al país

Azul Natural Beef tiene previsto facturar 180/200 millones de dólares el primer año, el 60% por ventas al exterior, con lo cual será una de las primeras cinco exportadoras de carne del país.

“La inversión que estamos haciendo es muy significativa tanto en importes como en creación de trabajo genuino local, unas 2.000 puestos entre empleo directo e indirecto. No es una planta que cambió de manos, es la puesta en marcha de un proyecto de cero. Esto en la Argentina, por lo menos en esta industria, no se ve hace desde hace mucho”, finalizó Zymnis.

Por Liliana Rosenstein

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Fuente: Valor Carne

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