12 de abril de 2017 11:30 AM
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El ovino de carne español está inmerso en una crisis profunda

Francisco Marcén, presidente de la Organización Interprofesional (Interovic) alerta de una situación de “bajísima rentabilidad” que hace “peligrar” su “existencia”.

El sector productor español del ovino de carne pasa por una “crisis profunda”, con una situación de “bajísima rentabilidad” que hace “peligrar” su “existencia”, según el presidente de la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Ovino y el Caprino (Interovic), Francisco Marcén.

En una entrevista con Efeagro, Marcén sitúa el inicio de esta crisis cuando desde 2006 comenzaron a desacoplarse las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) en este sector de tal forma que ahora el ganadero recibe, de media, 18 euros menos por cada cabeza de ovino, según apunta. Eso se une a la bajada de los precios en origen que ha sido continua en los dos últimos años, y “está desmoralizando” al productor.

Según señala, esta falta de rentabilidad genera a su vez un problema de relevo generacional, pues provoca el rechazo mayoritario de los jóvenes a dedicarse a este sector ganadero. No obstante, Marcén incide en que también existe “un porcentaje de ganaderos más especializado”, con menores costes de producción, a los que sí “les salen las cuentas”.

También achaca parte de responsabilidad a la PAC, y subraya que la vigente es “desastrosa” para los intereses del ovino de carne y “está facilitando su abandono”. Pide que en la próxima reforma se asocien las ayudas a la producción de corderos y a las zonas de interés ambiental, “actualmente muy castigadas”.

 

Más estrategias

Pero el futuro del ovino no sólo pasa por mejorar las subvenciones en opinión de Marcén, sino también por conseguir una ganadería más profesional y especializada que optimice los costes de producción.

Relanzar el consumo interno de carne de cordero está siendo uno de los caballos de batalla de Interovic, que ya hace tres años inició una campaña de promoción gracias a los fondos recaudados con la extensión de norma.

En 2016, a falta de cerrar cifras, Marcén calcula que el consumo se ha mantenido estable respecto a 2015, un dato positivo tras las bajadas continúas desde hace una década. Atribuye este “punto de inflexión” en el consumo a dicha campaña, porque “ha mejorado la percepción del consumidor” sobre este tipo de carne.

En el mercado exterior, el futuro pasa por consolidarse en terceros destinos -entre los que nombra Israel, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Hong Kong- y, para conseguirlo, han presentado una campaña ante la Unión Europea con el objetivo de que se la aprueben y puedan iniciarla en 2018.

En el mercado en vivo, es Libia el principal comprador del mercado europeo pero Marcén reconoce que es un demandante “muy irregular” y eso provoca que “a veces se queden corderos sin salir”, lo que puede generar “pérdidas importantes”. El ovino español llega principalmente a Asia, norte de África y países de Oriente Medio pero aún no está presente en el continente americano.

 

Comercio exterior

Comerciar con América “es difícil”, asevera, aunque hay empresas que están intentando abrir mercado en Estados Unidos y Canadá.

En estos casos, son dichas empresas las que, cuando consiguen posibles clientes, tienen que presentar al Mapama su solicitud para que el Departamento negocie con el país de destino.

Sobre EEUU, Marcén señala que el tratado de libre comercio con la UE (TTIP) -ahora en punto muerto por el rechazo explícito del presidente Donald Trump- les hubiera beneficiado porque el país norteamericano es netamente “importador de corderos” y con “precios altos” de compra.

El sector ovino cuenta en España -datos 2015- con 16,5 millones de cabezas de ganado y la producción anual de carne supera las 116.000 toneladas, con un consumo per cápita de 1,61 kilos/habitante/año; unas cifra que le convierten en el segundo en importancia en la Unión Europea, tras Reino Unido.

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Fuente: EFE

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