13 de abril de 2017 11:26 AM
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Chile y los cambios en la normativa impulsa la industria de la carne

Demandas de industriales y ganaderos llevan al SAG a poner en vigencia nuevo sistema para el uso de hormonas, se plantean cambios para bajar costos del Pabco Unión Europea y reformas a la tipificación de la carne.

“A la ganadería chilena la está matando la normativa nacional”, enfatiza Rafael Lecaros, gerente general de Faenacar, la entidad gremial que agrupa a las plantas faenadoras de carne.

Se refiere a que el contexto mundial es favorable, el precio del ganado bovino ha seguido subiendo y se cree que probablemente va a ser la vedette en cuanto a valor de todas las carnes, pero la producción chilena no solo no crece, sino que la masa ganadera está a la baja. De hecho, dice, ni siquiera hay suficientes animales “con papeles” para destinarlos a la exportación. Por ejemplo, la cuota de la Unión Europea, que se copaba antes de que venciera el plazo, hoy no alcanza a utilizarse ni el 25%.

En la industria de la carne lo atribuyen a que el país quedó atrapado en su propia normativa, la que si bien tuvo un impacto innegable en la modernización de la actividad, también fue pensada como un freno a las importaciones que se veían venir principalmente desde el Mercosur. Sin embargo, con su foco en la edad de los animales, la tipificación chilena no permite discriminar en la calidad de la carne ni estimula un mayor desarrollo de las marcas y de la actividad en general.

Por ello, en el rubro abogan por cambios en las normativas, algunos de los cuales ya han sido recogidos por la autoridad, aunque otros requieren de acuerdos que van bien encaminados, entre productores ganaderos y las plantas faenadoras.

Uno de esos cambios tiene que ver con adecuar el sistema que controla el uso de promotores de crecimiento -hormonas- en el ganado, otro se refiere a modificaciones que habría que hacer en el Pabco -Planteles de Animales Bajo Certificación Oficial- para exportación a la Unión Europea y, finalmente, cambios en la normativa sobre tipificación de la carne para quitarle el rótulo de obligatoria y dejarla voluntaria o dejar su vigencia hasta la canal y no hasta los cortes, como ocurre hasta ahora.

El que usa anabólicos se controla

La apertura del mercado chino volvió a poner en la mesa el tema de los promotores de crecimiento. El gigante asiático tiene un potencial más que atractivo, pero quiere animales libres de hormonas. Como una forma de mejorar el sistema, el Servicio Agrícola y Ganadero planteó un cambio completo a la norma que regula el uso de anabólicos.

Hasta ahora, el peso de la prueba o quien tenía que garantizar que no usaba hormonas era el productor que no las usaba. Con el cambio, los controles van a ser hacia quien las utilice, aclara José Ignacio Gómez, director de la División de Protección Pecuaria del SAG. Con esto, automáticamente todo el resto de los productores nacionales se declara no usador de promotores de crecimiento y sus animales son totalmente elegibles para el mercado que exija animales libres de hormonas.

“Es una revolución en la forma de fiscalizar y de garantizar a estos mercados la ausencia del uso de hormonas en los animales. Y el tema no es solo para Europa, que exige que el animal nunca a lo largo de su vida haya sido expuesto a promotores de crecimiento, también hay otros mercados como China que exige lo mismo o Rusia… El gran cambio que viene es que se va a hacer un control muy estricto del uso de hormonas en Chile; entonces, cada hormona que sea importada o fabricada tendrá que ser registrada dentro de un sistema propio del SAG, y ese stock disponible tendrá que comercializarse en predios registrados en el SAG como usadores de hormonas”, aclara.

Y si bien la propuesta fue muy bien recibida por los privados, su materialización aún no se concreta.

“Inicialmente estaría lista en junio de 2016, pero en junio la autoridad declaró que saldría en enero de 2017 y tampoco ocurrió. El SAG admitió que está atrasado por motivos técnicos, pero aseguró que va a salir sí o sí. En noviembre vamos con stand a la feria Anuga, en Alemania, a vender carne chilena a Europa, apoyados por ProChile, y necesitamos tener estos cambios de normativa vigentes, porque si no tenemos animales certificables, ¿qué sacamos con ir a vender?”, señala Lecaros.

Desde el SAG responden que a fines de abril o a comienzos de mayo estaría listo.

Operará dentro del sistema web informático del SAG, donde estarán inscritos el stock y los predios registrados. Si no están en la nómina, la farmacia no les va a poder hacer la venta. Además, como doble control, será solo un veterinario el que podrá recetar hormonas a un predio inscrito. Por lo mismo, estos profesionales tendrán que estar preinscritos en el sistema.

En el SAG explican que a nivel informático está todo listo y solo quedan algunos ajustes; por lo tanto, solo falta que finalice el mes en que la norma esté en consulta pública.

El Pabco de la discordia

La otra petición de la industria de la carne chilena es eliminar el Pabco para exportar a la Unión Europea y buscar otra manera de garantizarles a los europeos que la carne cumple con sus requisitos.

Según Rafael Lecaros, la industria plantea que se podría reemplazar el Pabco por un sistema “mucho más barato y menos engorroso”.

“Es tan restrictivo y tenemos tantos controles y costos, que la gente se está saliendo”, agrega Lecaros.

Frente al tema, en el SAG señalan que aunque los envíos a Europa han caído más bien por razones comerciales, están con la disposición de dar las facilidades para que este sector sea mucho más competitivo.

“Después de la última auditoría que los inspectores de la UE hicieron al sistema de Chile, en diciembre pasado, entregaron el preinforme y encontraron que se hicieron todos los ajustes que debía hacer el SAG a sus sistemas de trazabilidad y de garantías. El informe es explícito en que el sistema está funcionando. Eso nos dejó en muy buen pie para conversar con Europa. Estamos esperando el informe final. Después de eso comenzaremos las negociaciones, y tenemos ciento por ciento de certeza de que vamos a disminuir alguna”, señala Gómez.

Se refiere al problema de los arqueos físicos o el conteo de la masa de animales de cada predio, que es toda una complicación logística y de costos. En el SAG estiman que, dado que, tal como Europa verificó, el sistema Sipec web está funcionando, se podría hacer una disminución en la cantidad de conteos.

Ello permitiría reducir la cantidad de prestaciones que hagan los veterinarios acreditados, con lo que rápidamente bajarían los costos de certificar.

“Europa en general pide que sean animales que se criaron durante toda su vida bajo un régimen de alimentación que asegura inocuidad en el producto final, por eso pide garantías durante la crianza del animal y durante la engorda, que sean libres de hormonas y de alimentos prohibidos. Por eso hay que hacerles seguimiento por medio de la figura de los veterinarios acreditados oficialmente”, dice Gómez.

Tipificación cuestionada

El otro gran tema es el de la tipificación de la carne, que nació en los años 90 con la impronta que iban a detener las importaciones de carne, que permitiría crecer a la masa ganadera y que premiaría con precio la mejor calidad.

“Eso no solamente no pasó, sino que fue todo lo contrario”, señala el gerente de Faenacar.

En su momento se introdujeron modificaciones. Así, si bien nació usando la palabra VACUNO para la tipificación y con el tiempo varió unificando las letras V y A, y quedó actualmente como VCUNO.

Sin embargo, no ha sido suficiente y se están pidiendo cambios, especialmente porque se considera que se genera una suerte de competencia desleal con las importaciones, ya que es difícil comprobar que sea efectiva la tipificación que dicen tener. La normativa tiene dos etapas. Una es la clasificación de las canales y la segunda es la tipificación de cortes que tiene alguna variable de calidad, que en el caso de Chile es por edad y sexo del animal.

“Creemos que es necesario hacerle cambios a la tipificación. Es un tema que estamos evaluando y hemos avanzado bastante como gremio, pero cambiarla completamente no está dentro de los planes de Fedecarne. A más tardar en abril vamos a tener algo mucho más claro con las modificaciones que sean necesarias para que seamos mucho más competitivos por el gran problema que tenemos con la carne importada, que no cumple con la tipificación y, por lo tanto, nos lleva a tener una competencia desleal. Con la industria estamos conversando y hemos acercado mucho las posiciones”, señala Carlos González, presidente de Fedecarne.

Además, el sistema no responde a la modernización que ha tenido el país. “Nos metimos en una trampa con la tipificación, porque Chile cambió y hay una reconversión genética, hay una gran cantidad de ganado angus rojo y negro y otras razas de carne, mientras que antes había prácticamente solo ganado americano de lechería o doble propósito, y cuando competía con Brasil o Paraguay con su ganado Bos indicus, a lo mejor no había tanta diferencia. Pero hoy, que tenemos las mejores razas carniceras del mundo, quedamos absolutamente obsoletos con la Ley de la Carne, que es súper buena en otros aspectos, pero en el tema de la tipificación que intenta medir calidad del corte está absolutamente errada”, señala Lecaros.

Se refiere a que la categoría V tiene que ver solamente con la edad del animal, medida a través de su cronometría dentaria. Pero ahora compite un novillo angus chileno con uno Bos indicus de Paraguay, ambos V, pero son distintas especies y razas, que no tienen nada que ver en calidad, y su valoración internacional es muy distinta.

“Estas normativas afectan las decisiones de mercado. ¿Cómo le haces entender a una persona que dos carnes que son V pueden tener distinto valor, cuando la tipificación oficial dice que son de igual calidad? Entonces, lo que pasó fue que las carnes paraguayas y brasileñas le pusieron un precio techo a la carne chilena. Uno no puede vender una carne V en Chile más cara que la V que llega de Paraguay o Brasil. Eso hizo reventar a los productores y ganaderos y a las mismas plantas, porque ese animal angus, en Uruguay u otros países vale más caro que en Chile, pero acá no se puede pagar más, porque llega carne de muy inferior calidad, pero categoría V, y que vale a veces hasta 30% menos”, agrega Lecaros.

La industria considera que eso es una injusticia para los productores, porque no permite que se les reconozca sus animales de mejor calidad, y también para las plantas que están al medio entre el precio que les pone el producto importado y el que necesitan los ganaderos para sus animales de carne. Esto, porque hoy un corte que probablemente no sea tan bueno de un animal categoría V tiene mucho más valor que un lomo liso de cualquier otra letra, que es de una raza de mucha mejor calidad, pero como ya se ha asociado a la letra no compite por precio… Por ejemplo, un wagyu que por edad no califica como V, pero que es carne de alta calidad, tiene un precio de mercado interno muy bajo.

“Cada vez hay menos animales y, por lo tanto, menos faena, y a raíz de eso han tenido que cerrar plantas o líneas completas de producción”, dice Lecaros.

De acuerdo al especialista, la tipificación habría además dificultado mucho la exportación, porque para sacarle el mayor provecho se tienen que vender todos los cortes al mejor precio. No se saca nada con vender tres cortes bien y el resto al mismo precio o inferior.

“La tipificación pone barreras artificiales y daña las posibilidades para un buen portafolio de exportación. Por ejemplo, podríamos exportar a China cortes de vaca angus, que en cuanto a calidad es muy buena y mejor que la carne de un novillo americano, pero los otros cortes no se pueden vender acá, ya que sería categorizado como U, porque el supermercado, por muy buena que sea, dice, “no puedo trabajar dos categorias”, plantea.

Lo que falta todavía para avanzar en este tema es que la cadena se ponga de acuerdo , ya que son variados los intereses en juego.

“Una vez que la industria y los productores se pongan de acuerdo, el SAG acompañará y ajustará las normas a lo que se decida”, señala José Ignacio Gómez.

“Hay varias fórmulas, entendiendo que la Ley de la Carne tiene reglamentos que hacen mención a que se utilizará una que otra norma y en función de la profundidad que se le quiera dar al ajuste se puede cambiar o la norma que se discute a nivel del Instituto de Normalización, INN, o se cambia el reglamento por resoluciones del SAG o se cambia la ley que es algo que toma más tiempo”, agrega.

La carne chilena compite con la cebú (Bos indicus) de Brasil y Paraguay, que difieren en calidad.

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Fuente: Economia y Negocios

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