15 de abril de 2017 10:30 AM
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En un mes el frigorífico de Bariloche faenó 1.000 vacunos y va por más

Tras el conflictivo cierre en el 2015, y con 30 empleados, se retomó la actividad con un marcado optimismo para el largo plazo.

Luego del conflictivo cierre de 2015 el frigorífico Arroyo volvió a abrir sus puertas, retomó el ritmo de producción y ya faenó un millar de animales en su primer mes de trabajo. Los nuevos dueños dijeron que “hay mercado suficiente” para ampliar la actividad, aunque necesitan mayores inversiones para mejorar la capacidad de frío.

El único matadero existente en Bariloche estuvo paralizado desde mayo de 2015, cuando su dueño original decidió cerrarlo y despedir a todo el personal.

Luego un grupo de empleados tomó las instalaciones y recién abandonó la protesta, acuerdo mediante, casi un año después.

El nuevo propietario, Mario Barbagelata, confirmó ayer que comenzaron a operar el 13 de marzo, con 30 empleados (menos de la mitad de la dotación anterior) y que decidieron especializarse en vacunos, mientras que en la planta que poseen en Jacobacci mantendrán la faena de ovinos y porcinos.

Barbagelata dijo que es “muy optimista en el largo plazo”, ya que tienen mercados para abrir y desarrollar en Bariloche y la región.

En el último mes vendieron a minoristas de esta ciudad y también realizaron envíos de carne a San Martín de los Andes, El Bolsón, Esquel, la Línea Sur y algunas localidades de Santa Cruz.

Según el empresario, tampoco tienen problemas de abastecimiento de hacienda, que adquieren en los campos cercanos a Bariloche y en el Valle Medio.

Dijo que el frigorífico “es perfectamente viable” y prefirió no opinar sobre las razones que tuvo Arroyo para cerrarlo y dejarlo al borde de la quiebra.

Uno de los obstáculos que enfrentan hoy es la limitación en el sistema de frío que, según Barbagelata, fue “saboteado” y les resta “capacidad de cámara”.

Dijo que con la faena y el desposte “no hay problema” y podrían duplicar fácilmente el volumen de carne producida, pero sin la posibilidad de “stockear”.

Las mismas carencias le impiden el frigorífico crecer en la fabricación de chacinados.

“Poner la planta al cien por cien demanda mucho capital de trabajo”, afirmó el empresario. También dijo que otro cuello de botella es la deuda de 9 millones de pesos con el banco de La Pampa, heredada de la administración anterior.

La negociación para refinanciar la deuda lleva varios meses y tiene una fecha límite a fines de mayo.

Barbagelata reconoció que deben resolverla para entonces porque de lo contrario “no se pueden transferir las acciones” de la sociedad y tampoco pueden avanzar en acuerdos con otros acreedores.

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Fuente: Rio Negro

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