19 de abril de 2017 11:50 AM
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Uruguay : Drones un negocio que crece en alerta por la informalidad

Los principales actores de plaza ven con preocupación la lenta fiscalización en el rubro.
Así como la mayoría de los grandes avances tecnológicos a lo largo del siglo XX, los vehículos aéreos no tripulados también nacieron impulsados por fines bélicos. Es sabido que la guerra no solo se gana en los campos de batalla, sino también en los centros de investigación. De hecho, los primeros drones datan de la primera guerra mundial entre 1914 y 1918, aunque no fue hasta finales del siglo pasado que alcanzaron mayor versatilidad.
Hoy en d√≠a, el uso comercial de los drones se ha extendido a rubros que abarcan la realizaci√≥n fotogr√°fica y audiovisual, la seguridad, el an√°lisis de cultivos y suelos, los inventarios, e incluso ya existen prototipos para el transporte de pasajeros y cargas. Se espera que el modelo Ehang 184 ‚Äďque lleva el nombre de la empresa que lo fabrica y tiene una autonom√≠a de 50 kil√≥metros o 30 minutos de vuelo‚Äď est√© operativo como taxidr√≥n a mediados de este a√Īo en Dub√°i, en lo que representa una verdadera alegor√≠a “supers√≥nica”.
Ante la baja de los precios de la tecnolog√≠a, los drones se fueron haciendo cada vez m√°s accesibles en Uruguay. Debido al aumento sostenido de importaciones ‚Äďsobre todo a finales de 2014‚Äď, surgi√≥ en 2015 la Asociaci√≥n Uruguaya de Drones (AUD) con el objetivo de acompa√Īar a la Direcci√≥n Nacional de Aviaci√≥n Civil e Infraestructura Aeron√°utica (Dinacia) en la b√ļsqueda de un marco regulatorio.
Adem√°s de velar por cuestiones de seguridad, una de las principales razones que llevaron a la formaci√≥n de la asociaci√≥n fue que se fiscalizara y evitar as√≠ que se generara una competencia desleal para las productoras que se desempe√Īan en lo audiovisual y empresas que brindan servicios en el agro (los dos negocios fuertes del pa√≠s). La facilidad para adquirir un dron y montar una empresa audiovisual, aseguran, perjudic√≥ el negocio.
La cobertura del seguro de mayor valor para los drones es de US$ 200.000 y tiene un costo anual de US$‚ÄĮ700 y el de menor costo es de US$‚ÄĮ58 y es por US$‚ÄĮ10.000. La Dinacia exigi√≥ el seguro y el de responsabilidad civil para drones (se adapt√≥ el de aviones), y solo lo ofrece el Banco de Seguros del Estado.
La AUD elabor√≥ un manual gratuito que es tenido en cuenta a la hora de la prueba para adquirir la licencia de piloto. Tambi√©n se ofrecen cursos de piloto ‚Äďuna novedosa profesi√≥n en plena expansi√≥n‚Äď por parte de empresas como Drone.Uy, D√©dalo y Fly School.
Seg√ļn datos aportados por el asesor de la Dinacia, Jos√© Palermo, en la actualidad hay 16 empresas registradas, 75 dispositivos autorizados para volar en el pa√≠s y 25 permisos de pilotos aunque varios m√°s se encuentran en tr√°mite.
Entre 2014 y 2015 se importaron alrededor de 7.000 drones en Uruguay, cifra que engloba tanto dispositivos para uso profesional como amateur. En el caso de los primeros, los costos pueden ir hasta los US$‚ÄĮ100 mil, mientras que los segundos se pueden obtener desde los US$‚ÄĮ50.
“Lo primero que hay que tener en cuenta al hablar de drones es que son robots, con capacidad para tomar decisiones para asistir al ser humano, seguir determinados rumbos que no son en l√≠nea recta, programarse para tareas agr√≠colas, auxilio m√©dico o soltar determinadas cargas”, explic√≥ a Caf√© & Negocios el director para Am√©rica Latina del fabricante DJI, Manuel Mart√≠nez. La empresa de tecnolog√≠a china acapara el 70% del mercado mundial de drones para aplicaciones civiles y el 90% en Uruguay.
Mart√≠nez estuvo en Uruguay recientemente para asistir al taller “Oportunidades en el aire. Integraci√≥n de drones en la trama productiva y de negocios”, organizado por el Proyecto de Internacionalizaci√≥n de la Especializaci√≥n Productiva (PIEP), dependiente del Ministerio de Industria. Destac√≥ el ecosistema creado en el pa√≠s entre autoridades y usuarios. Para el ejecutivo, la situaci√≥n en Uruguay es muy positiva para hacer negocios con drones porque hay una pol√≠tica p√ļblica impulsando el desarrollo de los servicios de esa industria.
Adem√°s, agreg√≥ que en Uruguay ya se est√°n dando cuenta de que el pa√≠s puede ser l√≠der en Latinoam√©rica en venta de servicios. “La l√≥gica deber√≠a ser: para qu√© vamos a estar inventando drones si ya hay empresas m√°s competitivas que los est√°n haciendo. Se debe apuntar a los servicios, aprovechar la industria del software que ya tienen”, dijo Mart√≠nez.

Pioneras y reguladas

Una de las primeras empresas en apostar a la utilización de estas herramientas en lo audiovisual fue Dédalo, después de alguna mala experiencia audiovisual y fotográfica de sus socios tanto en avioneta como en helicóptero.
El socio de la firma y vocero de AUD, Alejandro Ferrari, se√Īal√≥ que a los que empezaron desde 2013 con el uso de drones para generar un servicio diferencial les fue muy bien. “Marcamos una l√≠nea y con un mercado tan chico si te hac√©s conocido por un producto de entrada vas a tener m√°s impacto que el que tienen los que se van sumando. El que pega primero en Uruguay pega dos veces”, manifest√≥ Ferrari.
Esa realidad no es igual para todas las empresas que apostaron a esta tecnolog√≠a. Ferrari sostuvo que mucha gente que invirti√≥ hasta US$‚ÄĮ20 mil para poder trabajar en el √°rea publicitaria hoy se ve perjudicada por peque√Īas productoras que se fueron sumando y que no pagan impuestos o los seguros.
El costo de mantenimiento solo del hardware de un dron para uso profesional puede ir de US$‚ÄĮ2.000 a US$‚ÄĮ3.000 anuales.
“De todas formas despu√©s del boom de 2014 creo que vamos a llegar a una meseta. Aunque ahora el trabajo ha descendido, a la larga vamos a quedar los que empezamos con el negocio. El primer factor a tener en cuenta en este sentido es lo costoso que resulta mantener un dron, m√°s el costo de una empresa y del seguro de responsabilidad civil”, dijo el empresario.
En esa misma dirección opinó uno de los socios de producciones audiovisuales aéreas Altavista, Alejandro Scarone, al asegurar que efectivamente en el mercado hay mucha gente que trabaja irregularmente, lo que perjudica a las empresas y al negocio en su conjunto.
“Se tiene que empezar a fiscalizar de alguna manera porque si no va a llegar un momento en que se van a ver drones por cualquier lado. El acceso es cada vez m√°s f√°cil y alg√ļn d√≠a puede llegar a pasar algo grave”, advirti√≥.
Mientras tanto, Sebasti√°n Mac√≠as, uno de los cofundadores de Dronfies ‚Äďplataforma web de control colaborativo de drones, utilizada para publicidad y eventos, incubada en Ingenio‚Äď, se√Īal√≥ que en 2016 la profesionalizaci√≥n y la cantidad de pilotos aumentaron considerablemente y sugiri√≥ que, en aras de controlar, podr√≠a desarrollarse un software local.
Los requerimientos de la Dinacia para autorizar a una empresa a trabajar con drones est√°n basados en el decreto 39/77 (Prestaci√≥n de servicios de transporte a√©reo interno e internacional de pasajeros, equipaje, correo y carga), lo que implica las mismas exigencias que rigen para una compa√Ī√≠a de transporte a√©reo, aunque, seg√ļn destac√≥ el asesor del organismo estatal Jos√© Palermo, los procesos se han simplificado para los drones.
Algo similar ocurre con los seguros, mientras que una condici√≥n s√≠ necesaria para operar es que las empresas acreditadas sean constituidas en Uruguay. Para Palermo, la principal preocupaci√≥n fue siempre regular el espacio a√©reo: “Nuestra pol√≠tica fue bien diferente a la de otros pa√≠ses. Asumimos que esta es una industria que se viene y nos reunimos con los actores que estaban trabajando. Nuestra premisa fue: tenemos que ofrecer seguridad pero dejar a la gente trabajar”.

El agro como impulsor

Fue Agronegocios del Plata (ADP) la pionera en importar en 2010 el primer dron de ala fija. Se trataba de una avi√≥n sin piloto controlado desde tierra mediante una computadora que env√≠a ordenes al piloto autom√°tico a bordo. Una vez que fue establecida la regulaci√≥n de Dinacia en 2014, Pablo Sandoval ‚Äďquien era uno de los dos pilotos de ADP desde 2010‚Äď resolvi√≥ crear una empresa dedicada exclusivamente al servicio de vuelo para drones de ala fija.
B√°sicamente los dos tipos de drones usados en Uruguay son los multirrotores (h√©lices) y los de alas, que se asemejan a un avi√≥n. Los primeros no puede volar por encima de los 120 metros de altura, seg√ļn la regulaci√≥n.
Así nació Inteldrones, que ofrece planificación, logística, adquisición de datos remotos y procesamiento de información. También en 2016, tras una alianza estratégica con CSI Ingenieros, empezó a trabajar con las principales empresas forestales.
Para Sandoval, la gran oportunidad en los servicios de drones radica en facilitar las tareas que antes resultaban tediosas. “Trabajos como recorrer un campo de 1.000 hect√°reas contando √°rboles pod√≠a llevar d√≠as y los resultados eran estimativos, pero en cambio el relevamiento con drones es de alta calidad y se puede hacer en horas y a menor costo”, se√Īal√≥.

Cambio de ruta

La empresa Cloud-stat comenz√≥ hace dos a√Īos con la idea de armar drones a medida para el sector del agro. En un principio logr√≥ fabricar dispositivos con sensores en asociaci√≥n con la empresa de seguridad Securitas. Seg√ļn el CEO de Cloud-stat, el ingeniero franc√©s Max Pattisier, las regulaciones complicaron bastante el modelo de negocios que ten√≠a planeado la empresa.
Después, la llegada de los robots de DJI con máquinas baratas y de buena calidad, hicieron que competir se vuelva casi imposible, por lo que la empresa apostó a barcos no tripulados y drones capaces de cargar más de 100 kilogramos.
“Para los drones de carga utilizamos tecnolog√≠a de helic√≥pteros ligeros pero no tripulados pensando en atacar el mercado del agro (fumigaci√≥n), incendios y monitoreos de zonas complicadas”, se√Īalo Pattisier. Este tipo de modelos a√ļn no est√°n previstos en la legislaci√≥n uruguaya.
Luego de varios fracasos comerciales en el desarrollo de prototipos para seguridad rural y vigilancia, Drones.uy logr√≥ pivotear a tiempo para enfocarse en agro y topograf√≠a principalmente, manteniendo de todas formas un hardware de su confecci√≥n de dron profesional sobre el que se prototipan otros componentes. Se trata del modelo Jota 3.0, apto para carga y aplicaci√≥n de agroqu√≠micos. “Tenemos varios hardwares de drones desarrollados, pero comercialmente no podemos competir con el Phantom 4 de DJI”, apunt√≥ una de las socias de Drones.uy, Ver√≥nica Hugo. La empresa mont√≥ su propia academia de formaci√≥n de pilotos profesionales DroneUy Academy. El curso es de tres meses de duraci√≥n y el costo es de $‚ÄĮ16.500.

Sobrevuelo luego del tornado de Dolores

Una vez ocurrido el tornado hace un a√Īo en Dolores, se realizaron cinco vuelos de drones de propiedad privada cubriendo la totalidad de la zona afectada, y se obtuvo un modelo tridimensional de la ciudad y un nivel de detalle de hasta ocho cent√≠metros por p√≠xel.
Dos días después, los equipos de emergencia tuvieron a disposición en sus dispositivos móviles o computadoras toda la información mapeada por los drones. Esta información pudo ser consultada a través de un servicio online de mapas directamente desde el terreno. En una segunda instancia los datos fueron usados para proyectar la reconstrucción, ver el estado de cada padrón y realizar mediciones.
Seg√ļn Pablo Sandoval, oriundo de Dolores, la importancia de haber llevado adelante tal medida fue que el Comit√© de Emergencia pudo tomar decisiones con rapidez a partir de que se pudieron relevar los da√Īos de una zona de desastre en mucho menos tiempo de lo que hubiese llevado hacerlo con un m√©todo tradicional. Hubo tambi√©n empresas aseguradoras que contrataron servicios de drones para relevar los da√Īos ocurridos.
Fuente: Observa

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