22 de abril de 2017 10:57 AM
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Una planta para generar energía a partir del silo de maíz

En Pergamino, tres emprendedores impulsan este proyecto. El objetivo es producir energía limpia para incorporarla a la red eléctrica. Sería la primera en Buenos Aires.

Nada se pierde, todo se transforma. Esta parece ser la piedra basal de diversos proyectos emergentes de la agroeconomía circular, que está dando sus primeros pasos dentro del campo argentino.

Uno de estos casos es Biowatt, que sería la primera planta de la provincia de Buenos Aires, situada en la localidad de Pergamino, que produciría energía eléctrica limpia que incorporaría a la red, obtenida a partir de biogás en origen y en base a la fermentación de silaje de maíz.

Detrás de este emprendimiento hay tres empresarios agropecuarios que se asociaron para llevarlo a cabo: son los ingenieros agrónomos César Belloso, productor y ex-presidente de Aapresid, Gustavo Espeche, y el ingeniero industrial Diego Giavarani.

El primero de ellos dialogó con Clarín Rural y contó detalles, fortalezas y desafíos que está implicando impulsar este proyecto.

Una planta para generar energía a partir del silo de maíz

Así llega el silo de maíz a la planta de Bioeléctrica en Córdoba.

“El origen de esto surgió a partir de la vinculación tecnológica que nos permite Aapresid con proyectos similares, como lo es Bioeléctrica (planta de energía eléctrica limpia que está en Río Cuarto, Córdoba), de quien Biowatt es socio estratégico en la provisión de la tecnología y el conocimiento”, explicó Belloso.

Además, agregó que la génesis de esta empresa, también nace de ponderar los múltiples alcances del emprendimiento. En este sentido, la sustentabilidad es clave.

“Esta planta será una alternativa para agregar valor al cultivo de maíz practicando, a su vez, una rotación más intensiva que se da por la cosecha adelantada para silaje; también es una novedad para la provincia de Buenos Aires, donde no existen plantas de estas características que obtienen el biogás casi exclusivamente a partir de ensilado de maíz y, además, permite mayor integración de lo urbano con lo rural”, anticipó el productor.

Detrás de este proyecto hay más actores como el INTA, la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA), la escuela agrotécnica local, el municipio y a la cooperativa eléctrica.

En la práctica, haber elegido al maíz como el cultivo para producir la energía también fue una decisión estratégica ya que el cereal provee la materia prima más eficiente para generar biogás. Luego, el proceso que existe detrás para conseguir la electricidad es un circuito sencillo: se alimenta un digestor con silo de maíz, más una fracción de estiércol vacuno, donde genera la fermentación anaeróbica. De esa fermentación se consigue el biogás (metano), que luego se purifica. El gas purificado es el combustible para el funcionamiento del motor que genera la energía eléctrica.

Como subproductos de este proceso, se producen los biofertilizantes, que vuelven al campo para la nutrición de los cultivos, y unidades térmica (calor), producto de la refrigeración del motor y que puede ser útil para calefaccionar o puede estar destinado a un parque industrial.

Así como el productor habló sobre los aspectos positivos de esta obra, lo que también implica instalar una tecnología sobre la cual ya hay un conocimiento maduro porque se desarrollo en muchos del mundo desde la década del ‘90, también recayó sobre los aspectos más complejos a superar.

Al respecto, se refirió al peso de la documentación y al cumplimiento de todas las reglamentaciones que exigirá la segunda parte del programa RenovAR2 (Plan de Energías Renovables), que se abrirá para licitaciones de este tipo proyectos durante la segunda mitad del año.

Teniendo en cuenta esto, Belloso advirtió: “Muchas veces, los precios de la energía de corte planteados por Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico), que es el organismo regulador de este mercado, están por debajo de los costos de producción de la electricidad que generan emprendimientos como Biowatt. Esto, así, se convierte en una traba para la instalación de estas plantas. Por eso, con las autoridades locales y nacionales se está trabajando intensamente para que se consideren las externalidades positivas de estos proyectos que se plantean con contratos a veinte años”.

El productor hizo hincapié en este aspecto porque, además de que deja a muchos de estos proyecto fuera de la cancha debido al precio de corte, no son grandes cantidades de energía las que generan estas plantas. En el caso de Biowatt, aclaró, se producirá un megavatio de energía por hora, extendible a dos, y Pergamino consume alrededor de 60 megavatios.

Como contrapartida, la planta pergaminense consumirá veinte mil toneladas de maíz y dos mil metros cúbicos de desechos pecuarios en un año, y aportará 15,200 toneladas anuales de biofertilizante.

De ajustarse todo a los tiempos planeados, ellos esperan que en julio/agosto de 2017 salga a licitación el RenovAR2, luego comenzará una ronda de capitalización de inversores para Biowatt y, finalmente, arrancará la construcción de la planta, lo que demora unos 18 meses, con fecha de conclusión a de 2018. Finalmente, en 2019, llegaría la ampliación.

Biowatt es otro ejemplo de visión de largo plazo que espera capitalizar el potencial de las energías renovables en Argentina.

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Fuente: Clarin

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