22 de abril de 2017 10:51 AM
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Cabaña Argentina: de la granja porcina a las góndolas, sin escalas

La empresa comenzó con su criadero en 1992 en Roque Pérez. Luego, invirtió en un frigorífico para comercializar su propia producción en Gral Las Heras. Ahora, el objetivo es la exportación.

La integración vertical y el agregado de valor son dos conceptos que se vienen impulsando en los últimos años para que el país deje de ser proveedores de materia prima y sea un verdadero exportador de productos manufacturados.

Y Cabaña Argentina es un ejemplo de vieja data que tiene estos conceptos más que aceitados: una empresa que se integra de forma vertical desde la genética y la producción porcina en su criadero hasta la industrialización y comercialización en su planta frigorífica los productos con marca propia.

La compañía, de capitales nacionales, factura anualmente alrededor de U$S 80 millones. y emplea en total a 350 personas. Y Clarín Rural llegó hasta los dos lugares pilares para la empresa.

Pero vayamos por parte. El criadero de cerdos, ubicado en el establecimiento La Biznaga, a pocos kilómetros de la localidad bonaerense de Roque Pérez, se inauguró en 1992 y en la actualidad es un ejemplo para las demás explotaciones de cerdos: realizan desde la inseminación hasta la terminación de los capones.

Cabaña Argentina: de la granja porcina a las góndolas, sin escalas

Los animales después de ser destetados, van hacia el sector de la recría con un alimento específico hasta alcanzar los 32 kilos.

Cuando comenzaron a trabajar 24 años atrás, contaban con 200 madres. Pero el aumento de la producción fue abismal y ya en 1998 contabilizaban 6.000 madres y se mantuvo con este número hasta el año pasado, en la cual invirtieron $ 90 millones para incrementar la producción de animales y elevar a 7.000 madres de ciclo completo con capacidad de alcanzar 1.000 madres más. “Los saltos de producción siempre fueron exponenciales”, destacó Walter Tiberi, Gerente de Proyectos.

En total, en el criadero hay 85.000 animales distribuidos en las diferente categorías: madres, crías, recrías y terminación posicionados en los 120 galpones que poseen tecnología de punta: automatizados para el agua, el alimento, la temperatura y la ventilación; cortinas automatizadas, comederos de acero inoxidable, corrales galvanizados para que no se oxiden, cercos perimetrales para garantizar la bioseguridad y silos automáticos en cada galpón para distribuir el alimento, entre otras.

En cuanto al recorrido de la producción, los lechones luego de pasar 20 días con la madre, son destetados y transportados a los galpones de recría donde alcanzan los 70 días de vida un peso de 32 kilos.

Y la última etapa es en los galpones de terminación donde se envía a faena después de 160 días con un peso de entre 110 a 120 kilos “Apuntamos siempre a más kilos. La eficiencia se logra por unidad de producto vendido”, destacó. Y agregó que la genética que utilizan es provista desde Brasil.

Uno de las patas clave para eficientizar la producción fue la inversión en una planta de alimentos para autoabastecerse en 1995. “En total se elaboran 15 diferentes tipos de dietas que se adaptan a cada categoría que hay en los galpones”, sostuvo Tiberi.

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Los animales son terminados con un peso de 110 a 120 kilos.

Y agregó como dato: “La conversión del cerdo es 2,5 kilos de alimento para hacer un kilo de carne”.

En la planta elaboran 50.000 toneladas de alimento por año en la cual se abastece de las propias producciones de maíz y soja de la Biznaga y compran de campos de la zona como así los núcleos vitamínicos que le agregan a cada dieta específica a terceros.

En este sentido, la compañía cuenta también con una planta extrusadora para la oleaginosa que separa el expeller (materia prima para la elaboración de los alimento para los cerdos) del aceite. Esta inversión fue realizada tras el conflicto del campo con el Gobierno en 2008. “No teníamos de dónde obtener la materia prima cuando estaban los piquetes en las rutas por lo que fue una decisión estratégica”, agregó Tiberi Así, con este proceso, alcanzan a faenar por año 200.000 animales (17.000 animales mensuales aproximadamente) que son llevados al frigorífico que tiene la empresa en General Las Heras Esta es el otro eslabón clave de esta integración que fue inaugurada en 2013 con una inversión de U$S 25 millones. Y desde la planta se obtienen los cortes de carne fresca, la línea de embutidos y la de fiambres que luego comercializan en diferentes canales.

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Walter Tiberi es el gerente de proyectos del establecimiento La Biznaga.

Aquí, por día, ingresan 6 camiones y se procesan 18.000 capones por mes. Así, una vez que ingresan a la planta, se desposta la media res en tres líneas principales: por un lado, se saca el cuarto trasero o jamón (se destina para producir el jamón crudo o cocido); en otro sector se obtienen la paleta (para fiambres) y la bondiola para carne fresca y finalmente, en otra línea se desposta para los otros cortes de carne fresca.

En total, por mes se elaboran 800 toneladas de fiambres, 200 toneladas de embutidos frescos (morcillas y chorizos) y 6.000 jamones crudos, según comentó Claudio Fochesatto, encargado de los fiambres del frigorífico.

Y para poder hacer llegar a los consumidores, la clave son los canales de distribución que ha armado la empresa. Una de ellos son los hipermercados, que abarca el 90%, y el resto, es el canal tradicional que abastece al mercado minorista o local.

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La planta produce 50.000 toneladas de alimento por año.

“La última incorporación a la línea de producción fue una feteadora automática para comercializar el fiambre y el jamón crudo directamente en fetas en los supermercados con nuestra marca propia. La idea es que sea un producto de fábrica que vaya directo al consumidor ya preparado”, destacó Fochesatto.

En la actualidad están desarrollando un proyecto para comenzar a exportar carne de cerdo con el objetivo de generar un canal comercial alternativo al mercado local.

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Claudio Forchesatto es uno de los encargados del frigorífico.

“Le da mayor sustentabilidad al negocio y al mismo tiempo, indudablemente genera mayores demandas en cuanto al producto final y esto contribuye a que la cadena sea más competitiva”, explicó por su lado Gustavo Nogués, Gerente de Marketing de la empresa.

La compañía apunta a dos países tradicionales productores de cerdo pero que no son autosuficientes para el consumo interno, como Rusia y China.

Por último, en cuanto al crecimiento en los últimos meses de las importaciones de carne de cerdo, Nogués resaltó que afecta al mercado en general porque lo que se trae desde afuera son determinados cortes y compite con las partes comerciales locales desintegrando comercialmente la media res porcina.

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En el frigoríficos producen fiambres, embutidos y carne fresca.

“Además, algunos productos ingresan como intermedios y finales por debajo del costo de producción nacional y compiten deslealmente”, explicó.

Cabaña Argentina es un ejemplo de trazabilidad que año a año se siguen superando para producir con más eficiencia y mayor calidad en los productos.

 

Los jamones crudos, un producto de elite

Un producto premium y reconocido que es elaborado por Cabaña Argentina, es sin duda, el jamón crudo. Y no es de casualidad. Nada se deja al azar para su elaboración.

“El jamón se elige de acuerdo a determinados parámetros como es la conformación, PH y peso. Luego, se le ubica un precinto a cada uno para conocer la trazabilidad durante todo el año que lleva el proceso en la planta”, destacó Claudio Fochesatto, encargado de los fiambres del frigorífico situado en General Las Heras.

Los primeros seis meses de preparación se destinan para secar el jamón por lo que la planta cuenta con cámaras con temperaturas y humedad controladas.Y los otros seis meses son para la maduración y darles características sensoriales de jamón crudo.

“Buscamos que el producto desarrolle sabor, aroma y que tenga terneza cuando el consumidor lo degusta”, explicó.

Una vez que finaliza el proceso, en algunos jamones se extrae el hueso ya que la mayoría se comercializa sin el hueso para ser feteados. Y otros se venden en formato entero con cuero.

 

Más sustentables

Ahora, con el objetivo de seguir integrando todas las actividades, la empresa Cabaña Argentina reutiliza los desechos de los animales y los convierten en nutrientes para los cultivos que siembran en el establecimiento.

En primer lugar, separan los efluentes que generan los animales en líquidos y sólidos. En el prímer de los casos, a través de un sistema de riego, lo agregan a los cultivos de maíz y soja y a las pasturas sembradas en el campo luego de un tratamiento previo en las lagunas.

Y con el efluente sólido, hacen humus orgánico.

“Obtuvimos dos toneladas más de maíz agregando los desechos en relación al lote de al lado que no le agregaron”, reconoció Walter Tiberi, encargado del criadero.

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Fuente: Clarin

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