22 de abril de 2017 11:14 AM
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La clave de la innovación en la producción de alimentos

Diversificar los commodities agrícolas es la única manera de aumentar sus precios. Esto implica “descomoditizarlos”, eliminar su carácter indiferenciado y elevar sistemáticamente su valor. La tendencia central de la época en el negocio agroalimentario consiste en que la demanda global se duplica en los próximos 15 años debido al aumento de la población (un crecimiento […]

Diversificar los commodities agrícolas es la única manera de aumentar sus precios. Esto implica “descomoditizarlos”, eliminar su carácter indiferenciado y elevar sistemáticamente su valor.

La tendencia central de la época en el negocio agroalimentario consiste en que la demanda global se duplica en los próximos 15 años debido al aumento de la población (un crecimiento de 2.500 millones de personas hacia 2050), y al auge del ingreso per cápita de dos tercios de ella, que se multiplica por 2 cada 8 años.

Al mismo tiempo, lo previsible es que el precio de los commodities agrícolas permanezca bajo, como consecuencia de las 4 supercosechas norteamericanas de los últimos 5 años, a las que hay que sumar la excepcional producción de granos de América del Sur en 2016/2017.

Por eso se intensifica la competencia mundial, y aumentan los costos marginales ante la necesidad de aumentar la producción más de 60% en los próximos 10 años. Esto es lo que no deja más alternativa para aumentar los precios de los bienes primarios que diversificarlos a través de la innovación.

Las innovaciones son guiadas por los mercados, sobre todo de los países avanzados, en especial los referidos a los cambios en el estilo de vida (retorno a la vida natural, preocupación por la salud, rechazo a la obesidad).

De ahí la negativa al consumo de productos procesados, y la búsqueda generalizada de los ingredientes naturales en la alimentación. Es significativo el redescubrimiento de la manteca en Europa y Estados Unidos, donde la tonelada alcanzó a U$S 5.000 el año pasado.

El rechazo al consumo de azúcar está vinculado a la preocupación por la epidemia de obesidad. En Estados Unidos, el 40% de la población es obesa o hiperobesa, y el porcentaje es mayor entre los niños menores de 10 años (55%). El consumo mundial de azúcar crece ahora 1% por año, mientras aumentaba entre un 2% y un 2,5% anual entre 1990 y 2010.

La clase media del mundo avanzado es la que fija los gustos y los estilos de consumo de la clase media global. Ese sector abarca en China a 300 millones de personas con un ingreso per cápita de U$S 45.000/U$S 55.000 anuales, que serían 400 millones en 2020 y 1.000 millones diez años después.

La clase media china, ampliada por 12 millones de graduados universitarios por año, ha sido la fuente de los 135 millones de turistas de la República Popular que viajaron al exterior en 2016. Cada uno de ellos gastó U$S 12.000 por viaje, el doble de lo que expenden los turistas norteamericanos en igual condición.

China es el primer productor mundial de granos (650 millones de toneladas en 2016), y también el mayor consumidor global (450 kilos anuales/habitante). Asimismo, consume 56 kilos por año y por persona de carnes rojas y blancas. El año pasado, faenó 600 millones de cabeza de ganado porcino; y sin embargo, no puede aumentar el precio de sus productos primarios.

La opción que han asumido los productores chinos es presentar marcas regionales por Internet, y vender sus productos a través del e-commerce. Se trata de un servicio instantáneo, gratuito e inmediatamente global.

No hay alternativa a la diferenciación.

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Fuente: Clarin (Jorge Casto)r

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