23 de abril de 2017 10:38 AM
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Extrema tensión con el gremio de tamberos amenaza con explotar el salvataje de SanCor

Este viernes las negociaciones amenazaban con descarrilarse y en la Rosada quería preso al sindicalista Ponce

La supervivencia de la cooperativa lechera SanCor está en la cuerda floja. El conflicto con el gremio entró este viernes en su máxima tensión a raíz de la decisión del presidente Macri de reducir o eliminar el “aporte extraordinario” de $3.500 por trabajador que las empresas deben pagar al gremio del sector. Se trata de un beneficio por fuera del convenio colectivo, herencia de una decisión del ex ministro Julio de Vido.

El Gobierno propuso reducir a $500, $1000 y $1.500 por trabajador según el tamaño de las empresas. Y Atlira no quiso bajar de $850, $1.200 y $2.000 respectivamente.

A falta de acuerdo, desde el Gobierno y luego de cinco horas de negociación propusieron dejar de lado los montos fijos y cerrar el aporte extraordinario en un 3% de los salarios. Pero la Cámara que representa a las empresas más chicas -que responde a Lopetegui- pidió que para ellos fuera del 2% y explotó la negociación, cuando los grandes como Danone rechazaron la diferenciación.

La movilización del 1A en favor del gobierno envalentonó al Presidente para dar esta pelea. El acuerdo que, luego de marchas y contramarchas, estaba por firmarse volvió a foja cero luego de esa movilización, cuando Macri condicionó la asistencia financiera del Estado a SanCor a que la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) renuncie a los $3.500, no ya para esta cooperativa en crisis, sino para toda la industria.

Hasta ese momento el acuerdo era que el gremio postergaba el cobro de ese aporte por los seis meses que se estableció para reestructura la firma. Esto postergó hasta este viernes el acuerdo, que se intentaba sellar esta noche.

La discusión es por un aporte extraordinario de 3.500 pesos por trabajador que las empresas lácteas están obligadas a hacer al gremio de Héctor Ponce (Atilra), por encima de lo que fija el convenio.

El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, el vice de Trabajo, Ezequiel Sabor, e Ignacio Werner, en representación de la cartera de Producción que aportará 450 millones del Fondear, buscaban pulir un acuerdo con las cámaras empresarias, acreedores de SanCor y los sindicalistas de Atilra. Entre ellos la negociación quedó trabada en el monto de la reducción del “aporte extraordinario”.

Al mismo tiempo, Macri se mantenía en contacto con Gustavo Lopetegui, Mario Quintana y el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. El Presidente le avisó a todos los actores que se reservaba la “ultima palabra”. Pero enterados esta noche sobre la resistencia del gremio a resignar el aporte, en el máximo nivel de la Rosada evaluaban llevar al líder de Atilra, Héctor Ponce, a la justicia. “Lo quieren preso”, confirmó a LPO una fuente al tanto de las negociaciones.

Para Macri, que el gremio se adueñe de $3.500 por trabajador por encima de los aportes legales de los trabajadores es cuanto menos un robo y se ha tomado personalmente la lucha contra los privilegios de los gremialistas. El caso del Caballo Suárez sirve de antecedente.

No es sólo un problema económico. SanCor es la mayor láctea del país y emplea de manera directa a más de 4.000 trabajadores en Córdoba, Santa fe y provincia de Buenos Aires a los que se suman 700 camioneros que reparten los productos. Si explota en pleno año electoral, podría complicar seriamente a Cambiemos y otras fuerzas gobernantes.

Esto es lo que ven en Santa Fe y Córdoba y por eso el presidente de la Cámara de Diputados santafesina, el ex gobernador Antonio Bonfatti, encabezó este viernes junto a Triaca un encuentro con legisladores de su provincia y Córdoba y trabajadores de Sancor. Allí Bonfatti planteó una mirada distinta a la del Gobierno: Pidió que SanCor siga siendo una cooperativa y atribuyó su debacle a una crisis global del sector (ver recuadro).

Los problemas financieros de SanCor comenzaron cuando cayó el precio internacional de la leche y, a diferencia de La Serenísima, la cooperativa decidió sostener el precio para sus tamberos en $3,05 por litro -35% más que el resto de la industria-. En un principio, los cooperativistas se vieron favorecidos, pero luego el capital para invertir y poder seguir compitiendo en el mercado comenzó a escasear y la empresa entró en espiral de endeudamiento, agravada por malos manejos financieros.

Y si bien actualmente Venezuela le debe más de $1.000 millones, durante un buen tiempo la cooperativa se benefició del convenio internacional: gracias a las gestiones de Cristina con Chávez, SanCor le vendía la leche en polvo al doble del precio internacional.

Los problemas comenzaron cuando cayó fuerte el precio de la leche y SanCor decidió mantenerlo subsidiado para sus tamberos. Así entró en una espiral de endeudamiento, agravada por malos manejos financieros.

Por eso, cuando a la lechera dejaron de cerrarle los números, incluso para hacerles frente a sus gastos corrientes, la respuesta Lopetegui fue sencilla: “Que quiebre”. El ex CEO de LAN nunca aprobó los aumentos salariales del orden del 40% convalidados por la cooperativa y menos que menos con el aporte extraordinario de $3.500 al gremio. Es que Lopetegui, junto con Quintana y el secretario de comercio, Miguel Braun, son dueños de Cheese Pampa -una empresa con 50 empleados- y conocen bien la rentabilidad del sector. No solo eso, lideran la Cámara empresaria de las lecheras chicas.

Sin embargo, otros miembros del Gabinete le recordaron al presidente los riesgos de disparar un conflicto de esa magnitud en pleno año electoral. Así, Macri resolvió que Quintana -menos talibán que Lopetegui- se meta en la negociación.

El dueño de Farmacity fue moderando la posición con una mirada más político y logro que Nación Fideicomisos reviera su negativa a administrar un fideicomiso por $450 millones otorgado por el Estado mediante el Programa Fondear para que SanCor navegara la reestructuración que el Gobierno le impone para beneficiarse de un salvataje que lo saque del concurso de acreedores. Quintana considera que con ingresos de más de 2.000 millones de dólares al año y liderazgo en las góndolas del país, el problema de SanCor es la gerencia.

Esta asistencia económica sería parte de un acuerdo con todas las partes involucradas: en primer lugar, SanCor debería convertirse en una sociedad anónima y vender sus unidades de negocios para capitalizarse y afrontar sus obligaciones, mientras que los acreedores aceptarían no cobrar sus deudas en esos 6 meses y el gremio resignaría el aporte extraordinario. SanCor ya había vendido a fines del año pasado la división de flanes y postres. Con eso sólo salió a flote por unos poco meses, porque pierde dinero a un rtimo alucinante de más de 200 millones de pesos por mes.

Es mucho el dinero en juego. Por ejemplo, el principal acreedor es Buenos Aires Factoring Capital S.A. (BAF) que tiene para cobrarle a SanCor casi 80 millones de dólares por sus servicios de prefinanciación de exportaciones (a tasas muy superiores a las de mercado). Si este acuerdo no se materializa, son muchas las empresas que quedarían sin cobrar un solo peso.

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Fuente: LPO

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