24 de abril de 2017 23:10 PM
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Síndrome gastroesofágico porcino en hembras

Es conocido que el estrés afecta el funcionamiento gástrico, por lo que circunstancias como el transporte, falta de alimento, mezclado de animales y exceso de cerdos en los corrales aumenta la frecuencia de úlceras gástricas.

El complejo funcionamiento del estómago y su regulación puede alterarse en determinadas circunstancias, dando lugar a una serie de enfermedades, entre ellas la úlcera gástrica es una de las más comunes. Se pueden definir como una interrupción de la continuidad de la mucosa gástrica, la cual se origina por un desequilibrio entre los factores protectivos e injuriantes de la mucosa.

La mayoría de las úlceras que aparecen en el estómago del ganado porcino se limitan a la mucosa aglandular, por lo que se denominan úlceras gastroesofágica.

La primera referencia a este proceso fue documentada en 1897 en USA y ha habido un incremento notable en los últimos 40 años en cuanto a la incidencia de la enfermedad (Muñoz et al., 2003).

Etiología

Diferentes estudios experimentales y de campo han propuesto varios factores como posibles causas para su desarrollo, entre ellos se menciona:

Alimentación: Se contempla como un claro factor predisponente para la aparición de úlceras, por lo cual se establecen cuatro variables a considerar:

– Sistema de alimentación.

– Presentación del alimento.

– Ingredientes utilizados.

– Uso de aditivos.

Es razonable pensar, que la principal razón de las úlceras sea un comportamiento alimentario desordenado con períodos de ayuno, seguidos al azar por períodos de alimentación ad libitum. Otros factores desencadenantes de las úlceras pueden ser la poca palatabilidad del alimento debido a problemas de oxidación y enranciamiento, presencia de fermentaciones (micotoxinas), interrupción o reducción esporádica del flujo de agua y el estrés mediante la estimulación de la secreción de ácido clorhídrico y la producción de enzimas gástricas.

Las deficiencias de vitamina E y selenio (Se), son considerados importantes factores de riesgo en la aparición del problema. La presencia de estos nutrientes en niveles adecuados en la ración del cerdo previenen la generación de metabolitos oxidativos los cuales están asociados al daño en la región pars esophagea (Andresen, 1990).

 

Enfermedades concurrentes e infecciones: Se ha observado que cerdos con enfermedad respiratoria tienen una mayor prevalencia de úlceras gástricas y lesiones más severas. Esto puede ser debido al desarrollo de anorexia por parte de estos animales o bien puede estar asociado con la liberación de histamina, la cual actúa como un potente estimulante de la secreción de ácidos.

Por otra parte existen varias enfermedades infecciosas en las que se han observado ulceraciones gástricas tales como la PPC, gastroenteritis transmisible e infecciones por Salmonella cholerae suis, estas suelen afectar la región fúndica (Taylor, 1989). Varios estudios han mostrado una elevada incidencia de úlceras en cerdos infectados por Helicobacter pylori en comparación con cerdos no infectados (González, 2009).

Toxicidad: Se ha sugerido que la toxicidad con cobre es un factor que contribuye a la mortalidad por úlceras gástricas. En un estudio, el agregado de 50 ppm de cobre a la ración elevó el índice de mortalidad por úlceras de 1 a 3% (Taylor, 1989).

Estrés: Es conocido que el estrés afecta el funcionamiento gástrico, por lo que circunstancias como el transporte, falta de alimento, mezclado de animales y exceso de cerdos en los corrales aumenta la frecuencia de úlceras gástricas. A pesar de que no se conoce con exactitud el mecanismo por el cual el estrés produce o predispone su aparición es posible que esté relacionado con el aumento en la secreción de ácido clorhídrico y enzimas digestivas que ocurre durante el estrés.

Signos Clínicos

La enfermedad se puede presentar de tres maneras:

Sobreaguda: Los cerdos mueren súbitamente sin presentar ningún signo clínico asociado a la enfermedad.

Agudo: Es cuando se observa la presencia de signos clínicos tales como: hipotermia, respiración acelerada, debilidad, anorexia, apatía, palidez generalizada, estreñimiento caracterizado por heces muy duras y oscuras. En ocasiones puede presentarse diarrea sanguinolenta, así como vómitos con estrías de sangre. Es muy común que en esta forma los animales pierdan peso progresivamente y mueran.

Crónica o subclínica: No se aprecian signos clínicos, salvo el retraso en el crecimiento de los animales. Esta forma de presentación es la más común y solo se detecta en la inspección a matadero. Al realizar la necropsia se observan diferentes grados de lesión en la mucosa gástrica.

 

Diagnóstico

Las úlceras gástricas son difíciles de diagnosticar en el cerdo vivo. Cuando la presentación es de curso agudo, los signos clínicos son buenos indicadores del problema y la necropsia se puede utilizar para confirmar el diagnóstico.

Diagnóstico diferencial: Deben considerarse varias enfermedades causantes de anemia, incluyendo pérdida de sangre, sangrado abdominal de órganos, enteropatía hemorrágica proliferativa, síndrome hemorrágico intestinal y posibilidad de deficiencias dietéticas (Straw, 2000). En cerdos jóvenes, la enteropatía hemorrágica proliferativa (ileítis proliferativa) por Lawsonia intracellularis, produce signos similares.

Diagnóstico definitivo: Generalmente suele detectarse con base a los hallazgos macroscópicos y la historia clínica. En caso de evaluar animales vivos de alto valor genético, los signos clínicos de anemias y la presencia de sangre digerida en las heces son sugestivas de úlcera gástrica, pero para un diagnóstico definitivo debe realizarse una endoscopia (Straw, 2000).

 

Tratamiento

La intervención temprana es importante para el tratamiento satisfactorio de los cerdos con ulceración gástrica. Se han probado diversas drogas como el Omeprazol. En el año 2000, consiguieron reducir la producción de úlceras en una población de cerdos expuestos a ayunos de 24 y 48 h, cuando se sometían a dosis de 40 mg de Omeprazol, sin embargo, la viabilidad económica de estos tratamientos es muy discutible.

También se han probado otras drogas como hidróxido de aluminio y silicato de magnesio, estas sustancias actúan como protectores de la mucosa gástrica y puede tener su aplicación en caso de tratamientos individuales como en cerdas lactantes (Marco, 2006). Es importante considerar la eliminación de situaciones estresantes, como el hacinamiento, para reducir a un mínimo la incidencia de las úlceras.

 

Prevención y control

No es fácil resolver la problemática de úlceras mediante modificaciones nutricionales, probablemente las mejores pautas consistan en mejorar el manejo de los programas de alimentación junto a un buen control de las enfermedades de tipo respiratorio o digestivo.

A continuación se mencionan algunas pautas para prevenir el desarrollo de úlceras gástricas:

1. Mantener densidades adecuadas y lotes homogéneos en relación al peso y edad.

2. En granja, se recomienda hacer una inspección en los comederos para evaluar si los mismos se encuentran en condiciones óptimas (limpieza, funcionamiento, graduación de la salida del alimento, entre otros.).

3. El agua es otro de los factores a considerar, es importante realizar un seguimiento tanto en jaulas como en corrales para garantizar que las cerdas dispongan en todo momento con agua en los chupetes y que el flujo sea el adecuado,

4. Evitar manejos estresantes.

5. Utilizar fuentes de grasas de buena calidad.

6. Evitar la presencia y proliferación de hongos (micotoxinas) en el alimento.

7. Mantener niveles nutricionales adecuados de vitaminas y minerales: Vitamina E, selenio, calcio, fosforo, cobre, zinc y hierro.

8. Se ha demostrado que ayunos prolongados son un factor de riesgo importante para el desarrollo de úlceras, por tal motivo se debe evitar interrupciones en el programa alimentario.

 

Conclusión

La mortalidad por úlcera gástrica supone la principal causa de muerte en algunos rebaños, y se han documentado importancias relativas del 25% del total de bajas en Canadá y entre el 20 y el 38% en España (Muñoz et al., 2003).

Se cree que las mermas en los parámetros productivos no sólo estén determinadas por las úlceras, sino también por los problemas respiratorios que suelen aparecer asociados a esta enfermedad (Muñoz et al., 2003).

Las pérdidas económicas a causa de este problema se basan en el costo inicial de la cerda, desde que nace hasta convertirse en reproductora, lo cual conlleva gastos en alimentación, medicinas y mano de obra que sin duda alguna ocasiona un impacto negativo a la rentabilidad de la granja.

Aunque no se cuente con una estrategia terapéutica económicamente viable que permita la curación de la úlcera gástrica, su prevención se convierte en un punto clave. Nos encontramos ante una patología presente en la mayoría de los países productores de ganado porcino lo que hace necesario encontrar en cada caso el factor o los factores que la originan, para así disminuir la incidencia de las pérdidas generadas por esta enfermedad y su impacto sobre el desempeño productivo de los animales.

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Fuente: Actualidad Porcina

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