27 de abril de 2017 17:18 PM
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El agro logró productos de mayor calidad con un crecimiento de la inversión por hectárea

La adopción de una mayor tecnología relacionada con la cantidad y aplicación de insumos en la producción agrícola de la campaña 2016/2017 significó una mejora en la calidad de los productos de invierno: trigo y cebada. El productor, ayudado por los cambios en la política económica, pudo invertir no sólo en fertilizar más su campo […]

La adopción de una mayor tecnología relacionada con la cantidad y aplicación de insumos en la producción agrícola de la campaña 2016/2017 significó una mejora en la calidad de los productos de invierno: trigo y cebada. El productor, ayudado por los cambios en la política económica, pudo invertir no sólo en fertilizar más su campo sino también en un correcto manejo técnico de las hectáreas destinadas a lograr una mayor eficiencia.

Estas son las conclusiones del Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (Retaa) elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que mostró que en sólo dos campañas agrícolas (2014/15 vs. 2016/17) la producción de trigo pasó de tener un 17% de superficie con tecnología alta a 35 por ciento. El área con nivel bajo disminuyó de 45% a 19% para el mismo período. Mientras el medio creció de 38% a 46% a nivel nacional.

El coordinador del Departamento de Investigación y Prospectiva Tecnológica, Juan Martín Brihet, resaltó que “no se trata sólo de más fertilización o la cantidad de semillas, sino también de tecnología de procesos como es el manejo en fecha de siembra, muestreo de suelo o el tipo de variedades”.

Un dato que permite observar un cambio en el sector pasó por los insumos fitosanitarios, puntualmente en fungicidas, los cuales apuntan a cuidar el cultivo cuyo resultado se ve luego en la calidad. Al respecto, el trabajo permite observar una mayor aplicación de mezclas dobles que pasó de 78% a 90% en el trigo del sudeste de la provincia de Buenos Aires, que representan casi el 60% de la producción a nivel nacional.

En lo referido al uso de ciclos en trigo, éste se dividió entre los que buscaron rendimiento y los que ajustaron por atraso en la fecha de siembra.

En el caso de cebada el nivel alto de tecnología se recuperó del 35% al 55% del área sembrada, mientras que el bajo pasó de 26% a sólo 8%; el nivel medio se mantuvo relativamente estable, de 39% a 37 por ciento.

El Retta concluyó que un aumentó del uso de alta tecnología en trigo y cebada hizo que se quiebre la tendencia negativa de los últimos años. Esto se puede ver en provincias del NEA y NOA donde antes no se veían niveles óptimos hoy empiezan a aparecer datos de fertilización.

Lamentablemente, el tema económico juega en contra o a favor si se habla de la cantidad y aplicación de insumos necesarios en el momento de plantear un negocio. Productores consultados por este diario y de cara a la próxima campaña manifestaron que el “margen” es lo que termina definiendo la tecnología. Todo indica que con precios similares al 2016 y un dólar quieto, la siembra de trigo de la nueva campaña le significará al productor un aumento en los costos del 8 por ciento.

El aumento en el porcentaje de estudios de
los suelos evidencia más planificación del negocio

Para los hombres de campo es clave lo que pase con la soja de ahora en más, dado que se considerará para que la decisión de sembrar trigo aunque muchos de los productores no fueron optimistas de que se llegue nuevamente a los 18,3 millones de toneladas de la presente campaña

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Fuente: Bae

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