28 de abril de 2017 11:04 AM
Imprimir

¿Cómo el vino Manischewitz adquirió su nombre y su sabor?

Manischewitz es una de las empresas más grandes de comida kosher en el mundo; destaca principalmente por las matzot que produce desde 1888 y su vino dulce que es uno de los más vendidos en Estados Unidos. Todo aquel que ha probado el vino Manischewitz, lo primero que destaca es lo dulce de su sabor. Es tan dulce que se usa como base para cocinar muchos postres; se ha vuelto un objeto común, que participa dentro de la mesa de Shabat y Yom tov (celebraciones) de las familias judías todo Shabat.

Sin embargo, el vino kosher por excelencia no siempre tuvo su sabor. Fue gracias a la compañía de vinos Monarch, quien convenció al productor de matzot kosher que expandiera su línea de productos. A continuación les contamos la historia:

Durante la época de la Ley Seca en Estados Unidos (1920 – 1933), se permitió a las congregaciones religiosas mantener alcohol para servicios rituales. El vino kosher vivió uno de sus momentos más prósperos, ya que la única exigencia que se pedía para acceder a él era una lista con los nombres de la congregación a la que se permitía consumir vino ritual. Judíos y no judíos se presentaban en filas ante oficinas gubernamentales aparentando ser fieles seguidores de la halajá para poder tener acceso a vinaterías kosher.

No es de extrañarse que años después cuando la prohibición fue suspendida las empresas que se habían desarrollado económicamente y pudieron mantener una amplia clientela, fueron casi todas judías. Entre ellas se encontraba la Compañía Monarca de Vinos (Monarch Wine Company).

Leo Star y George Robinson, ambos previamente vendedores de pintura, vendían vino kosher con supervisión rabínica hecho en su casa desde inicios de la década de los 30’. Sin embargo gracias a la prohibición no podían promocionar su vino ni abrir una empresa en forma.

En 1934, justo cuando la Ley Seca llegó a su final, pusieron nombre a la compañía y trataron de ganarse a la creciente comunidad judía que era prominente en la ciudad de Nueva York. Aunque el vino parecía ser bueno no era muy requerido por los correligionarios de esa zona. Los emprendedores sabían qué les faltaba: un nombre.

En 1940 se contactaron con el señor Manischewitz que llevaba haciendo matzot desde 1888 y era la empresa de comida kosher más conocida. Como el dueño de la empresa no pensaba hacer vino vendió su nombre por una cuota a la joven compañía.

Para poder prosperar Robinson y Star necesitaban conseguir uvas cerca de la ciudad de Nueva York y así poder preparar el producto y suministrarlo con plena supervisión rabínica desde la recolecta de la uva hasta su embotellamiento y distribución. Transportar la uva de otros lugares sería demasiado costos y poco viable.

Empezaron su vino industrial con uvas Lambrusca que se encontraban al norte del Estado de Nueva York. Este tipo de uva es un poco más ácida que la común y en esos momentos los vinicultores no habían perfeccionado sus técnicas de cultivo y a veces producían uvas que al aplastarse generaban un sabor amargo o ácido. La solución que encontraron los dueños de la Compañía Monarca fue endulzar sus vinos con azúcar para disimular la ácidez y así fue como surgió el sabor distintivo del vino kosher más famoso del mundo.

Se volvió famosos por su sabor al punto tal que empezó a ser consumida por miembros ajenos a la comunidad judía a quien iba dirigido el producto. Sin embargo, no fue hasta 1960 cuando el comercial interpretado por Sammy Davis Jr, ¡Man, Oh Manischewitz! (una forma en inglés que mezcla la palabra hombre con el nombre de la marca, evitando jurar) que fue realmente conocido en Estados Unidos y catapultado a la venta como lo es hoy en día. Tal fue la fama de la marca que se dice que el austronauta Gene Cernan en la misión Apollo 17 uso la expresión “Manischewitz” al despegar. Expresión que se usaba para no jurar.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: www.enlacejudio.com

Publicidad