2 de mayo de 2017 11:41 AM
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El bife argentino tiene que llegar a Estados Unidos

El viaje del presidente Macri a Estados Unidos representó una gran oportunidad para la ganadería argentina, además de otros sectores. En los años noventa, la Argentina obtuvo de Estados Unidos una cuota de 20.000 toneladas que aprovechó sólo hasta el tristemente famoso, por la mentira, brote de aftosa de 2001. Después de 16 años de […]

El viaje del presidente Macri a Estados Unidos representó una gran oportunidad para la ganadería argentina, además de otros sectores.

En los años noventa, la Argentina obtuvo de Estados Unidos una cuota de 20.000 toneladas que aprovechó sólo hasta el tristemente famoso, por la mentira, brote de aftosa de 2001. Después de 16 años de discusiones estamos cerca de volver a reanudar los embarques de carnes vacunas a ese gran mercado.

Debido a los 12 años de políticas kirchneristas, la Argentina perdió 10 millones de cabezas y pasó del 4o./ 5o lugar en el ranking de exportadores de carne vacuna al puesto número 11 postergada inclusive por Uruguay y Paraguay.

En 2016 se inicia una casi nueva era con la eliminación del cepo cambiario, de la prohibición de exportar (ROE), y las distorsivas retenciones (15%).


Estamos tratando de volver a ser lo que fuimos. En el 2005 consumíamos más de 60 kg hab/año y exportábamos más de 700.000 toneladas. Hoy seguimos consumiendo 60 kg/hab/año pero exportamos sólo 220.000 t el año pasado.

Debemos recuperar stock, mejorar nuestro índice de marcación (61/62 terneros cada 100 vacas) y el peso medio de faena (225 kg).

También tenemos para mejorar las grandes variables macro, costo del capital, costo logístico argentino, atraso cambiario y déficit Fiscal.

Independientemente de las 20.000 toneladas de carne fresca sin arancel y las que pudieran ingresar con arancel (alrededor del 20%), el ingreso de nuestra carne a Estados Unidos implica la aprobación de la inocuidad de nuestra carne, para el consumidor más exigente del mundo. Nos abre el camino a todos los grandes mercados de exportación como México, Corea y Japón, entre ellos.

En la Argentina algo cambió esencialmente en la ganadería. Hoy, de los casi 120 kg hab/año que consumimos, la mitad es bovino y la otra mitad es pollo y cerdo. Esto mostraría que el crecimiento de la ganadería sería más fácil hacia afuera -exportando- que disputando con cerdo y pollo pequeños espacios del mercado interno. Nos debemos este debate.

El crecimiento de la industria ganadera exportadora genera divisas, empleo, arraigo y abarata el precio de los cortes de los cortes populares..

Del abrazo de ambos presidentes deberían surgir ventajas para los pueblos de ambas repúblicas, pero en el menú del próximo almuerzo en Washington debería estar escrito “bife de chorizo argentino”.

David Lacroze     (El autor es coordinador de la Mesa de las Carnes)

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Fuente: La Nacion

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