3 de mayo de 2017 09:04 AM
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Ahora, el silobolsa es oficialista: los sojeros “encanutan” su producción y así ayudan a no hundir más al dólar

Tienen que vender alrededor de u$s29.000 millones de la cosecha este año. La temporada alta de liquidación comenzó pero esta vez será muy gradual. En el campo apuestan a que después de las elecciones haya una suba del dólar y así obtener mejores precios.

Cambia, todo cambia. Más en la Argentina, y principalmente en materia económica. Aún sigue fresco el recuerdo de cómo el gobierno kirchnerista estaba obsesionado con los dólares de la soja.

 En ese entonces la AFIP, comandada por Ricardo Echegaray, hasta recurría a drones e imágenes satelitales para fiscalizar los campos y detectar a los productores que no habían declarado sus tenencias.

Las amenazas de Guillermo Moreno se sumaban a los reclamos de muchos funcionarios, en un contexto en el que todo parecía válido con tal de que ingresen los tan ansiados billetes verdes para paliar la escasez de divisas.

Con la llegada de Mauricio Macri, ese caudal de moneda extranjera no sólo perdió relevancia para nutrir al mercado, sino que se dio la paradoja de que lo mejor que le puede pasar al Ejecutivo es que el campo no haga todo su aporte de golpe.

Típicamente, la “temporada alta” es entre abril y junio. Si se mantiene la estacionalidad, es el período de mayor oferta de dólares proveniente del agro, lo que le inyecta mayor presión bajista a la cotización.

Esto es algo que el Gobierno quiere evitar, y es por eso que liberó las restricciones para liquidar divisas, que se extendió hasta los diez años.

En este marco, en el Banco Central creen que la famosa “estacionalidad de sojadólares” es algo del pasado y que no habrá una lluvia de billetes tal que presione a la baja al tipo de cambio.

“Creemos que los productores tratarán de maximizar sus ganancias y que van a liquidar cuando tengan mejores precios, en el transcurso del año, no necesariamente ahora”, anticipa Mariano Flores Vidal, gerente general del Central, al ser consultado por este tema.

De confirmarse este proceso, sería una grata noticia para una entidad monetaria que hoy día está “embuchada” de dólares.

De otro modo -es decir de haber una muy fuerte liquidación-, se le haría muy difícil ponerle un piso al precio del billete verde y obligaría al BCRA a intervenir muy fuerte en el mercado.

Por ahora, los números están marcando que, en lo que va del año, esa liquidación resulta menor a la del año pasado.

Según la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC)-, que representan un tercio de las exportaciones argentinas:

-El monto liquidado en estos primeros cuatro meses fue de u$s6.650 millones 

-Es decir, un 20% menos que los u$s8.000 millones correspondientes a igual lapso del 2016

Según fuentes consultadas por iProfesional, los productores tratarán de “aguantar” la soja a la espera de una posible devaluación post electoral.

Por otro lado, esas mismas voces recuerdan que el año que viene entrará en vigencia el plan oficial que contempla una baja de medio punto por mes de las retenciones.

¿Cuántos dólares deberían ingresar en 2017 por parte del sector rural? Una cifra que más que cuadruplica lo captado hasta ahora: u$s29.000 millones. Además, se estima que aún hay stock de la campaña pasada.

“El productor está esperando algo, lo que hace que el ritmo de ventas sea lento“, afirma Gustavo López, presidente de Agritrend.

“Por un lado, se observa una gran angustia por el tema climático, lo que genera demoras. Pero, más allá de eso, hay otro factor gravitante que tiene que ver con los precios“, completa.

En su visión, “en la actualidad se da la presencia de un mercado invertido, ya que la soja en enero pasado valía más que ahora, lo que hace de este momento uno muy particular”.

López apunta que hay una gran cantidad de productores sentados sobre la oleaginosa y es por eso que abunda el stock.

“Ellos pensaban que -como sucedió en los últimos dos años- quienes se quedaban con la soja la iban a poder utilizar como moneda de cambio. Pero los precios cayeron y hay reticencia a vender”, expresa.

Diego de la Puente, director de Nóvitas, identifica en el factor climático otra limitación para que el campo pueda liquidar su cosecha.

“Más allá de que nos guste el valor actual del dólar, son muchos los productores que no pueden sacar su mercadería al no tener caminos o al no poder cosechar. Esto contribuye a que el ritmo sea lento”, indica.

Además, da cuenta de un dato clave: “A esta altura, lo normal es que ya esté levantada la cosecha en un 30% o un 40%. Hoy, en cambio, esa cifra apenas llega al 16%”.

“Más allá de que el sector rural liquide o no en base a la cotización de la oleaginosa y al precio de la divisa estadounidense, lo cierto es que existe una imposibilidad física, ya que la lluvia no permite trabajar en los campos”, suma De la Puente.

Javier Buján, presidente de Kimei Cereales S.A. y de la Cámara Arbitral Bolsa de Cereales, destaca que es cierto que “el tipo de cambio no seduce”.

Él es de los que cree que habrá “gradualidad” en la liquidación, si bien pronostica que el mayor volumen se observará “desde mediados de mayo hasta junio”.

 

 

Reformas que compensan un dólar atrasado
La discusión en torno a qué tipo de cambio resulta conveniente para el agro y, en todo caso, cuánto le puede aportar de competitividad, resulta interminable.

Es cierto que el valor actual no estimula al sector, pero también es verdad que la baja de retenciones y los reintegros hacen que el combo final no sea tan malo.

Desde el Banco Central expresan que las críticas en cuanto al momento actual suelen escucharse de boca de los industriales, no así del campo.

Los analistas del IERAL, de la Fundación Mediterránea, revelan algunas cifras que sirven para clarificar este fenómeno:

-Entre noviembre 2015 y abril de 2017, el dólar se incrementó un 60% en Argentina.

-En tanto, el nivel general de precios lo hizo un 56% (3% en EE.UU.), lo que implica que el tipo de cambio real mejoró sólo 6% en 17 meses.

-Con respecto al real brasileño, la variación fue notoria (+35%).

-En cambio, con respecto al euro, la situación es similar a lo observado con el dólar estadounidense (+4%)

Más allá de la relación entre las diferentes divisas, los economistas del IERAL señalan que deben considerarse otras alteraciones, como la eliminación (o reducción) de las retenciones o los aumentos de los reintegros.

En este sentido, si se toma un listado de 28 productos, que contempla desde materias primar agrícolas hasta alimentos, esas modificaciones dieron lugar a:

-Una mejora adicional del tipo de cambio real (7,4% promedio)

-Una fuerte dispersión en esas ventajas -del 2% a 30%- según el caso.

Por ejemplo:

-Un productor de té o yerba mate que vende sus productos a Europa ha tenido una mejora del 4% (por tipo de cambio y precios) y del 13% si a lo anterior se le suman los cambios en retenciones y reintegros.

-En el caso de un exportador de carne bovina, esos números son del 4% y 24% respectivamente.

-Para un exportador de trigo a Brasil, se elevan al 35% y 75%.

 

 

Qué hace el productor con los dólares
Luego de liquidar su cosecha, los productores reciben pesos, que vuelcan en gran medida a su negocio.

Esto, ya que ahora esta actividad presenta mejores rendimientos que en épocas del kirchnerismo.

De la Puente señala que el sectorreinvierte lo que puede y no gira divisas en el exterior, como sí suelen hacerlo los grandes pools”.

En principio, los productores compran insumos y maquinarias. También, algo de dólares, pero no mucho más de lo que necesitan.

“El área de cosecha va a seguir incrementándose y se va a ir incorporando tecnología. Porque el mundo te lleva a que seas más empresario que productor”, asevera López de Agritrend.

Sin embargo, cuentan en el sector, los grandes jugadores sí hacen sus apuestas financieras de alto calibre. La más rentable es, por lejos, volcarse a las Lebac del Banco Central.

“Lo hacen los productores más grandes, ya que cuentan con la espalda financiera suficiente y tienen una visión más profesional del negocio. Suelen recurrir también a otras alternativas para no poner todo en la misma canasta”, señala Buján.

Algunas fuentes indican que los players más importantes se hicieron de beneficios de hasta 10% en dólares con el trigo, al venderlo a principios de año y colocar esos fondos, en pesos, a tasas altas.

¿Qué hace el pequeño y mediano productor? “Si no vende su cosecha, se queda con el bolsón lleno de soja pero no hace colocaciones financieras. Porque no sabe o no tiene incorporado al mercado en su radar”, agrega el presidente de Kimei Cereales SA.

Otro camino que utilizan para mover el dinero es tomar plata en dólares a tasas muy baratas, del orden del 2%, para prefinanciar exportaciones.

Actualmente, los bancos están también “embuchados” de billetes verdes y necesitan ir moviéndolos para generar negocios.

El campo, en realidad, muestra una situación muy distinta a la de los centros urbanos, donde la mejora económica se nota a cuentagotas.

“Es un sector muy tradicional. No es propenso a tomar riesgos financieros a la hora de invertir. Vuelcan lo que van liquidando a mejorar el negocio o a la compra de inmuebles, algo que sí es muy común”, relatan desde el sector.

En todo caso, lo que queda en claro es que los silobolsas lejos están de tener ideología o preferencia partidaria alguna.

Los sojeros recurrieron al “canuto” en momentos de fuerte presión gubernamental pero también ahora.

La diferencia es que esta vez una actitud gradualista va en línea con los intereses del plan económico.

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Fuente: iProfesional

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