4 de mayo de 2017 18:14 PM
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Conozca las pérdidas en el ensilaje y cómo pueden reducirse

El ensilado constituye una alternativa para guardar alimento y ofrecerlo al ganado en las épocas más críticas. Sin embargo, existen ciertas desventajas como la pérdida por almacenamiento o por pudrición, que pueden prevenirse si usted elabora silo adecuadamente.
El ensilado se ha convertido en una técnica importante para guardar forraje en situaciones extremas del año, como exceso de lluvias o de calor que impiden el crecimiento normal de los forrajes.
Con el fin de conservar un ensilaje en condiciones óptimas, se deben tener en cuenta aspectos importantes como el contenido de humedad en los forrajes, el tipo y la madurez de los mismos,  el tamaño de la partícula y largo del corte que se realiza al pasto, o la exclusión del oxígeno al momento de realizar el proceso de ensilado.
Es importante tener en cuenta puntos como la densidad, evaluando detalles como el método de llenado o la compactación en bolsas, fases que deben surtir al momento de aplicar esta técnica en los pastos que dispone el ganadero.
Asimismo, se contemplan otros factores como la composición química del material, la velocidad de la ensiladura o el sellado.
Puesto que este proceso tiene que seguir unos pasos para su conservación, independientemente del método que se vaya a emplear, pueden ocurrir pérdidas en cualquier fase que podrían alterar o deteriorar por completo la calidad del alimento guardado.
El profesor Juan Carulla señaló que se pueden presentar pérdidas de campo que dividió en mecánicas, respiratorias y atmosféricas. Las primeras ocurren por golpeteo del forraje o ineficiencia de los implementos de corte.
Las segundas se dan a nivel celular, cuando se interrumpe la respiración de la planta por el corte y la fotosíntesis no compensa esta pérdida. En este caso, la respiración cesa cuando la humedad del forraje es inferior al 40%.
Las terceras se dan en el lavado por efecto de la lluvia, pues el agua arrastra parte del alimento y disminuye la cantidad de materia seca.
También ocurren en el almacenamiento. Así pues, el contenido de humedad en el forraje al momento de ensilar puede originar pérdidas, así como el aire que queda al interior del silo, si hay oxígeno remanente en la bolsa.
De igual manera, se presentan problemas si el forraje fue mal picado o quedó muy largo y no permitió una buena compresión, o si la bolsa quedó mal sellada.
Un mal uso de aditivos o preservativos o la mala compactación son responsables de pérdidas en el silo.
Según Nemesio Ramírez, gerente de la Cooperativa de Lecheros de Potrero Largo, Coprolac, ubicada en Guatavita, Cundinamarca, la conservación del forraje es fundamental.
“Un silo bien conservado puede durar 4 años”, declaró, como queriendo decir que los cuidados a la hora de almacenarlo deben hacerse con rigurosa precisión.
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Fuente: Contexto Ganadero

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