5 de mayo de 2017 12:42 PM
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El INTA brindó recomendaciones para medir las pérdidas de cosecha con un aro

La técnica se utiliza en cultivos como soja, trigo, cebada, sorgo y, con algunas variantes, se adapta a maíz y girasol, entre otros.

El procedimiento determina las mermas de precosecha y las ocasionadas por la máquina durante la recolección. Se utiliza en cultivos como soja, trigo, cebada, sorgo y, con algunas variantes, se adapta a maíz y girasol, entre otros.

La técnica del aro desarrollada por el INTA es sencilla. Solo se requieren cuatro aros de 56 cm de diámetro, que pueden ser tapas de tanques de 200 litros, por ejemplo y un poco de atención para hacer una buena observación a campo. Arrojando los aros sobre el campo sembrado, previamente y luego de la cosecha, permite calcular las pérdidas ocasionadas por causas naturales o por un manejo ineficiente así como mermas específicas ocasionadas por la máquina.

“Esta metodología permite analizar si la cosechadora trabaja de forma eficiente –por debajo de los niveles de tolerancia establecidos por el INTA– y, en casos de valores superiores a la tolerancia, es un indicador para revisar el proceso, identificar las causas y hacer los ajustes necesarios en los equipos”, explicó Juan Giordano, del INTA Rafaela (Santa Fe).

La primera parte del trabajo se enfoca en las pérdidas de precosecha. Para esto,según indicó el INTA, deben colocarse cuatro aros de alambre de 56 centímetros de diámetro en una zona representativa del lote y juntar los granos y vainas que estén sueltos dentro de cada uno. Las vainas que estén adheridas a la planta, pero por debajo de la altura de corte, cuentan como disminuciones, ya que no serán alcanzadas por el cabezal.

Luego del paso del cabezal y antes de que el material sea expulsado por el equipo, se realiza la estimación de pérdidas provocadas por la máquina. “Se arrojan cuatro aros ciegos: uno debajo del cajón de zarandas –zona central– y otros tres en el área del cabezal”, detalló Giordano. “La cosechadora debe trabajar de manera normal, con desparramador y espaciador activados”, agregó.

Según Hernán Ferrari, especialista del INTA Concepción del Uruguay (Entre Ríos), las pérdidas que se registran por la cola de la cosechadora estarán dadas por la cantidad de “granos sueltos y los obtenidos de vainas o espigas desgranadas que quedan en la parte superior de cada aro”. En tanto, las mermas por cabezal remiten al “nivel de granos que se encuentra por debajo de los aros ciegos”, aclaró.

Finalmente, se mide el volumen total de granos recogidos: “60 granos de soja, 333 de trigo, 33 de maíz, 140 de girasol o 285 de sorgo por metro cuadrado representan 100 kilos de pérdida por hectárea”, señaló Ferrari. Otra alternativa es pesar los granos con una balanza y calcular las mermas: “10 gramos por metro cuadrado equivalen a 100 kilos de pérdida por hectárea”, añadió el técnico. Al tiempo que aclaró que también puede utilizarse un recipiente evaluador.

“La medición de pérdidas tiene que ser parte indispensable de la regulación inicial de la máquina, pero también debe efectuarse a lo largo de la jornada de trabajo, debido a que las condiciones de cosecha fluctúan según las variables ambientales”, recomendó Ferrari.

El procedimiento se aplica a soja, trigo, cebada, sorgo y, con algunas variantes, a maíz y girasol, entre otros cultivos como garbanzo, arveja, centeno y colza. En el marco del Proyecto de Eficiencia de Cosecha, una red de técnicos del INTA promueve su adopción en las diferentes provincias agrícolas del país.

INTA- técnica del aro 1

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Fuente: Agromeat

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