9 de mayo de 2017 11:40 AM
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Ojos y piel, zonas sensibles a padecer tumores bovinos

A pesar de que no es una sintomatología frecuente y que se presenta generalmente en animales cruzados, son enfermedades que pocas veces tienen cura. La salida es el descarte del animal enfermo.
Los tumores son una especie de masa de tejido que se halla en alguna parte del organismo cuyas células sufren un crecimiento anormal y no tienen ninguna función fisiológica; una de sus complicaciones es que por lo general la enfermedad tiende a invadir otras áreas del cuerpo, afectando seriamente la salud de quien padece este mal.
En los bovinos hay varios tipos de tumores, siendo el del tercer párpado y el de piel los que se presentan con mayor frecuencia. Este tipo de sintomatologías tienden aparecer especialmente en bovinos cruzados, pues las razas cebuínas y criollas son más resistentes a esa clase de anomalías.
Héctor Pachón Pachón, médico veterinario, indicó que esos males no son usuales en las ganaderías e hizo énfasis en que cuando ocurren se ven en aquellos animales demasiado despigmentados, especialmente en bovinos Taurus como es el Charolaise, que por su piel rosada, pelo blanco y ojos albinos, es susceptible a padecer ambos tipos de tumores.
En el caso del tercer párpado, el mal empieza con un lagrimeo constante en uno de los ojos afectados, Mientras que en el caso del de piel, esta tiende a volverse muy rosada, forma costras constantemente que en ocasiones derivan en un sangrado permanente ante la incomodidad que causan. Su aparición se da en zonas como el anca o el lomo.
“Desafortunadamente cuando se presentan esa clase de sintomatologías, en menos de un año la situación se agrava, por lo que en el caso de la piel es necesario aplicar una especie de filtro solar que sería el azul de metileno. Pero lo mejor es descartar esos ejemplares del hato”, sugirió el experto.
Hay otros tipo de tumores como son el del estroma gonadal (las gónadas de las vacas son los óvulos) se dividen en tumores de la teca, de las células luteínicas y células de la granulosa, siendo este último el más común. En la vaca los tumores son normalmente benignos y hormonalmente activos, afectando a las hembras gestantes.
El comportamiento reproductor varía de acuerdo al tipo de hormonas producidas por la enfermedad. A causa de la secreción hormonal, las hembras pueden llegar a ser infértiles o tener un comportamiento anormal similar al de los machos, por la elevación de sustancias como la testosterona y la inhibina.
El diagnóstico se logra mediante una palpación rectal y una ultrasonografía. Cuando se toca el ovario, se observa que es pequeño, duro al tacto y desprovisto de actividad folicular.
Mientras que la papilomatosis, es una enfermedad que ataca al ganado joven, se puede presentar en la cabeza, el cuello, la piel, la boca, la ubre, los órganos genitales o los párpados, entre otros órganos. Son tumores benignos que atacan aquellos novillos que salen del destete y aún no entran al levante. En algunos casos también se presenta en animales adultos.
La desnutrición, mala higiene e instalaciones inadecuadas provocan estrés, lo que conduce a depresión del sistema inmune y a una mayor susceptibilidad de que aparezcan los papilomas.
“A veces se presenta tipo de papilomatosis faríngea, que invade las mucosas internas del esófago y puede causar problemas digestivos. Incluso hay papilomas nasales, que al principio no son visibles pero al extenderse se hacen más evidentes”, explicó Bernardo Guerrero, médico veterinario epidemiólogo.

En caso de que en su hato se presente alguna de estas condiciones, consulte con su médico de confianza para poder tomar decisiones a tiempo

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Fuente: Contexto Ganadero

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