16 de mayo de 2017 16:43 PM
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Ovinos se infectan a sí mismos de parásitos

El contacto entre animales, con otro tipo de especies y entre rumiantes enfermos y sanos, son algunas de las alternativas para que un rebaño se contagie de nematodos. Una buena rotación de praderas evita esas dificultades.
Una de las principales dificultades que tiene los ovinos y caprinos es su sensibilidad a sufrir enfermedades producto de los parásitos gastrointestinales, lo que ocasiona millonarias pérdidas, efectos sobre el bienestar de las especies y por ende gastos considerables en atención médica y tratamientos. En algunos casos los ejemplares mueren producto de esa situación.
El contagio de los endoparásitos parece sencillo, pero implica mucha atención por parte de los criadores especialmente en la rotación de potreros, ya que los animales dejan allí sus heces y eso favorece que las larvas se desarrollen y puedan ser ingeridas por ellos mismos con los inconvenientes que ello genera.
Raúl Velásquez, PhD en pequeños rumiantes aseveró que para evitar la ingesta de dicho animal, los productores deben ser muy estrictos con la rotación de las praderas. A su juicio es necesario que haya un periodo de descanso que sea de 30 o 35 días luego de cada pastoreo, y que la ocupación en dicho potrero sea de no más de 2 días.
Agregó que la excreta al caer al suelo y permanecer varios días ahí, permite que se desarrolle la larva que posteriormente será ingerida por el ovino o caprino durante su alimentación, situación que genera graves problemas como úlceras, bajas en el consumo de comida y agua, diarrea o edema submandibular que conlleva a la deshidratación.
Así se infectan los ovinos con las larvas.
En tanto, Carlos Barragán, médico veterinario, indicó que otro parásito muy dañino es el conocido como Haemonchus contortus, que es de tipo hematófago y se aloja en el abomaso, pero que en edad adulta puede llegar a medir hasta 2 centímetros de longitud y consumir cerca de 0.05 ml de sangre al día. En el caso de la hembra, tiene la capacidad de poner 10 mil huevos, por lo que su reproducción es muy alta.
Esa variedad causa principalmente anemia, adicionalmente se presenta generalmente edema submandibular y pérdida de condición corporal.
“Mientras que el Strongyloides papillosus, es el único parásito capaz de reproducirse de forma asexual en el medio ambiente, en este caso los pastos. Eso solo ocurre cuando las condiciones del medio son adecuadas como la temperatura y la humedad. Esa especie puede afectar a los animales por penetración de la piel y causar diarrea intensa en animales jóvenes”, indicó el experto.
En tanto, Velásquez recordó que hay otros parásitos externos como son las garrapatas que están en el ambiente y afectan a algunos ovinos, no todos porque algunas razas son muy resistentes a ese ectoparásito. Mientras que los piojos, que son transmitidos por las aves, sí generan más dificultades por lo que es necesario usar baños con venenos y combatir esa situación.
Gracias a la lanolina, que es un ácido graso que produce el pelo y la lana de los ovinos, se evita que el animal sufra y se contagie de garrapatas”, remató el PhD en pequeños rumiantes.

Finalmente Barragán indicó que mejorar la alimentación de los animales teniendo especial cuidado en cumplir los requerimientos proteicos para las diferentes etapas productivas, incluir en las dietas plantas con taninos (bajo un control adecuado) y una rotación adecuada de potreros son algunas alternativas para proteger a las especies de los parásitos.

Contexto Ganadero

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Fuente: Agromeat

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