18 de mayo de 2017 01:21 AM
Imprimir

Frigorífico JBS pone en jaque a Temer

Un audio lo pone en el centro de la corrupción, el mandatario brasileño lo negó.

Los escándalos de corrupción desatados en Brasil por el caso “Lava Jato” dieron un giro que amenaza la continuidad del gobierno de Michel Temer en Brasil, quien podría estar cerca de enfrentar un juicio político, el mismo que el actual Presidente impulsó para la destitución de Dilma Rouseff.

Los dueños del frigorífico JBS aportaron a la justicia audios y videos que demuestran que en marzo pasado el presidente avaló el pago de millonarios sobornos al detenido ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha para comprar su silencio y preservar así al Palacio del Planalto ante una eventual delación suya en el marco de la operación anticorrupción Lava Jato.

Joesley Batista, uno de los dueños JBS, fue el autor de la grabación realizada el 7 de marzo último, en la que el Presidente Michel Temer avala la compra del silencio de uno de los emblemas de la corrupción en Brasil, Cunha, aliado de Temer y considerado el cerebro del juicio político a Dilma Rousseff.

Según la información que hizo pública el diario O Globo, Batista presenta una conversación de la que surge que cada siete días y durante 20 años se desembolsaban 500.000 reales (unos 160.000 dólares) y que para mantener la boca cerrada de Cunha ante la justicia, el presidente de Brasil indica: “Usted debe mantener eso, ¿vio?”, obviamente en alusión al pago del soborno.

Desde el Gobierno de Temer organizó una presentación pública y se emitió un comunicado urgente en el que el Presidente desmiente las acusaciones. Al mismo tiempo se agitaba el rumor de renuncia, desmentido después, y la firme intención de la oposición de formalizar un pedido de juicio político al propio Temer.

Coincidencia o no fue justamente en esos mismos días de marzo cuando se destapó el caso de la venta de carne en mal estado que vinculó a varias empresas brasileñas entre ellas JBS el procesador de carne más grandes del mundo. En ese momento se reveló un sistema en el que esas empresas pagaban coimas a fiscales del área de sanidad del Ministerio de Agricultura que autorizaban la venta de carnes vencidas, y hasta de “animales muertos” por enfermedades.

Fue el propio Temer quien salió a defender en persona la calidad de la carne de su país en una parrillada a la que invitó a varios embajadores de países compradores de todo el mundo.

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone
Fuente: El Enfiteuta

Publicidad