19 de mayo de 2017 12:47 PM
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Momento de oportunidad para la carne vacuna uruguaya en Asia

En la actualidad hay menos competencia de la carne de cerdo y aviar, al tiempo que disminuyeron las exportaciones de Brasil hacia el continente asiático luego del caso Carne débil.

Esta semana todas las miradas estuvieron puestas en China, donde la carne vacuna de Uruguay entra en volúmenes crecientes, rumbo a representar la mitad de todo lo que se exporta.

Aunque la carne vacuna va por detrás de la carne de cerdo y de pollo –y pese a que es la de más valor para el consumidor– es la que más crece. Inclusive aprovecha circunstancias particulares que hacen que gane terreno frente al resto de las proteínas de origen animal.

La carne porcina es por lejos la favorita de los chinos, que tienen la mitad del stock de cerdos del mundo y la mitad del consumo mundial. Pero esta carne tiene un grave problema en la producción interna. Normas ambientales más estrictas han obligado a una fuerte reestructura y a una baja en la producción interna.

El precio se ha disparado. Es uno de los factores que ha sostenido los precios de la soja, ya que los precios récord de la carne de cerdo permiten pagar bien por la ración. Al disminuir la producción interna han aumentado las importaciones pero también el uso de la otra carne roja: la vacuna.

Ha sido tan alto el precio de la carne de cerdo desde el año pasado que a pesar del crecimiento económico de China su consumo ha bajado. Y tal vez haya llegado a un tope más estructural. En efecto, el consumo de carne de cerdo de los chinos se duplicó en la década de los años de 1990 de 20 a 40 millones de toneladas. Ese crecimiento se estiró en 10 millones de toneladas más, a 50 millones en el año 2010, y alcanzó un máximo de 57 millones en 2014.

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Carne de pollo también

Lo mismo pasa con la carne de pollo, habitualmente de las más consumidas por los países emergentes y que fue opacada en China por la de cerdo. Pero el crecimiento del consumo en la década de los años de 1990 fue explosivo. Pasó de 2,5 millones de toneladas anuales a 9 millones, casi multiplicó por cuatro.

En la década siguiente, el crecimiento del consumo de carne aviar se mantuvo, pero sin tanta furia, al pasar de 9 a 13 millones de toneladas. Y como en la carne de cerdo, llegó un tope en este caso hace ya cinco años –en 2012– con 13,5 millones de toneladas.

En este caso es la gripe aviar la que ha diezmado el abastecimiento. Por un lado, la producción interna se vio afectada; por otro, los casos ocurridos en EEUU han interrumpido las exportaciones de ese país. Pero también seguramente la propia preferencia por la carne vacuna, que lleva a que el mercado de carne aviar haya quedado acotado.

De modo que en los últimos cinco años ambas tendencias de baja, la de la carne de pollo y cerdo, se han acentuado.

Por un lado, la producción interna de carne de cerdo en China pasó de 57 a 52,75 millones de toneladas entre 2014 y lo que se espera para este año. Por otro, la producción de carne de pollo pasó de 13,4 a 11 millones de toneladas entre 2015 y este año.

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Oportunidad en carne vacuna

La producción interna de carne vacuna se mantiene casi constante en 7 millones de toneladas. De modo que hay un hueco persistente en la oferta, que le abre a las compras de carne vacuna oportunidades excelentes.

Las importaciones de China se disparan. No figuraba en las estadísticas en el año 2010, y este año es el segundo importador en el mundo de carne vacuna, solo superado por EEUU.

Y tal vez sus compras no se limiten solo a la carne vacuna. También eventualmente para ganado gordo. Eso es parte de lo que se juega en lo que queda de este año, en el que ya están compradas a Uruguay 5.000 vaquillonas Aberdeen Angus para cría.

En el caso de la carne vacuna, el crecimiento es más sostenido. En la década de 1990, el consumo se multiplicó por cinco, de 1 a 5 millones de toneladas por año en 2000. En 2010 llegaba a 6,5 millones y en este año se estima por parte del Departamento de Agricultura de EEUU en 8 millones de toneladas, sosteniendo el crecimiento de 1,5 millones de toneladas que tuvo en la década anterior pero lográndolo solo en siete años. Sobre 2015 estaría llegando el consumo a las 10 millones de toneladas.

Y la producción interna no responde entre otras cosas porque el cuidado del ambiente ha pasado a ser una prioridad. Los cursos de agua altamente contaminados hacen difícil intensificar a corral.

La producción de carne de cerdo y pollo ha caído en los últimos tres años en 5 millones de toneladas. Y en ese faltante hay también un factor de firmeza y estabilidad para los precios.

El tercer factor, además de las restricciones ambientales de los cerdos y la gripe aviar de los pollos, es el momento débil de Brasil. El fiasco de la carne exportada en mal estado –el caso Carne débil– ha determinado una caída importante de las exportaciones en abril: 70 mil toneladas peso embarque menos que en marzo, las exportaciones más menguadas en cinco años. Esa caída incluyó las ventas a China y Hong Kong, lo que se suma a los espacios que dejan las otras carnes.

Por otra parte, el descenso de Brasil llegó en un momento en el que también Australia está con pocos excedentes de carne, en plena recomposición del stock y con faena mínima de hembras.

La demanda asiática está también firme en Corea del Sur y en Japón, la carne vacuna parece ir adquiriendo un diferencial de origen sanitario respecto a las carnes alternativas, lo que ha provocado una demanda mucho más firme de lo esperado en los primeros cinco meses de 2017.

Eso se ha traducido por ejemplo en un desempeño exportador muy destacado en EEUU, que contribuyó a una suba fuerte de los precios del ganado que no estaba prevista.

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En el primer trimestre de este año las exportaciones de EEUU a Japón y Corea crecieron 21% en volumen y también lo hicieron a mejores precios que el año pasado. Es cierto, en parte eso se debe a la escasa oferta que tiene Australia, que está en retención de hembras. Pero también muestra que la demanda está firme en todo Asia.

Es un momento para aprovechar. Porque pasará. Uruguay puede fidelizar compradores en base a sus atributos diferenciales y prepararse para lo que vendrá: una oferta creciente de EEUU, Brasil y Australia en 2018. Momento de consolidar posiciones y lograr clientes nuevos para luego tratar de resistir una inevitable competencia creciente.

Pero algunos analistas ven en el proceso asiático un súper ciclo de demanda de carne vacuna que permita que haya un lugar para todos en las góndolas del continente más poblado del planeta.

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El comprador de la mitad de lo que exporta Uruguay

Diez años atrás, Uruguay no le exportaba carne vacuna a China. Con el auge de precios de las materias primas de 2008 se concretaron los primeros embarques a un destino que parecía exótico.
Durante los primeros cinco años, hasta 2013, las ventas permanecieron por debajo de las 50 mil toneladas.

Pero, definitivamente, Uruguay ha participado del ascenso en el consumo de carne vacuna de los chinos y en los últimos 12 meses ha exportado al gigante asiático casi 200 mil toneladas.
Ha contribuido así con entre 40% y 50% de las exportaciones totales de carne vacuna de Uruguay y, sobre todo, ha sido parte de un crecimiento de ventas en volumen que ubica las colocaciones en los mayores niveles desde el año 2006.

En los últimos 12 meses, las colocaciones de carne vacuna de Uruguay en los mercados suman 440 mil toneladas, acercándose al récord histórico de 501 mil toneladas que se verificó en 2016.

Se trata en parte de una muestra de las transformaciones de la ganadería, que usa más grano y genera carcasas más pesadas y, en parte, es una muestra de un crecimiento de la faena de vacas que pone en duda que estos volúmenes de producción puedan sostenerse en el futuro.

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Fuente: Observa

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