21 de mayo de 2017 12:03 PM
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Ganadería bajo agua: qué hacer …

Los Bajos Submeridionales y la Cuña Boscosa sufren los efectos del lluvias excesivas, que en el primer cuatrimestre volcaron más de 750 milímetros. Tras las tormentas del fin de semana pasado, los problemas se agravaron y hay cientos de miles de cabezas trasladándose en busca de alojamiento. Un documento de INTA plantea recomendaciones para preservar los rodeos.

Los últimos frentes de tormenta que pasaron por Santa Fe se ensañaron con el noreste de la provincia, causando grandes complicaciones para productores y localidades principalmente en las regiones de los Bajos Submeridionales y la Cuña Boscosa. Durante el transcurso del corriente año ha llovido en la zona la mitad de la media anual, lo que derivó en poblaciones aisladas y serias dificultades para poner la hacienda a salvo. Frente a esta situación, que también ocurre en buena parte del NEA, y con mayor gravedad en Corrientes, desde INTA difundieron estrategias para una adecuada gestión de la crisis, con el foco puesto en administrar el forraje disponible, los terrenos secos y la sanidad de los rodeos.

Éxodo a lo seco

Orlando Hug, jefe de la Agencia de Extensión Rural de INTA en Garabato, departamento Vera, describió a Campolitoral la situación en su área de influencia, conformada por los Bajos Submeridionales y la Cuña Boscosa. Explicó que el primer cuatrimestre arrojó registros excesivos de lluvia que superaron el 50% de la media anual para la región. Los casos más serios se dieron en Los Amores y Cañada Ombú, donde se acumularon más de 750 milímetros. Como consecuencia se inutilizaron los caminos (algunos permanecen inundados y otros, donde el agua se retiró, están intransitables), quedando aisladas las poblaciones y los productores impedidos de asistir a la hacienda afectada: ya sea para llevarle comida o evacuarla hacia zonas altas.

Hug describió dos zonas diferenciadas: una más afectada, como los Bajos Submeridionales, donde hubo que mover la hacienda y con las últimas precipitaciones se perjudicaron las zonas altas. Mientras la ganadería de isla “está aguantando estoicamente”, porque el Paraná no está en situación de emergencia, y no hubo que trasladar rodeos. Aunque “se podría complicar si continúan las lluvias”. Como contrapartida, hay campos altos que ingresarán al invierno con reservas de forraje inéditas, particularmente en el domo oriental.

“Había una situación de arrastre por lo que el ganado no estaba en la mejor condición para afrontar esta situación”, contextualizó el jefe de la AER Garabato. Por esta razón indicó que hay complicaciones en el estado corporal y en el rendimiento de novillos y vacas de cría. A su vez, la imposibilidad de transitar por caminos de calzada natural no permite evacuar la hacienda en jaulas, por lo que “hay tropas que tienen que caminar 50 o 60 kilómetros en el agua y el barro para llegar a zonas altas”. A raíz de esto se producen ventas anticipadas, o de animales sin terminación. “Los pequeños y medianos productores son los más perjudicados, porque se le escapan los recursos de la mano y después no tiene cintura para volver a acomodarse en el ciclo siguiente”.

Si bien no hay una estadística precisa sobre la cantidad de hacienda afectada, de los contactos con presidentes comunales y productores que viene realizando la Agencia se calcula en -al menos- unas 200.000 cabezas que se están movilizando en busca de alojamiento. Tras las lluvias del fin de semana pasado, se agravó la situación en campos que ya estaban complicados. “Solamente Fortín Olmos debe tener más de 400.000 hectáreas anegadas -estimó el técnico- y en esa superficie hay arriba de 200.000 cabezas, que obligadamente tienen que estar en movimiento; y restan los distritos del norte, donde las complicaciones se arrastran desde los primeros días de abril”.

A esta cantidad de ganado, aclaró que deben agregarse las miles de cabezas que tiene problemas de pérdida de peso, con mala alimentación y que se mantienen en el agua. “Hay partes donde el agua no es profunda, pero el piso es tan pantanoso que los animales no se pueden trasladar y suben al dormidero, que se desnaturalizó transformándose también en un pantano, lo mismo que los caminos”.

En Vera las tropas de los Bajos que están cerca caminan hacia la ruta 13, que oficia de límite interdepartamental, para pasar a 9 de Julio donde los campos son más altos. Y más al norte se dirigen hacia la ruta 3 en busca de campos con monte. “Y hoy se complica conseguir campos, porque ya venían cargados y hay poca disponibilidad”.

Sobre las acciones para contrarrestar esta situación, Hug explicó que desde INTA suelen difundir con anticipación los pronósticos meteorológicos entre comunas y productores “como para que vayan tomando las precauciones del caso”. Sin embargo no todos pueden acceder, porque una gran parte de los pequeños productores carecen de conexión a internet o no toma contacto con las instituciones de la región (comunas, sociedades rurales o el propio INTA) “entonces no reciben la información rápida y certera”. Este segmento hoy es el más afectado y a ellos se llega principalmente por radio “dándole los consejos prácticos” en materia nutricional y sanitaria para la hacienda. O “si hay que vender, tratar de hacerlo con la cabeza fría” para desprenderse de animales improductivos que solventen el mantenimiento del resto y no perder kilos, porque “perder estado corporal es descapitalizarse”.

Espacio organizado

Atendiendo a situaciones como estas, que padecen también en otras provincias del NEA, el INTA emitió un documento en el que se ofrece una guía de manejo.

Inicialmente -indica el trabajo, realizado por técnicos correntinos- se debe realizar un buen diagnóstico del establecimiento y su rodeo que permita visualizar la situación y tomar las medidas pertinentes. Los principales puntos a tener en cuenta son: evaluar el grado de anegamiento y daño de los potreros e instalaciones. También detectar la presencia de lugares altos para dormideros de la hacienda y lugares de refugios. “Si bien el productor los conoce de antemano, se requiere una inspección de estos lugares para obtener datos actuales de superficie disponible. Es importante también evaluar el estado en que se encuentra el forraje en los distintos potreros”.

Si hay terrenos altos, sin anegamiento, lo ideal es subdividir el potrero con alambrado eléctrico, para lograr un uso eficiente del espacio disponible. El mismo puede utilizarse como dormidero para lo cual la superficie ideal a considerar es de 4 a 5 m2 por animal. Asimismo se debe considerar que los animales, intensifican el pastoreo, sobre todo dentro de un radio de 500 a 1000 metros de los dormideros.

Si los potreros están anegados -pero pastoreables- sin dormidero: permitir el ingreso de la hacienda para pastoreo por horas. Aproximadamente con 4 a 5 horas/día, dependiendo de la disponibilidad de pasto y el estado de la hacienda, los animales lograrían consumir el forraje necesario para cubrir sus requerimientos. Otra posibilidad es la división del potrero en varias partes, las cuales se van asignando, a medida que sea necesario.

Si los potreros están totalmente anegados, mejor impedir el ingreso para evitar la pérdidas de animales chicos, principalmente terneros recién nacidos, que pueden ser arrastrados por la corriente y/o ahogarse; tienen pocas defensas y necesitan de los lugares más secos y zonas de resguardo para su protección.

Otra tarea necesaria es clasificar e identificar las distintas categorías de animales. Esto se realiza con la finalidad de poder descartar (en caso de ser necesario) aquellas categorías improductivas o adelantar ventas previstas para otra época del año y optimizar los recursos forrajeros y de suplementación.

Cómo comer

Una vez determinada la superficie utilizable, la disponibilidad de forraje y el estado del rodeo, tomar la decisión estratégica de suplementación y/o venta de animales. En aquellos establecimientos que no dispongan de recursos forrajeros que alcancen a cubrir los requerimientos de los animales, se debe suplementar priorizando las categorías más críticas (vacas y vaquillonas preñadas tienen altos requerimientos de proteína en el último tercio de gestación y para la producción de leche).

La categorización del rodeo depende de la época del año, en este caso (invierno), y las categorías a tener en cuenta serían: todo vientre preñado con baja condición corporal o poco diente; vientres preñados en buena condición corporal; vacas con cría (en caso de no poder vender esta); recría: hembras de reposición; vacas vacías (si no se vendió); y toros.

Además, en lo posible se deben racionar lotes de categorías homogéneas y el tamaño del lote no debe ser superior a 200 cabezas para no complicar el manejo. Las categorías que pueden manejarse juntas en caso de que se requiera serían: toros con vacas preñadas; y vientres vacíos y vaquillonas por otro lado. Las vacas pariendo, es una categoría que se debe manejar sola para prevenir problemas en el parto (siempre que sea posible en estas situaciones).

Al momento de la elección de un suplemento se deben elegir aquellos que presenten alta concentración de proteína, energía y de materia seca. De esta manera el volumen de alimento a trasladar es menor y favorece el suministro del mismo (los caminos y accesos al campo no se encuentran en condiciones).

En términos generales, los granos y subproductos (maíz, sorgo, afrechillo, pellet) tienen un alto valor nutritivo y permiten mantener el estado corporal de los vientres con poca cantidad (23 kg/día por vaca).

Se debe tener cuidado al suplementar ya que los animales pueden sufrir trastornos digestivos (acidosis) si no hay un adecuado aporte de fibra en la dieta. Por lo tanto, se recomienda comenzar con incremento gradual del alimento (acostumbramiento) especialmente en animales hambreados.

En el caso de la compra de rollos de pasturas o de rastrojos de sorgo, maíz, etc. se debe tener en cuenta que en general son de bajo valor nutritivo; por lo tanto, presentan alto costo en relación al aporte energético.

Se pueden colocar los rollos cerca de los comederos para lograr que las vacas se acerquen a los mismos y consuman el suplemento, también es recomendable proveer sales minerales, en especial aquellas con contenido de fósforo y calcio.

Dos dietas modelo

De manera orientativa INTA diseñó dos ejemplos de dietas para cubrir los requerimientos nutricionales de hacienda inundada:

*Vaca preñada: 2,8 kg de maíz y 200 grs de pellet de girasol.

*Vaca con cría al pie: 3-3.2 kg de maíz y 500-200 grs de pellet de girasol respectivamente.

Para armar las dietas se consideró grano de maíz de 3 Mcal de EM y 9 % de PB en el maíz y pellet de girasol de 2.6 Mcal de EM y 30 % de PB. Estos son solamente ejemplos orientativos.

Al momento de la elección de un suplemento se deben elegir aquellos que presenten alta concentración de proteína, energía y de materia seca. De esta manera el volumen de alimento a trasladar es menor y favorece el suministro

Prevención de problemas sanitarios

:Todas las enfermedades de los animales se potencian cuando estos están concentrados en pequeñas superficies o en momentos en que disminuye la calidad o cantidad de alimento.

En aquellas del tipo infectocontagiosas la concentración de animales en espacios reducidos, provoca una manifestación inmediata de éstas y en algunos casos consecuencias devastadoras. Es aquí donde la prevención es la herramienta más importante y en donde el calendario sanitario ocupa un lugar preponderante ya que los animales que han sido vacunados se ven favorecido por la inmunidad adquirida.

Uno de los ectoparásitos que se intensifican en estas situaciones es la “mosca de los cuernos”, para lo cual se recomienda realizar tratamientos de pulverización sobre los animales con productos insecticidas, previamente recomendado por veterinarios.

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Fuente: El litoral

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