5 de junio de 2017 13:49 PM
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En el CFP no solo se habló de langostino

En el Acta 14 se trató la justificación de inactividad de ocho barcos de los cuales algunos llevan nueve y diez años sin pescar. También se determinó el cierre de la pesquería de calamar y se establecieron nuevas medidas de manejo para la merluza de cola. Sigue vigente la veda de abadejo.

La semana pasada se reunió el Consejo Federal Pesquero, que ya lo había hecho también en la anterior; pero por una fuerte disputa relacionada con el manejo del langostino, no había logrado labrar la correspondiente acta. Los entredichos terminaron cuando el miércoles pasado el jefe de Gabinete de Chubut, Alberto Gilardino, se reunió con el subsecretario de Pesca, Tomás Gerpe y su director, Juan Bosch. Luego de ese encuentro en el que se acordó un cupo extra para Chubut y Santa Cruz a cambio de vedar el Golfo San Jorge para el langostino durante 2017, finalmente se pudo firmar el Acta 14, en la que además de langostino  se habló de abadejo; nuevas medidas de manejo para merluza de cola; cierre de la pesquería de calamar en el stock Sur y se abordó la justificación de inactividad de nueve barcos.

Cierre del sector sur para la pesca de calamar

El Programa de Cefalópodos del INIDEP presentó un informe que da cuenta de la situación en la Unidad de Manejo Sur (sur del paralelo 44° S) durante las últimas semanas, en las que se observó un descenso de la abundancia del stock, hecho que quedó reflejado en las capturas y rendimientos comerciales.

Por esta razón desde el Instituto recomendaron el cierre temprano de esta unidad de manejo y el Consejo dispuso la suspensión del despacho a la pesca para la captura de calamar al sur del paralelo 44° de latitud Sur a partir de la hora cero del día de hoy.

Sigue vigente la veda de abadejo

Durante la reunión de Comisión de seguimiento de merluza hubbsi se abordó el tema abadejo como especie acompañante, sobre la cual el INIDEP sugirió la aplicación de medidas restrictivas para evitar su colapso.  Ante este escenario y por recomendación de los investigadores, se vedó la pesca en determinados puntos geográficos en los que se localizan los llamados pozos de abadejo, donde la flota dirige su esfuerzo pesquero.

Las cámaras empresarias que participaron de la reunión presentaron sus quejas y una nota en la que cuestionaban la extensión de la veda y acompañaron imágenes que referenciaban de manera simultánea las operaciones de pesca en los llamados “pozos de abadejo” y las zonas alcanzadas por la Resolución CFP Nº 6/2017.

Según indicaron desde CEPA, CAIPA, CAABA y UDIPA, las imágenes presentadas permitían  visualizar que las áreas de veda tienen una extensión mayor al área de operación de la flota; y realizaron una propuesta orientada a corregir las zonas vedadas, ajustándolas a la ubicación de los lances de pesca presentados.

Pero las imágenes que las Cámaras presentaron como irrefutables no tenían la información necesaria para determinar con precisión el posicionamiento de los lances, motivo por el cual desde el Programa de Merluza solicitaron a los empresarios que indiquen la posición en latitud y en longitud de los lances, para evaluar si la propuesta de la flota resulta viable. Hasta el viernes las entidades no habían aportado ninguna información nueva; y por lo tanto la veda permanece vigente y sin modificaciones.

Justificación de inactividad por tiempo indeterminado

Esa parece ser la lógica que aplica el Consejo Federal Pesquero sobre los barcos que llevan dos, tres y hasta diez años de inactividad. Luego de tanto tiempo trascurrido cualquier argumento resulta poco serio y refutable si se coteja con la Ley Federal de Pesca.

Los propietarios del barco Vicente Luis presentaron en octubre de 2014 un pedido de justificación. Según argumentaron, el pesquero “se encontraba en buena condiciones” pero le harían “un repaso”. Pese a no tener el barco un problema que pudiera ser invocado, un año más tarde solicitaron nuevamente extender la justificación y lo mismo se hizo en 2016. En todo este tiempo nunca presentó el armador siquiera el cronograma de reparaciones y en esta oportunidad se le volvió a dar otra instancia para que se digne presentar la documentación que avale la inactividad ininterrumpida desde 2015.

Luis Caputo, propietario de la firma Taturiello y familiar del representante de la Provincia de Buenos Aires, Francisco Di Leva, sigue logrando a lo largo de los años la justificación de inactividad de sus barcos. En el caso del Libertad del Mar I, un potero que se encuentra inactivo desde 2013, consiguió nuevamente que las  actuales autoridades le otorguen la justificación tras cuatro años de inactividad.

Claro que el caso de Caputo parece menor si se lo compara con lo resuelto por la autoridad respecto del buque Rumbo Esperanza, inactivo desde el año 2007. Desde entonces su propietario, Antonio Quercia, ha presentado certificados, aducido problemas societarios, medidas cautelares sobre el permiso de pesca y hasta la transferencia a favor de un nuevo buque a construir. Tras 10 años de inactividad, no habiendo explotado la cuota de merluza ni resuelto la construcción de un nuevo buque, otra vez el CFP le otorgó la justificación de inactividad.

Otro que pidió justificación de inactividad fue Jaci Trading, la propietaria del buque Quiqueta, que según consta en el acta se encuentra inactivo desde febrero de 2016. También presentó el pedido de justificación para su otro barco, el 10 de Noviembre, cuya última marea la realizó en diciembre de 2014. Para ambos se le otorgó la justificación de inactividad.

La empresa Porto Belo pidió por primera vez en agosto de 2015 la justificación de inactividad para su barco Don Juan, que realizó su última marea en diciembre de 2014. El miércoles pasado, luego de dos años y medio, se intimó a la empresa a presentar el cronograma de reparaciones, algo que en todo este tiempo no hizo.

El buque Galemar de la firma Pez Luna se encuentra inactivo desde el año 2008 y desde entonces el propietario del barco ha hecho presentaciones parciales en las que siempre faltaba algún dato o certificado. De 2008 hasta hoy siempre se ha justificado la inactividad del buque.  En esta oportunidad se le otorgó el beneficio aduciendo que se hizo lugar a la medida cautelar solicitada por la firma autorizando el traslado del buque al astillero SPI para su reparación. Veremos en 180 días si es cierto, o solo se trata de un presupuesto hecho a medida de los requerimientos del CFP para lograr la justificación indefinida, como suele ocurrir.

Por último, el buque Don Juan D’Ambra logró una nueva justificación de inactividad dada la supuesta demora que tuvo en las reparaciones. El barco se encuentra inactivo desde 2014 y a la luz de las justificaciones que en esta acta se vieron se trata de un lapso lo suficientemente corto como para que nadie piense en cuestionar el otorgamiento.

Medidas de manejo para la merluza de cola

El INIDEP propuso establecer reglas de control de captura a fin de facilitar la determinación de acciones de manejo cuando la situación del recurso se encuentre comprometida, ante eventuales cambios desfavorables que pongan en riesgo la sustentabilidad, producto de cambios en el ecosistema o alteraciones en la biología de la especie.

Se aclara desde el Instituto que si bien el efectivo poblacional no se encuentra por debajo de un nivel de referencia bilógico, es una buena medida precautoria. La primera indica que se debe bajar la captura para disminuir la mortalidad cuando el recurso decrezca por debajo del punto biológico de referencia.

La otra medida indica que se deberá desencadenar un proceso de recuperación aplicando un esfuerzo tal que posibilite el aumento del efectivo a la mitad de lo que crecería en ausencia de pesca, en un período de corto plazo. De este modo, si el límite de la sustentabilidad del efectivo fuera sobrepasado, se tendería a revertir la situación sin dejar de pescar.

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Fuente: Revista Puerto - Mar del Plata

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