17 de junio de 2017 10:30 AM
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El trigo argentino volvió a ser parte del mercado global

Desde el momento en que el nuevo gobierno decidió eliminar los derechos de exportación al trigo (como así también a otros productos), terminar con las licencias de exportación no automáticas y quitar la obligación al sector de la exportación de tener que importar cereal en caso que el volumen exportado genere desabastecimiento interno, el mercado […]

Desde el momento en que el nuevo gobierno decidió eliminar los derechos de exportación al trigo (como así también a otros productos), terminar con las licencias de exportación no automáticas y quitar la obligación al sector de la exportación de tener que importar cereal en caso que el volumen exportado genere desabastecimiento interno, el mercado doméstico del trigo comenzó, lenta pero inexorablemente, a vincularse nuevamente con la plaza internacional. Nos guste o no esto es así, razón por la cual las vicisitudes por las que tenga que atravesar el cereal en el nivel mundial también nos afectarán a escala local.

Ahora, cuando tenemos que salir a vender con precios de nuestros competidores muy bajos y con excedentes exportables domésticos muy abultados como resultado de una gran cosecha, nuestros precios FAS pueden resultar también por debajo de lo esperado.

A modo de ejemplo, Brasil ya no compra trigo condición “cámara” como lo hacía antes, sino que ahora exige a nuestro país ciertos estándares en cuanto a la calidad del producto. Resulta importante no olvidar que a nuestro vecino le conviene nuestro cereal por una cuestión arancelaria. A modo de conclusión podemos decir que:

La intención de siembra del productor argentino es alta. Se estima que podrían llegar a sembrase unos 5,5 millones de hectáreas.

Con la humedad que hay en los suelos de la mayor parte de la Pampa Húmeda es probable que la cosecha resultante sea importante.

La utilización de insumos por parte de los productores para lograr rendimientos altos, también es importante.

La gran variable de ajuste es el clima. Ya existen zonas que han desistido de implantar trigo por los excesos hídricos y aunque pareciera que el avance en las siembras viene lento, los datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires que se conocieron anteayer mostraron un avance sobre el 36,6% del área, levemente por encima del promedio histórico. Este último dato pareciera ser “la variable” a monitorear. Para aquellos que tienen que vender en cosecha, estar atentos a estas señales será imprescindible.

Diego de la Puente

El autor es socio de Nóvitas SA

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Fuente: La Nacion

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