17 de junio de 2017 11:23 AM
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La variabilidad climática, un gran desafío para el agro

En Rosario, la cadena de la soja debatió estrategias agronómicas y económicas para hacer más sustentable a la producción agrícola.

“La provincia de Buenos Aires tiene la necesidad imperiosa de recuperar la siembra de gramíneas. Y tenemos que empezar a pensar en una soja de mejor calidad, el mundo demanda proteína”. Ese fue el mensaje inicial del ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires Leonardo Sarquís, esta semana en el seminario de la Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja) que tuvo lugar en la Bolsa de Comercio de Rosario. “La deficiencia de fósforo es otro tema central. Aliento la posibilidad de que haya una ley de fertilizantes”, agregó el funcionario en el contexto de un panel cuyo eje de debate fue la búsqueda de sustentabilidad en la producción de soja.

Entre el monocultivo y otros desmanejos, en los últimos años la soja se volvió sinónimo, justamente, de falta de sustentabilidad. Para sumar contratiempos, el clima se volvió más impredecible obligando a todos los actores del agro a reunirse y pensar estrategias de fondo. “De los 340.000 kilómetros cuadrados de la provincia de Buenos Aires, hay 8 millones de hectárea afectadas por el agua”, afirmó Sarquís, y aseguró que las obras hidráulicas tan esperadas están cerca de empezar a concretarse, pero que mientras tanto desde el campo se debe apuntalar una producción más balanceada. “La soja tiene que mantener su superficie, lo que tiene que crecer es el trigo y el maíz, hacer girasol donde se tiene que hacer”, remarcó.

 

Respecto de las inundaciones, el secretario de Recursos Hídricos de Santa Fe Juan Carlos Bertoni advirtió que la media de precipitaciones está creciendo y es cada vez más cambiante. “Las precipitaciones extremas aumentan en intensidad y cantidad y el nivel freático ha ido creciendo. En Santa Fe, en 2016/17 se perdieron más de 1.000 millones de dólares por inundaciones. Cuatro millones de hectáreas fueron afectadas en la provincia, el 56 por ciento de la superficie dedicada a cultivos. Además, más de 1.300 tambos afectados sumaron pérdidas por más de 18 millones de dólares”, detalló el funcionario de Santa fe, una de las provincias más afectadas por el clima.

Y a continuación, Eugenio Fernández, director de Conservación de Suelos y Manejo de Agua del Ministerio de Agricultura de Córdoba, vinculó la situación de Santa Fe con la de Córdoba y explicó cómo se interrelaciona el ambiente y los usos del suelo de cada región con las consecuencias que se hacen evidentes en las últimas campañas.

 

“Cuando se habla se escurrimiento y anegamientos todos miran aguas arriba, y en el caso de Buenos Aires y Santa Fe, nosotros estamos aguas arriba. El área agrícola cordobesa es un plano inclinado en descenso hacia el este, y la curva de precipitaciones paso de un promedio de 900 milímetros a 1.200 milímetros en los últimos años. Además, en los 60 había un millón de hectáreas en agricultura y hoy hay 7 millones, y eso cambia la relación infiltración/escurrimiento”, explicó. Según el especialista, buena parte de los escurrimientos hídricos de Córdoba van a parar a la cuenca del Carcarañá y a la laguna Picasa y terminan en Santa Fe y Buenos Aires.

Con esa visión sistémica y con la variabilidad climática como leitmotiv, hubo otro panel en el seminario de Acsoja dedicado a repensar los seguros agrícolas, que también son una herramienta de sustentabilidad, en este caso económica. Carlos Comas, de la aseguradora La Segunda, detalló que hay 26 aseguradoras agrícolas en el país y que el 48 por ciento del área está asegurada, lo que equivale a 18 millones de hectáreas, pero que el 98 por ciento de lo asegurado es solo por granizo y adicionales, hay muy poco seguro multirriesgo.

“Estos son seguros de daño, pero existen también los seguros paramétricos o de índice, en los que se utiliza un parámetro para evaluar daño sin tener que ir al campo. En argentina hay uno solo aprobado pero nunca se implementó”, detalló luego.

 

Al respecto, el subsecretario de Coordinación Política del Ministerio de Agroindustria de la Nación Hugo Rossi, afirmó que ya está lista la información para hacer una primera prueba piloto de seguro índice en los 200 municipios en los que se hace maíz. “Se va a medir índice verde y se establecerá un nivel para cada municipio para disparar el seguro por sequía o inundación”, explicó.

Luego enumeró las acciones que el Minagro realizó en lo que va de su gestión en pos de mejorar la realidad de los seguros agrícolas, como establecer un mapa de zonas aptas para hacer maíz y pasturas y articular una red de información meteorológica. “La semana pasada nos reunimos con la reaseguradora china para interesarla en el país”, dijo, y añadió: “Desde el Estado estamos en el año cero de desarrollo, hasta ahora las compañías han trabajado solas”.

Por su parte Nicolás Calcabrini, de Sancor Seguros, dijo que el desafío es que todos los productores accedan a coberturas, fundamentalmente para eventos catastróficos como excesos hídricos o sequías.

“Hay que tratar de complementar la ley de emergencia agropecuaria, que es difícil de implementar y no indemniza sino que quita impuestos. No solo le podemos pedir al Estado que subsidie primas y costos administrativos, sino también que realice estudios técnicos del riesgo productivo“, concluyó

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Fuente: Clarin

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