21 de junio de 2017 10:55 AM
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La leche derramada: cómo la crisis de SanCor está cambiando el mercado lácteo argentino

Las pymes ganan participación aprovechando el terreno que dejó libre la cooperativa, pero las perspectivas del sector siguen siendo inciertas, con una producción en baja, rentabilidad en picada y tambos que cierran.

Menos leche, tambos cerrados, un sindicato que agudiza los conflictos y, como si fuera poco, la segunda empresa del sector en peligro de quiebra. La crisis del gigante SanCor terminó siendo el detonante de una tormenta que se venía armando y que está desembocando en un reordenamiento del mercado lácteo argentino, con miles de litros de leche diarios que dejó de recibir la empresa de Sunchales y que están siendo absorbidos por grandes y pequeños jugadores, con el consecuente impacto en las góndolas.

El nuevo tablero del mercado lácteo local les dio un poco más de protagonismo a La Serenísima y a sus competidores más grandes, como Molfino, Ilolay, Danone, Saputo y Verónica, pero también, y sobre todo, a pymes que son prácticamente desconocidas por los consumidores porteños, como Tregar, Elcor, Milkaut, Yatasto, La Lácteo o Corlasa. Según fuentes de la industria, de todas estas compañías, quienes más absorbieron lo que dejó SanCor fueron Saputo y Tregar.

José Moreno, presidente de Mastellone Hnos. (La Serenísima), asegura que, a diferencia de lo que se podría pensar, la lechería argentina ya presentaba una estructura altamente fragmentada, muy lejos de los niveles de concentración que se ven en otros países del mundo, y la crisis de SanCor no hará más que profundizar la tendencia. En su visión, esto se explica porque la mayoría de los productores de SanCor han desviado su producción hacia una gran variedad de empresas, especialmente pymes. “Por el lado de las ventas, observamos que se han acentuado mucho el cambio y la migración del consumidor hacia otras marcas sin tanto renombre, especialmente en el segmento de quesos, donde SanCor era líder”, afirma el ejecutivo.

La realidad es que SanCor, que hoy apura las negociaciones para sumar un socio a su operación (Lactalis, Fonterra o Lala, entre otros, están en la conversación), recibía 1,5 millón de litros diarios en marzo de este año y para mayo había reducido su recepción a 950.000, aunque en junio tuvo una leve recuperación hasta alcanzar los 1,1 millón de litros. Los casi 500.000 litros que dejó de captar se repartieron entre muchos competidores. ¿A qué productos fueron esos litros de leche? Miguel Paulon, presidente del Centro de la Industria Lechera (CIL), dice que el destino es variado: a manteca, dulce de leche y quesos. “Lo que quiere decir es que al consumidor final no pueden faltarle productos, porque los 550.000 litros menos que recibe SanCor se distribuyeron entre otras compañías”, afirma el directivo.

Moreno dice que hay que recordar que la mayor parte de la producción de SanCor se genera en las provincias de Santa Fe y Córdoba. “Allí casi no tenemos presencia, razón por la cual la gran mayoría de los productores migraron a muchas otras empresas y no a Mastellone Hnos. En nuestro caso, sólo se recibieron pocos productores, que representan unos 50.000 litros diarios”, comenta el ejecutivo.

El problema, según Di Tella, es que había una cantidad de leche que entraba a SanCor a una fábrica que producía, por ejemplo, queso en hebras y ahora esa materia prima se está derivando a una pyme que hace queso cremoso. “Se necesita la leche, pero también la capacidad productiva y el canal de distribución. Entonces hay un faltante de leche larga vida marca propia, porque SanCor hacía eso. Por eso, hoy se ven pocas leches larga vida en el mercado. La Serenísima, Baggio, Verónica y pare de contar”, señala el productor.

La redistribución de la materia prima que dejó de recibir SanCor tampoco fue pareja por zonas. Por ejemplo, Tregar tomó mucha leche de SanCor, pero le está costando llegar a la Capital Federal. Lo mismo le está pasando al resto de las pymes, que abastecían principalmente almacenes y pequeños autoservicios, vía el canal mayorista, mientras que SanCor estaba enfocado en los quesos de medio kilo que iban derecho a la góndola. “Se va a reemplazar lo que hacía la empresa de Sunchales, pero va a pasar un tiempo”, dicen en la industria.

Mientras tanto, en las góndolas se armó otro conflicto importante, porque SanCor vendió el año pasado su división de flanes, postres y yogures a Vicentín (que tiene dos plantas, una en la localidad bonaerense de Arenaza y otra en la cordobesa Montecristo) por US$ 100 millones, pero le seguía haciendo la distribución. Ahora, Vicentín tiene capacidad de producción, pero no de distribución. Conclusión: Vicentín está obligada a armar una red de distribución lo más rápido posible.

 

Foto: Pepe Serra

“Alimentos Refrigerados SA (Arsa), que es la nueva sociedad que opera el negocio de yogures, frescos y postres adquiridos a SanCor, se encuentra trabajando a pleno para recomponer su posición en el mercado. Para fin de mes, se encontrará prácticamente restablecido su funcionamiento pleno, contando con la colaboración del personal, los proveedores de insumos y de servicios, y sus clientes”, informaron fuentes cercanas a Vicentín.

Saber quién toma el lugar de SanCor en las góndolas va a llevar un tiempo y en muchos casos dependerá del producto. Por ejemplo, SanCor producía 13 millones de litros por mes de leche larga vida y todavía no se sabe quién podría ocupar ese lugar. En quesos en horma, en cambio, la cooperativa de Sunchales no tenía una posición tan dominante, por lo cual va a ser más fácilmente reemplazable por las pymes. “Lo que más está faltando es crema líquida y manteca, donde SanCor era muy fuerte. Esa situación hizo, incluso, que se llegaran a importar 200 toneladas de la uruguaya Conaprole”, comenta Di Tella.

Para Moreno, la situación de SanCor tuvo un impacto muy variado dependiendo de la línea o la familia de productos. “Entendemos que todavía es muy temprano para poder evaluar con certeza cuál será el resultado final, considerando que esa empresa está ahora en una etapa de reestructuración y posible asociación”, señala.

En dulce de leche hubo faltantes muy grandes, pero ahí ya hay reemplazantes con mucha capacidad de producción, como San Ignacio, Vacalín, Rosquinense y Savaz. En queso roquefort, también estas mismas marcas tienen capacidad de elaboración, por lo cual no habrá faltante.

Todo esto se da en un contexto donde el sector lácteo tuvo una caída de las ventas de 7,6% interanual (abril de 2017 vs. abril de 2016) y donde el año pasado cerraron 460 tambos, según datos del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA). Además, el consumo de leche en la Argentina cayó 4 litros per cápita interanual, hasta ubicarse en 23,12 litros. Dentro de la menor demanda interna, la leche en polvo fue la que registró la caída más fuerte, con 43,8% interanual; seguida por la manteca, con 13,1%; el yogur, con 9,8%, y la leche líquida, con 9,3%.

En tanto, según datos de la consultora Nielsen, la caída en la categoría de manteca se profundizó fuertemente en abril (-26%), mientras que en el mismo mes subió la demanda de un reemplazante más barato como la margarina (4,7%). “Observamos un crecimiento notable en marcas propias en lo que va de 2017”, se explica en el informe.

Las mediciones de Nielsen también reflejan la caída que produjo la crisis de SanCor en el consumo en otras categorías: en el acumulado enero/abril de 2017, la demanda de yogur se derrumbó un 16%, la de postres lácteos, 16%; de queso crema, 3%, y la de leches chocolatadas, 6 por ciento. “Pero si se toma sólo abril contra abril, se ve que las caídas fueron mayores”, explica Facundo Aragón, especialista de Nielsen. En efecto, la categoría yogur cayó en abril 21% respecto del mismo mes de 2016; postres lácteos, 20%; queso crema, 5%, y leches chocolatadas, 12 por ciento.

Juan José Ubize, productor del oeste bonaerense que entregaba históricamente su leche a SanCor, dice que lo único bueno de esta crisis es que están apareciendo pymes eficientes que van a empezar a hacer fuerza, como por ejemplo Punta del Agua, que está elaborando cerca de un millón de litros por día con 180 empleados. “Ése es sólo un ejemplo de las tantas pequeñas empresas que acopian leche en las cuencas de Santa Fe y Córdoba. Eso no es tan fácil en la provincia de Buenos Aires, donde las pymes son mucho más chicas”, explica el tambero.

Según Ubize, no es tanto la gran industria la que está absorbiendo los litros que dejó de acopiar SanCor, por una sencilla razón: frenaron toda posibilidad de aumento y se plantaron en $ 5,11 el litro. “Las pymes, en cambio pagan hasta $ 5,60. Hay que tener en cuenta que en góndola un litro de leche llega a los 25 o 28 pesos. Mientras que un queso en barra, que lleva 8 litros de leche, se está vendiendo a $ 100”, señala el productor.

Uno de los problemas que tiene el sector es que el 80% de sus ventas se da en el mercado interno, por lo que tiene alta dependencia de la economía endógena. “En el caso de Nueva Zelanda, la primera potencia láctea en el mundo, el 90% de lo producido se exporta, mientras que la Argentina nunca logró incrementar su flujo exportador”, apunta Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market.

En 1999 se producían 600 millones más de litros de leche que en 2017, lo que habla de un deterioro del sector en los últimos 18 años. “Y no es sólo por la inundación, ya que inundaciones hubo siempre. La principal razón es que el sector no tiene rentabilidad”, señala Di Pace.

A la hora de evaluar cuáles fueron los productos locales que más se vieron resentidos con la caída de SanCor hay que tener en cuenta que lo que más fue afectado fue su mercado externo, con la baja de muchos negocios de leche en polvo. También se resintió algo la comercialización de leche fluida, entre otras líneas de productos.

 

 

Golpe certero

Si bien la crisis de SanCor ha favorecido la aparición de muchas pymes, como se dijo, también ha sido un golpe más para muchos tambos que ya estaban en la cuerda floja. Con hasta dos liquidaciones impagas, muchos de estos establecimientos no pudieron aguantar y tuvieron que rematar sus establecimientos y planteles de vacas.

Más que nunca, son tiempos de vacas flacas. “Financieramente, esta crisis de SanCor nos ha complicado muchísimo, sobre todo por dejar de tener fecha cierta de pago. Me preocupa una lechería sin ninguna empresa que sea de los productores, como ocurría con SanCor, que históricamente fue muy beneficiosa para los tamberos”, se lamenta Ubize.

De hecho, en los últimos dos meses no han dejado de subir los precios en góndola, pero como contrapartida se planchó el precio al productor. Eso lleva a que, para las industrias, sea más negocio ponerse de acuerdo en el precio a pagarle al productor que seguir pujando por la leche. Todas las industrias están con un porcentaje importante de su planta ociosa, sin embargo, según los tamberos, no se pelean por la leche del productor.

Para Moreno, de Mastellone, es evidente que los problemas que enfrenta SanCor son un reflejo y resultado de la profunda crisis que viene padeciendo el sector lácteo en general. “Por esta razón, debemos tomar nota para evitar que se repita una situación similar corrigiendo los factores que nos llevaron a esas crisis, entre los que se incluyen la competitividad del sector industrial y de toda la cadena de valor, incluida el área laboral”, advierte.

En medio de este vendaval, la firma de Sunchales pierde potencia. Según detalla un informe de la consultora Kantar Worldpanel, el retroceso en ventas que se observa en los productos que llevan el logo de SanCor “es mayor que el promedio del sector lácteo”. En concreto, dejaron de consumirse en 1,2 millones de hogares entre enero y abril de este año respecto del mismo período de 2016.

Aun así, la marca SanCor todavía genera afecto entre los consumidores. Según mediciones efectuadas por la propia Kantar Worldpanel, el 90% de los hogares argentinos adquieren productos con el sello de SanCor y lo hacen en diez oportunidades a lo largo del año, en promedio.

Un gigante de la lechería argentina tambalea y las consecuencias de su crisis todavía están por verse. Pero, por lo pronto, en las góndolas ya se vislumbra un mercado lácteo mucho más fragmentado y poblado de pymes hasta hace poco desconocidas para el consumidor.

 

 

Época de vacas flacas

La industria láctea también está en crisis

4

consumo en baja

Son los litros anuales que en promedio cada argentino dejó de consumir en 2016, como consecuencia de la baja del poder adquisitivo y los aumentos de precios de la categoría.

460

bajar las persianas

Son los tambos que cerraron sus puertas en el último año como producto de la pérdida de rentabilidad, según el Observatorio de la Cadena Láctea

500

nuevo destino

Son los miles de litros diarios de leche que dejó de comprar SanCor debido a sus problemas financieros y que ahora fueron absorbidos principalmente por pymes del sector.

-21%

sin producto

Es la caída que tuvieron las ventas de yogur de la marca SanCor en abril, básicamente debido a los problemas de abastecimiento que enfrenta la cooperativa de Sunchales

Fuente: La Nacion

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