23 de junio de 2017 02:56 AM
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No existen evidencias de que los alimentos que se comercializan en Europa del Este sean de peor calidad

La Comisión Europea se ha pronunciado sobre las denuncias realizadas por algunos países de Europa del Este con respecto a las diferencias en la calidad de los poductos que se comercializan en Europa Occidental, asegurando que no existen evidencias significativas en las diferencias y no considerando que los productos sean de peor calidad como aseguran los denunciantes.

Hace unos días podíamos saber que Hungría tenía la intención de poner en marcha un Proyecto de Ley para etiquetar los alimentos de doble rasero, es decir, productos que a pesar de tener el mismo nombre y embalaje, variaba su calidad y precio con respecto a los mismos productos que se comercializan en otros países europeos, siendo elaborados con ingredientes y materias primas más baratas, y aún así, vendidos a un precio más elevado. Desde hace algunos años, algunos países de Europa del Este han estado denunciando esta situación, una discriminación a la que ahora Hungría quería hacer frente con el mencionado proyecto.

Se asegura que las compañías multinacionales han estado comercializando productos de marca de una peor calidad en Europa del Este, entre las prácticas habituales llevadas a cabo destaca la reducción del contenido en frutas, carnes o verduras, la adición extra de grasas, azúcares y sal, y la comercialización a precios superiores a los que se ofertan en otros países comunitarios. Las empresas tienen todo el derecho a economizar en la elaboración de sus productos, pero los países afectados consideran que si existen diferencias en la composición de los productos alimenticios, se deben reflejar en la información del etiquetado.

Pues bien, ahora la Comisión Europea se pronuncia asegurando que no existen evidencias de que los alimentos que se comercializan en Europa del Este sean de peor calidad, este es el veredicto tras la petición realizada por el Parlamento Europeo a la CE en el año 2013 para que investigara la denuncia. Antes de conocer este dictamen, un grupo de eurodiputados pidió a la Comisión Europea que presentara propuestas para modificar la legislación de la UE en relación con la ‘doble calidad’ de los productos que se comercializan. Hasta la fecha, la CE fue reacia a esta petición y prefirió abordar el problema en el Foro de Alto Nivel para el mejor funcionamiento de la cadena alimentaria, algo que se llevó a cabo el pasado 20 de junio.

Según el comunicado de la Comisión Europea, las evidencias recibidas por parte de diferentes Estados Miembros de la UE (principalmente países de Europa del Este) no revelan graves anomalías en el mercado en lo que se refiere a estructuras diferentes, productos de peor calidad o con un contenido nutricional inferior en los mercados europeos, y concretamente en los mercados de Europa del Este. Es decir, se han negado las evidencias aportadas que muestran variaciones significativas de cantidades y composición de los productos dependiendo del país en el que se comercialicen.

Algunas pruebas son de dominio público e incluso la CE publicó un informe sobre diferencias, por ejemplo, si hablamos de grasas trans, la industria alimentaria ha llevado a cabo reducciones voluntarias de estas grasas perjudiciales en los productos que comercializan en Europa Occidental, en cambio, en el este y sudeste de Europa se han seguido comercializando los mismos productos pero con un elevado contenido en grasas trans. En definitiva, de momento se niegan las diferencias y se acuerda una nueva reunión para seguir discutiendo el tema en el ámbito del Foro de Alto Nivel, así como a través de la cooperación entre las autoridades de protección al consumidor. De nuevo la CE da largas al asunto y ya son cuatro años de espera para solucionar este tema que en los últimos meses ha pasado a primer plano a raíz de anuncios como el realizado por Hungría para etiquetar los alimentos con doble calidad.

Variación de la formulación de los alimentos según el país

La FoodDrinkEurope (FDE), organización que representa los intereses de la industria alimentaria en la Unión Europea, comenta que un cambio en la formulación de los productos no significa que exista calidad dual. Como ejemplo citan unos palitos de pescado que se comercializan en Eslovaquia, su contenido en pescado ronda el 58%, en Austria el mismo producto tiene un 65% de este ingrediente, pero en los Países Bajos, el Reino Unido y Portugal el producto se comercializa también con un 58% de pescado. Este es un ejemplo que quizá les justifica, pero, ¿por qué no hablar de los productos señalados por los países del Este por tener una composición distinta, de peor calidad y comercializados a un precio más elevado?

Se habla de insuficiencia en los métodos de prueba utilizados para realizar comparativas de productos, considerando que hay que tener en cuenta muchos parámetros, fecha de fabricación, sub-marca, vida útil de los productos… todo un repertorio de argumentos para justificar que se ha de realizar un estudio exhaustivo y a largo plazo. La FoodDrinkEurope ha presentado algunos ejemplos más que justifican que no existe ningún “apartheid alimentario” como en su momento apuntó Bulgaria.

La Comisión Europea, por su parte comenta que su Centro Común de Investigación tratará de establecer una metodología común a fin de tener en cuenta de forma más exhaustiva los estudios comparativos que han realizado las autoridades nacionales de cada país que ha denunciado esta situación. Pero vuelve a recordar que los fabricantes son libres de modificar las formulaciones según criterios como la adaptación a costumbres y sabores de las regiones, la percepción que se pueda tener de un ingrediente, atender a las tradiciones culinarias, etc. Todo esto ya se dijo el año pasado en el Consejo de la Unión Europea.

Según explican aquí, la industria alimentaria asegura que está dispuesta a colaborar con las autoridades nacionales para proporcionar una mayor transparencia aclarando el por qué algunas formulaciones son diferentes. Ahora se espera una próxima reunión del Foro de Alto Nivel el próximo mes de octubre para seguir discutiendo el tema. ¿Cómo se pronunciará Hungría? ¿seguirá adelante con su Proyecto de Ley para etiquetar los alimentos de doble rasero?

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Fuente: Agromeat

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