23 de junio de 2017 12:31 PM
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Las claves del éxito en una explotación mixta

En Santa Fe, una productora realiza ganadería y agricultura buscando la máxima eficiencia. La rotación de cultivos y el pastoreo mejoran rindes y suman kilos.

Fernanda Deni es docente por vocación, pero las circunstancias de la vida la obligaron a hacerse cargo del gerenciamiento del campo Adita María, una explotación familiar con más de 100 años de historia que heredó de su madre y hoy obtiene una producción anual de carne que supera los 1.300 kilos/ha/año.

El emprendimiento tiene una superficie total de 250 hectáreas, formado por tres unidades: Adita María, El Carmen y La Recría está ubicado en cercanías de la localidad de Cañada Rosquín, departamento de San Martín, Santa Fe.

Se trata de una explotación mixta en la que se desarrolla un ciclo ganadero completo y el dato más sobresaliente es que los vacunos son terminados a campo. Además se practica agricultura en siembra directa y de manera sustentable, con el foco puesto en las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Esta fue la empresa elegida por el IPCVA para llevar adelante una jornada de capacitación a campo.

El sistema se basa en el pastoreo rotativo de alfalfas puras, con el uso de boyero eléctrico y suplementación en invierno con silo de maíz o sorgo bajo el sistema de autoconsumo. El plantel bovino está formado por vacas Hereford y Angus. Los toros y el semen que se usa son de la raza Aberdeen Angus y Hereford, según los vientres. Así se logra expresar el máximo vigor híbrido de las razas.

“En nuestro campo la ganadería es una tradición, a pesar de los vaivenes económicos, uno sigue en esta actividad por una cuestión del corazón, más allá de la rentabilidad”, aseguró Fernanda Deni al suplemento Agronegocios.

Un detalle que caracteriza al emprendimiento es la simpleza, porque tiene flexibilidad a la hora de los cambios para poder acceder a la multiplicidad de negocios que se presenten, de modo que la propietaria pueda continuar con el ejercicio de la docencia, su vocación, pero sobre todo que tenga una rentabilidad.

“Cuando concluyó la campaña agrícola de 2002, junto a mi asesora María Eugenia Raciatti consideramos que lo más adecuado era invertir el dinero de la cosecha en la compra de vientres y así adquirimos las primeras 40 vaquillonas Hereford, junto con dos toros Aberdeen Angus que fueron el puntal del rodeo de cría. El planteo consistió en dar a la producción un mayor vigor híbrido para obtener más kilos de carne por animal”, explicó la docente.

El avance de la siembra directa y del monocultivo de soja marcó un hito en la producción granaria argentina, trajo aparejada la ampliación de la frontera agrícola, con el esplazamiento de la ganadería a zonas más críticas y una marcada tendencia a hacer desaparecer los campos de producción mixta. Sin embargo en Adita María se prefirió optar por un sistema mixto que incluía a la agricultura y a la invernada.

 

Ganadería

El rodeo vacuno de Adita María, con 128 hectáreas, fue la base de la explotación. El campo tiene un stock de 210 vacas adultas, 30 vaquillonas de primera parición y cuatro toros, con un equivalente vacas de 4,07 puntos. El Carmen con 91 hectáreas tiene 61 terneros, 48 terneras, 27 gordos. La carga es igual a 3,66 equivalentes vaca por hectárea. En tanto que el campo La Recría, con 33 hectáreas es exclusivamente ganadero, donde hay 109 vaquillonas, con un equivalente/vaca de 1,25/hectárea. Este campo está asignado a los vientres de reposición. Se trata de un rodeo cerrado.

“Es un número muy bajo, pero es lo único que podíamos hacer porque la ley de fitosanitarios no nos permite otro tipo de manejo ni otra actividad, por eso tampoco se implantaron alfalfas”, añadió la docente.

La última siembra de pasturas se hizo 2012, previo al implante de otros cultivos y sorgo forrajero para poder acomodar el lote y hoy se trabaja con resiembra naturales y clausura del lote en diversas épocas del año.

El campo Adita María está ubicado sobre la Ruta 34, con 128 hectáreas en total. Los lotes ubicados al este de la Ruta 34 fueron asignados a agricultura permanente en siembra directa, pero una superficie de 24 hectáreas se rota con ganadería. Los lotes ubicados al oeste de la misma ruta se rotan con ganadería para la que se asignaron 37 hectáreas implantadas con alfalfas.

Sin embargo, el gran desafío para Fernanda Deni y su asesora, María Eugenia Raciatti, es el campo El Carmen, formado por 60 hectáreas ganaderas y 31 hectáreas asignadas al implante de alfalfas puras y de sorgos forrajeros en verano, para desocupar los lotes de alfalfa y preparar los rollos. Ese lote se rota con sorgo, maíz o soja, pero ese esquema depende más del comportamiento de lote y de las necesidades del establecimiento.

En los lotes asignados al alfalfa, cuando llega el tercer o cuarto año y cae la densidad de plantas por hectáreas, se resiembra con avena, de modo que en el invierno se pueda contar con una oferta forrajera importante y en forma paralela se prepara el lote para una entrada a la agricultura.

Adita María tiene una producción de 637 kilos de carne/ha; El Carmen alcanza a 568 kilos/ha y la recría alcanza a 171 kilos/ha. En este caso el cálculo hay que hacerlo a 12 meses porque las vaquillonas permanecen en ese sector hasta los 22 meses, momento en que se hace el primer servicio. Los tres campos suman en total poco más de 1.300 kilos/hectárea de carne.

“La reposición es aproximadamente del 20 por ciento de las pariciones, aunque no todos los años es igual y tengo la expectativa de ir aumentando el número de madres y el resto va a engorde”, agrega la profesora Denis.

 

Índices

Los índices productivos del establecimiento muestran una preñez del 93 por ciento, una parición del 82 por ciento y un destete del 80 por ciento. La diferencia entre preñez y parición tiene que ver con las reabsorciones y abortos y a un estrés muy fuerte que tuvieron las vacas en su momento, por las condiciones climáticas que se observaron: “Deberíamos mejorar el índice de parición, son los datos de 2016/17”, aseguró la asesora, María Eugenia Raciatti.

A la hora de ampliar el rodeo, se realiza inseminación artificial a tiempo fijo (IATF) en las vaquillonas que tienen el primer servicio con 22 meses de vida entre septiembre y octubre. A cada vientre se le da dos oportunidades y en el caso en que no se logre la preñez, se repasa con toros. Esta es la tercera oportunidad y si la vaquillona falla, se manda a engorde.

Los diagnósticos de preñez se hacen con ecografías luego de cada servicio. Las pariciones son en junio, julio, agosto y en forma ocasional pueden llegar a septiembre, pero dependen del año. Los destetes se realizan a los seis meses en forma escalonada, al igual que la venta del gordo, a medida que llegan a su peso objetivo, estimado entre los 360 y 380 kilos.

 

Planteo agrícola

La agricultura para la producción de granos que van a la venta, se realiza en Adita María, aunque por rotación se practica también El Carmen. Hay unas 69 hectáreas asignadas a la agricultura, 27 hectáreas para la producción de alfalfa, 5 hectáreas de pasturas naturales y 6 hectáreas de maíz: “Es un manejo que respetamos todos los años”, explicó la asesora.

Al este de la Ruta 34 se realiza agricultura permanente, mientras que la parte oeste del campo se rota con ganadería. Esta estrategia permite evaluar todos los años las diferencias de rendimiento entre ambos sectores que puede dar diferencias a favor de la rotación de 8 quintales/hectárea en producción promedio de soja. En la campaña 2016/2017, la diferencia fue de 13 quintales/hectárea.

Los lotes presentan diferencias notables en la presencia de nutrientes y en la parte física del suelo y la causa más relevante en el aumento de los rendimientos puede estar asociado al bosteo de los animales.

Fuente: Ambito Financiero

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