26 de junio de 2017 11:58 AM
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El protagonismo de la soja en nuestra economía

Pese a todos los informes agoreros que vaticinan una economía en constante declinación, una prodigiosa leguminosa, la soja y sus congéneres de la producción agraria, están para desmentir estos sombríos vaticinios. Aquí, un análisis de la situación. La producción de soja es diferente a la de otras leguminosas y cereales porque está concentrada en apenas […]

Pese a todos los informes agoreros que vaticinan una economía en constante declinación, una prodigiosa leguminosa, la soja y sus congéneres de la producción agraria, están para desmentir estos sombríos vaticinios. Aquí, un análisis de la situación.
La producción de soja es diferente a la de otras leguminosas y cereales porque está concentrada en apenas 10 productores, pero tres de ellos dominan el mercado mundial por el volumen de su producción: EE.UU. con 108 millones de toneladas; Brasil con 97 millones y Argentina  con 59 millones. Según la firma alemana Oil World, la campaña  2014/2015 que está finalizando, la producción mundial de semillas oleaginosas alcanzará un registro de 523 millones de toneladas, lo que denota un crecimiento del 29% en los 3 últimos años. En EE.UU. de una producción total de 116 millones de toneladas de oleaginosas, la soja participó con 108 millones, ocupando la semilla del  algodón el segundo lugar con 4,8 millones de toneladas. En Brasil se da el mismo fenómeno. De un total de 97 millones de toneladas, la soja registró 94 millones. En Argentina de 59 millones de toneladas de semillas oleaginosas, 55 serían de la soja y apenas 2,8 millones de girasol.

 

El volumen de producción de soja, permite graficar la importancia determinante de esta oleaginosa  en el ingreso de recursos en el presupuesto de cada país que sin embargo no representan condiciones similares de igualdad en los tres principales productores:
a) La producción de EE.UU. se ve más influenciada por la realidad local estadounidense que por la mundial. El crushing de soja local, apenas aumentó un 5% en los últimos años. Pasó de 46,3 millones de toneladas a 48,8 millones, en tanto que las exportaciones de las semillas se incrementaron en detrimento de la molienda local que genera harina y aceite de soja para el mercado doméstico y las ventas al exterior.
b) La exportación del complejo sojero de Brasil –grano, harina, aceite- son estimados en 27.565 millones de dólares, con una caída 11% en relación al récord de la campaña anterior. Brasil exporta la mitad de su producción del poroto sin procesar.
c) En la Argentina el panorama es distinto.. En el 2013, los productos del complejo sojero han sumado exportaciones por casi 38 millones de toneladas, que equivalieron a un total de U$S:21.345 millones. Como referencia, ello representa  el 30% de todos de los dólares utilizados para todas las importaciones que realizó nuestro país durante ese año. De esta manera, nuestro agro genera las divisas para que nuestro país logre los dólares para adquirir bienes y realizar pagos en el extranjero.

 

En contraposición de EE.UU. y Brasil, Argentina  embarca alrededor de solo 15% de su producción de granos de soja. El resto es procesado de distintas maneras para luego ser exportados en forma de harinas, aceites y biodiésel, entre otros productos.

 

De este modo, dicen, se agrega valor al producto dentro de las fronteras nacionales, para luego exportar harina y pellets por un valor de U$S 11.578 millones, secundado por el aceite de soja en bruto con U$S 4.065 millones. Le siguen poroto de soja por U$S 4.274 millones y en cuarto lugar biodiésel con U$S. 1.090 millones. Cuando se considera el total de las exportaciones del complejo sojero, los cinco países principales de destino corresponden al continente asiático.

El primer lugar lo encabeza China con U$S 3.067 millones, seguido por Indonesia con U$S 1.345 millones, Irán con U$S 1.074 millones, luego India con 981 millones y Vietnam con 867 millones. Cuando agrupamos por regiones, Asia representa más de la mitad del valor FOB exportado por el complejo sojero durante el 2013, con un 56%. En segundo lugar se encuentra Europa con un 21%. América representa el 11% de nuestros envíos al exterior y África el 10%. Es así que el complejo sojero realizó el año pasado embarques por 37.889 millones de toneladas, representando un valor total de U$S 21.345 millones. Es así que nos estamos convirtiendo como país proveedor líder del mercado internacional de derivados oleaginosos.
La soja se ha convertido en el oro verde de Sudamérica y es una de las fuentes principales de ingresos fiscales de algunos países sudamericanos. Más allá de Argentina y Brasil, el cultivo de la soja se ha impuesto en los países limítrofes de Paraguay, Uruguay y hasta Bolivia que se ha consolidado entre los diez primeros productores mundiales. Así Paraguay se acomoda con una producción de 8,1 millones de toneladas, Uruguay con 3,7 millones y Bolivia 2,7 millones, produciendo el Mercosur, el 52% del total de la soja en el mundo por delante de EE.UU. que produce el 33%.
La soja representa para los países productores de Sudamérica una fuente imprescindible de ingresos y mantiene altos porcentajes en la totalidad de sus exportaciones. Para Argentina, que de la producción y exportación agraria hizo a lo largo de su historia el motor de su economía, el complejo oleaginoso, contribuye con el 36,9% del total de sus exportaciones y representa el principal ingreso de dólares a la economía con 28.000 millones al año con un aporte fiscal de 11.000 millones como consecuencia de las retenciones que giran alrededor del 40%, lo que hace que el contrabando a los países vecinos sea un negocio lucrativo. En estos días la AFIP y el SENASA, secuestraron camiones con soja dirigidos a localidades misioneras con destino a ser vendidas a Brasil. En aceite de soja, nuestro país lidera las exportaciones mundiales con más del 40% del mercado global.
A pesar de ser fuente inagotable de ingresos, el “campo” argentino es un negocio que pasa por pocas manos y es fuente de desigualdad no solo a nivel social sino dentro del mismo rubro: Según datos del Ministerio de Agricultura el 80% de las exportaciones pasan por solamente siete empresas.
En Paraguay, en un proceso de concentración de las tierras que ha producido un áspero conflicto agrario en el país entre grandes productores y campesinos que se quedaron sin tierras, triplicó su área sembrada en 15 años (de 1 a 3 millones de hcts.) que se cultivan en la región oriental del país. Pero la agricultura del país sufrió un proceso de extranjerización de la producción de soja importante, y pocas empresas transnacionales controlan la cadena de producción aprovechando el bajísimo régimen fiscal que ofrece enormes ganancias. Es así que nuestra nave insignia sojera, los Grobo, también se hallan instalados en el país. Cuatro multinacionales controlan el 40% de la producción, mientras que las diez mayores empresas del agro, que contribuyen al 28% del PBI paraguayo, aportan apenas el 2% de los ingresos fiscales. Según datos del último censo, el 2% de los  dueños, controlan el 85% de la totalidad de las tierras. No obstante a la extranjerización de las tierras, hay que reconocer que los inmigrantes brasileños iniciaron el cultivo y la expansión de la soja, sin cuyo concurso, el crecimiento no se hubiera realizado.
En Brasil, primer exportador mundial, las exportaciones llegan a 40 millones de toneladas y su potencial se manifiesta el  plan de expandir y triplicar el área de siembra en los próximos años, extendiendo sus cultivos por ulteriores 70 millones de hectáreas, además de las 30 millones de la actualidad.
Como lo hemos demostrado en artículos escritos con anterioridad, los países del Mercosur productores de la soja y subproductos, cometen un grave error al exportar los mismos, pues pueden entre triplicar y decuplicar el valor de ellos convirtiéndolos en alimentos balanceados para producir carnes, tal cual lo hacen los chinos con la soja que les enviamos. Producir un alimento balanceado  que contenga un 30% de harina de soja y 70% de maíz, permite obtener carnes que en el mercado se venden  entre tres y diez veces el valor del alimento. La diferencia se da en el trabajo que realizan los habitantes para esta conversión que incorporarán a cientos de miles, en el caso de nuestro país, de agricultores al proceso productivo que permitirá quintuplicar nuestras exportaciones agrarias que no llegan a 40 mil millones de dólares para convertirlas en 196 mil millones de dólares.

Por Miguel Schmalko   
Asesor y expresidente de la Federación Económica Brasil-Argentina-Paraguay

Fuente: Castellanos - Rafaela

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