29 de junio de 2017 11:48 AM
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Nueve años sin cumplir con la cuota Hilton

La actividad ganadera ha sido, históricamente, uno de los pilares de la economía argentina, pero en los últimos años distintas políticas económicas debilitaron este eslabón fundamental de la producción argentina, a tal punto que por noveno año consecutivo el país no podrá cumplir con el cupo de exportación asignado por la Unión Europea para la Cuota Hilton.

La falta de stock ganadero en la oferta de novillos de exportación es la principal, aunque no la única, causa de este incumplimiento que, por supuesto, también afecta a la producción chaqueña de envíos de carne de calidad premium al viejo continente. Según el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas de alta calidad, al 31 de mayo pasado se certificó un total de 21.598 toneladas dentro del contingente Hilton, lo que representa cerca del 73 por ciento del total correspondiente al ejercicio 2016 – 2017. Esto significa que, salvo que se produzca un milagro, quedarán entre 5.000 y 6.000 toneladas sin embarcar. El problema es muy serio porque hace nueve años que Argentina no aprovecha el total del cupo de carne de alta calidad que la Unión Europea asigna al país y al que beneficia con un arancel diferencial. Se trata, vale recordar, de cortes autorizados para el ingreso a Europa correspondientes a carne bovina sin hueso enfriados de calidad superior, como cuadril, lomo y bife ancho sin tapa, entre otros.

Si bien existe cierta expectativa con respecto al nuevo sistema de distribución de la Cuota Hilton anunciado por la administración nacional que, según el Consorcio que nuclea a los exportadores de carnes premium, permitiría mejorar el escenario para el próximo periodo, queda por ver si la promesa oficial de poner en marcha un sistema más eficiente y federal se concreta realmente y permite que se cumpla con todo el cupo. Es que la Cuota Hilton, bien aprovechada, puede significar una enorme ventaja para la Argentina en términos de comercio exterior porque se trata de operaciones de gran envergadura que tienen un valor comercial estimado en unos 400 millones de dólares.

Pero estos cortes que van a la Unión Europea formaron parte en los últimos años de un ciclo de marchas y contramarchas que dieron como resultado la conformación de una fuerte concentración del negocio y un descenso en la producción de la industria frigorífica que se tradujo también en el cierre de varias plantas habilitadas para comerciar con el bloque económico europeo. En ese contexto, algunos exportadores de carne vacuna de alta calidad mostraron frente a ese escenario un muy poco entusiasmo para participar en el concurso público a través del cual se distribuía la cuota, a lo que se sumaron los problemas generados por la magra rentabilidad con el que vino lidiando el sector ganadero y el atraso en el tipo de cambio. No sorprendió, entonces, que en distintos puntos del país donde la producción ganadera tenía una fuerte presencia se produjera una lamentable baja en el número de productores y una caída sensible de las exportaciones. Además, el sector tuvo que lidiar también con el ciclo negativo que se generó a partir de medidas económicas que en su momento llevaron a la liquidación de stock, es decir la mayor faena de futuras madres, en la que ingresaron en forma obligada muchos productores y que hizo que se llegara con una cantidad de terneros significativamente inferior a la de períodos anteriores. Como se señalara en otras oportunidades en esta misma columna, se necesitan políticas que permitan poner en marcha el círculo virtuoso para lograr un crecimiento en la cantidad de madres, para lo cual deberá alentarse una menor participación de hembras en la faena. De lo que se trata, en definitiva, es de fijar reglas de juego que permitan al sector ganadero mejorar su eficiencia y aprovechar su potencial de productividad

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Fuente: www.diarionorte.com

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