3 de julio de 2017 02:33 AM
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Etanol brasileño haría que EE.UU. revalúe metas de biocombustibles

Preocupaciones de que refinerías en Estados Unidos importarán etanol de Brasil y biodiésel de Argentina para satisfacer los requerimientos de combustible renovable motivaron al jefe de Medio Ambiente de EE.UU., Scott Pruitt, a reconsiderar las cuotas para esos combustibles, según personas familiarizadas con el programa. El problema ha retrasado la publicación de las propuestas de […]

Preocupaciones de que refinerías en Estados Unidos importarán etanol de Brasil y biodiésel de Argentina para satisfacer los requerimientos de combustible renovable motivaron al jefe de Medio Ambiente de EE.UU., Scott Pruitt, a reconsiderar las cuotas para esos combustibles, según personas familiarizadas con el programa.

El problema ha retrasado la publicación de las propuestas de mandatos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés) para 2018, en tanto Pruitt busca revisiones, de acuerdo con cuatro personas que siguen las deliberaciones. Eso puede incluir reducir los objetivos para que las refinerías puedan depender principalmente del biodiésel y el etanol de maíz fabricados en EE.UU., dijeron.

La EPA había enviado previamente a la Casa Blanca propuestas de cuotas que requerirían el uso de 15.000 millones de galones de combustible renovable, pero las nuevas preocupaciones están haciendo que la agencia reconsidere ese enfoque, según las personas, que pidieron anonimato para discutir deliberaciones internas.

El debate de la EPA se produce cuando el presidente Donald Trump presiona por un enfoque al comercio de “EE.UU. primero”. La administración está considerando establecer impuestos a productos de fabricación extranjera como el acero y el aluminio en un intento por ayudar a los productores nacionales y apoyar la seguridad nacional. Tras una reunión con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in el jueves, Trump dijo que el país debe dejar de exportar “acero tirado” al mercado estadounidense.

Como parte de su enfoque de energía estadounidense, Trump dijo a un público de Iowa este mes: “Por cierto, estamos salvando sus industrias de etanol”. También acaba de pasar esta semana promoviendo el “dominio de la energía estadounidense”, y la capacidad de las exportaciones estadounidenses para suplir las necesidades energéticas del mundo.

Estas cuestiones comerciales ya se han filtrado en los mercados de biocombustibles. Productores de biodiésel en EE.UU. presentaron una queja comercial contra las importaciones de Argentina e Indonesia, pidiendo al gobierno que imponga aranceles para contrarrestar lo que dicen son subvenciones injustas y dumping.

A diferencia de esas investigaciones comerciales, la EPA tiene una capacidad limitada para desalentar el uso de biocombustibles importados bajo el programa establecido por el Congreso. Ese programa tenía como objetivo estimular la producción de combustible fabricado en EE.UU., pero sus cuotas se aplican a todos los combustibles renovables, sin importar su origen.

Si la EPA toma medidas para restringir las importaciones, el resultado neto sería un aumento en el precio de los créditos que controlan el cumplimiento de los mandatos de combustible renovable y que “aumentaría significativamente el costo del consumidor”, dijo Mike McAdams, presidente de la Asociación de Biocombustibles Avanzados.

“Si quiere pasárselo al consumidor, Sr. Administrador, simplemente reduzca el número de combustibles importados con su política estadounidense equivocada”, dijo McAdams, cuyos miembros incluyen productores con sede en Brasil, en una entrevista. “Necesita importaciones para satisfacer objetivos”.

Los retrasos también podrían hacer más difícil para la EPA cumpla con el plazo establecido para el 30 de noviembre en la ley federal para concretar las cuotas de biocombustibles para el año siguiente. El gobierno de Obama incumplió ese plazo repetidamente, hasta el año pasado cuando lo hicieron a tiempo. Pruitt ha prometido mantener el calendario del programa y ” honrar la intención” del Congreso en la creación de los mandatos.

 

Los representantes de la EPA no respondieron solicitudes de comentarios.

Bajo el Estándar de Combustible Renovable, creado por el Congreso en 2005, las refinerías pueden utilizar las importaciones para ayudar a satisfacer los múltiples mandatos del programa y compensar los déficits internos. Por ejemplo, mientras que las refinerías usan el etanol de maíz de EE.UU. para cumplir la mayor parte del requisito de 2017 de mezclar 15.000 millones de galones de combustibles convencionales renovables, están recurriendo a algunos suministros extranjeros para ayudarles a alcanzar el objetivo.

EE.UU. importó 36 millones de galones de etanol de Brasil el año pasado, frente a más de 400 millones de galones en 2012, según la Administración de Información Energética (AIE, por su sigla en inglés). Los destiladores estadounidenses produjeron un récord de 15.300 millones de galones de etanol en 2016, dijo.

La EPA tiene la tarea de dictar cuotas anuales específicas, pero la agencia tiene una autoridad limitada para renunciar a los objetivos estatutarios y fijar objetivos más bajos. Y la amplitud del margen de maniobra de la EPA está en duda en momentos en que un tribunal federal evalúa una demanda de la industria de biocombustibles que impugna las exenciones de la agencia emitidas bajo el expresidente Barack Obama.

Además de la meta general de biocombustibles, la agencia establece estándares para el biodiésel, típicamente derivado del aceite de soja; biocombustible avanzado, que tiene menos emisiones de carbono; y el etanol celulósico, que proviene de fuentes tales como residuos de cultivos o algas.

El etanol derivado de la caña de azúcar fabricado en Brasil califica como “biocombustible avanzado”, lo que significa que puede satisfacer las cuotas de dos tipos diferentes de combustible en el programa, tanto para el biocombustible avanzado como el combustible renovable total. El etanol a base de maíz no califica como avanzado.

El biodiésel importado es particularmente útil porque puede ayudar a satisfacer las cuotas de tres combustibles diferentes requeridos: avanzado, total y biodiésel. Bajo el programa, los refinadores reciben 1,5 créditos de cumplimiento por cada galón de biodiésel que se mezclan con el petróleo.

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Fuente: Agromeat

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