7 de julio de 2017 01:39 AM
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Por qué a los agricultores les preocupa el TLCAN

"Siempre les he dicho que renegociaré o pondré fin al TLCAN", dijo el presidente Donald Trump en un mitin reciente en Cedar Rapids, Iowa. Había estado a punto de abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Canadá y México, explicó.

Luego, sin embargo, recibió una amable llamada telefónica del primer ministro Justin Trudeau de Canadá y otra del presidente de México –un “buen tipo”, llamó Trump a Peña Nieto– pidiéndole negociar, “y siempre estaré dispuesto a negociar”. Aun así, insistió Trump, el TLCAN ha sido injusto para Estados Unidos, así que lo renegociará exitosamente o lo abandonará.

 

El público aplaudió, aunque más bien de manera titubeante, informa La Nación. De los 10 principales estados agrícolas por ingresos por producción de Estados Unidos, seis están en el Medio Oeste, y Iowa se clasifica en el segundo sitio, solo detrás de California.

 

Los agricultores se han beneficiado con el TLCAN más que otras industrias, y esa es la razón de que ahora estén combatiendo duramente la idea de meterle mano al tratado. En 1993, Estados Unidos exportó maíz, soja y otros productos agrícolas con valor de 8.900 millones de dólares a Canadá y México, pero para en el 2015 esas exportaciones tuvieron un valor de 39.000 millones de dólares.

 

Un 30 por ciento de todo el comercio agrícola estadounidense es con México y Canadá. Los tres principales productos exportados a México son maíz, soja y cerdo, y Iowa es el principal productor de los tres.

En el primer día de las maratónicas audiencias públicas sobre la renegociación del TLCAN el 27 de junio, celebradas en las oficinas del representante comercial de Estados Unidos en Washington, Kevin Skunes, líder de la Asociación Nacional de Cultivadores de Maíz, dijo que las exportaciones representan un tercio de los ingresos de los cultivadores de maíz.

 

Las exportaciones de maíz estadounidenses a Canadá y México han aumentado más de siete veces desde 1994, y el año pasado apoyaron a 25.000 empleos y ofrecieron ingresos a 300.000 agricultores. El TLCAN también ha creado cadenas de suministro sorprendentemente integradas. Consideremos el cerdo, escribe Cullen Hendrix de la Universidad de Denver en un artículo de investigación para el Instituto Peterson para la Economía Internacional, un grupo de análisis.

 

En el 2014, Estados Unidos importó 3.9 millones de cerditos de entre ocho y 12 meses de edad que habían nacido y habían sido destetados en granjas canadienses. Estos fueron engordados en granjas en Illinois, Iowa o Minnesota hasta que estuvieron listos para el matadero y el procesamiento de la carne.

 

Muchos de los cortes de cerdo resultantes fueron exportados de vuelta a Canadá. La industria de la carne de res está similarmente integrada: unas 300.000 cabezas de ganado pasan de un país a otro cada año.

 

La mayoría son becerros destetados del estado de Chihuahua en el noroeste de México. Estos pastan en praderas ligeramente más frondosas en Arizona, Nuevo México y Texas hasta que también son enviados al matadero para el consumo interno o la exportación.

Las exportaciones de carne de res estadounidense a México alcanzaron casi los mil millones de dólares el año pasado. La agricultura representa una parte relativamente pequeña del PIB de los miembros del TLCAN, pero será uno de los temas más espinosos en las pláticas de renegociación que deben empezar en agosto.

 

Los agricultores están sintiéndose vulnerables de cualquier manera, así que incertidumbre en torno al comercio es lo último que necesitan, explicó Charles Baron de la Farmers Business Network, una plataforma digital para agricultores. Los suministros de granos mundiales están superando a la demanda, la economía china se está desacelerando y la demanda de etanol basado en maíz está estancándose.

 

Los ingresos agrícolas netos han caído de 120.000 millones de dólares en el 2013 a unos 62.000 millones de dólares este año. Los agricultores no piden una renegociación, dijo David Salmonsen de la Federación Estadounidense de Agencias Agrícolas, el cabildero agrícola más grande de Estados Unidos, pero a él le gustaría ver que el acuerdo fuera actualizado y modificado.

 

Sería bienvenido un acceso más fácil a los mercados lácteo y avícola canadienses, que son protegidos por altos aranceles y cuotas de producción. Un acceso extra se negoció como parte del Tratado de Asociación Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés), un acuerdo propuesto desechado por Trump tan pronto como asumió la presidencia.

 

Algunos también objetan la influencia del panel independiente del TLCAN que dictamina sobre los derechos antidumping, los cuales impone un gobierno cuando piensa que su socio comercial está compitiendo injustamente.

El panel ha decidido, por ejemplo, que los derechos estadounidenses sobre las maderas blandas de Canadá son ilegales. Después del 18 de mayo, cuando Robert Lighthizer, el representante comercial de Estados Unidos notificó al Congreso sobre la renegociación del TLCAN, su agencia recibió más de 12.000 comentarios del público en un mes, lo cual hizo que se bloqueara el servidor. Lighthizer ahora está trabajando en recomendaciones para las negociaciones, las cuales enviará al Congreso el 16 de julio.

 

Las emociones se disparan en las audiencias públicas. Agricultores señalaron que las importaciones mexicanas de alimento de soya estadounidense cayeron en 15 por ciento y las importaciones de pollos en 11 por ciento, en los primeros cuatro meses del año. Para ellos, los estómagos de los mexicanos cuentan más que una bravata trumpiana.

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Fuente: ElSitioPorcino

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