7 de julio de 2017 01:31 AM
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Cerró la fábrica de fertilizantes Complex

Cerró la fábrica de fertilizantes Complex, instalada en Río Tercero. Llevaba unos 18 meses con problemas, pero esta semana dejó de trabajar por intervención de la Justicia, donde se presentó en quiebra. Unos 25 empleados, entre el área de producción y administración, quedaron afuera de la empresa. Omar Barbero, secretario del gremio de Petroquímicos de […]

Cerró la fábrica de fertilizantes Complex, instalada en Río Tercero. Llevaba unos 18 meses con problemas, pero esta semana dejó de trabajar por intervención de la Justicia, donde se presentó en quiebra. Unos 25 empleados, entre el área de producción y administración, quedaron afuera de la empresa.

Omar Barbero, secretario del gremio de Petroquímicos de Río Tercero, indicó a LA NACION que esta semana la justicia “precintó el ingreso y ya no se fabrica ni salen los camiones para la venta. La actividad venía bien, con los vaivenes del mercado, pero los problemas no se resolvieron y cerró”, dijo.

La empresa, de la familia Buffon, funcionaba hacía 13 años en el predio de la Fábrica Militar Río Tercero. Después de la quiebra, el juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial nombrará un administrador. Los trabajadores esperan a esa instancia para cobrar su sueldo, adicionales de varios meses adeudados y analizar si tienen posibilidades para ser reubicados.

Los dueños de Complex tienen también una cerealera. Aunque circularon algunas versiones sobre la posibilidad de venta de la firma, por ahora no hay nada firme.

La firma posee dentro de sus instalaciones una planta de sulfato de amonio líquido y otra de fosfato de amonio líquido donde se pueden producir fosfato monoamónico, diamónico y triamónico y una planta de boratos y otra de UAN. Su capacidad de producción es de 120.000 litros de fertilizantes foliares por día y 40.000 toneladas de fertilizantes de base por año.

Barbero apuntó que, para colaborar con la superación de la crisis, los empleados aceptaron cobrar el salario en cuotas y modificar su régimen laboral. Carlos Pajtman, abogado del gremio, alertó que -si bien la “industria química no está destruida del todo como otros sectores- la importación está abierta y afecta”.

En tanto, hace unos días la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) advirtió que por el crecimiento en la importación de productos agroquímicos formulados hay 2400 empleos en riesgo sobre el total de 6000 directos del sector. Las importaciones de estos productos crecieron 25% en volumen en 2016 y para este año se prevé otra suba de alrededor del 32 por ciento.

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Fuente: La Nacion

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