8 de julio de 2017 03:18 AM
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Cayeron un 15 por ciento los traslados

Entre enero y junio de 2017 continuó la caída en el envío de remesas de animales bovinos del abasto local hacia el mercado concentrador de carnes de Liniers, en Buenos Aires. Con respecto al año anterior, los despachos se depreciaron un 15 por ciento.

El total de cabezas que salieron fuera de la provincia hacia Liniers en seis meses llegó a los 33.030 animales versus las 38.859 interanual del primer semestre del año 2016. Apenas representamos el 7 % del total país en animales transportados, cuando se llegó a detentar el 11,41 % del rodeo vendido. Sin embargo, después de los bonaerenses, seguimos siendo la 2da. provincia en aporte de carne de pradera.
Podrá decirse que estamos recomponiendo stocks, ya que de los 1,4 millones de cabezas que perdimos, ya se recuperaron 780 mil cabezas del rodeo vacuno. El haber conseguido llegar al 64% de destete, de un stock de 3.453.356 animales, ha sido en base a eficiencia productiva. De seguir incrementándose el índice de procreo; una mejora mayor en el manejo reproductivo y genético dará lugar a un aumento mayor de la cantidad de bovinos engordados dentro de nuestras fronteras y no fuera, a pesar de los avatares climáticos de la mayoría de las zonas de engorde del cuadrángulo noreste provincial.
El transporte de ganado bovino en la provincia conforma el conjunto de servicios que se denomina transporte “especial” ya que requiere de equipos específicos de transporte destinado al desplazamiento de ganado en pie, con muy baja posibilidad de captación de cargas diferentes a éste y una alta proporción de regreso en lastre (sin carga de retorno). Es decir que aproximadamente, los viajes con vuelta sin carga representan el 80 % de los viajes totales. En otras palabras, la caída en el transporte de animales en camiones jaula también pega fuerte en los transportistas locales.

Pero más stock.
A pesar que la política ministerial no tiene como objetivo llenar de vientres o vacas al productor sino buscar su eficiencia aumentando los porcentajes del procreo, de destete o de la parición, el horizonte se comienza a ver desde el ángulo comercial. En estos seis meses, La Pampa mostró un reflejo más de su crisis cárnica y frigorífica, no solo porque las remesas de animales al mercado concentrador siguen disminuyendo sino porque además la cadena de valor de la carne sigue “tocada” por la disminución en la cuantía de la retención de vientres. En ese lapso los envíos se depreciaron en un 15% del ganado en pie. La tendencia ya no es tan preocupante, básicamente por las ventas del mes de junio (históricamente la más alta) fue de lo mejor de los últimos años. No hay liquidación de vientres en campos de engorde de novillos y una apuesta grande del productor a futuro es la invernada para la segunda parte del año.
A nadie sorprende que los envíos de camiones jaulas con hacienda por las rutas locales y nacionales siguen desmejorado ya que además de los problemas de precios tanto la redes de transportes nacionales, provinciales y la red terciaria de caminos vecinales está muy deteriorada por las lluvias y la presión de las napas freáticas. Pero además, el aumento de los precios va por la escalera y los costos de producción, medidos en dólares, van por el ascensor. Los consignatarios de hacienda concentran la mayor parte de sus actividades en ventas directas al Mercado de Liniers (64%) y en menor medida en la realización de remates ferias (36%). Por su parte, los comisionistas, presentan una variedad más amplia, donde los remates ferias y las ventas directa a invernada son las que mayor presencia tienen (36% cada una), seguidas de las ventas directa a faena (10%) y las ventas al mercado concentrado con el 4%.
En el período analizado, la venta más importante de La Pampa en Liniers se dio el 10 de abril pasado con 1.355 animales comercializados seguido del 15 de junio último con 1.023.

 

La apuesta.
Al parecer, el negocio ganadero pampeano ha comenzado a recuperarse a pesar del menor transporte de animales al igual que la caída en la recaudación de los municipios por la caída de las guías de hacienda. No es secreto que los envíos de camiones jaulas con hacienda a Liniers por las rutas locales y nacionales ha revertido su curva descendente después de la crisis cárnica de 2007, sin embargo todavía hay problemas que no han sido resueltos. Los ejemplos son repetitivos: el costo de los fletes, los peajes, el combustible y el todavía bajo quilaje de faena.
Los consignatarios de hacienda concentran la mayor parte de sus actividades en las ventas directas al Mercado de Liniers (64%) y en menor medida en la realización de remates ferias (36%). Por su parte, los comisionistas, presentan una variedad más amplia, donde los remates ferias y las ventas directa a invernada son las que mayor presencia tienen (36% cada una), seguidas de las ventas directa a faena (10%) y en último término las ventas a Liniers con el 4%. Las expectativas han cambiado gracias a indicadores que alimentan la posibilidad de mayores ventas al exterior como en el consumo interno.
Para la segunda parte del año 2017, sin dudas la faena de hembras volverá a trepar por encima del 40 % lo que traerá aparejado una suba de oferta, que sumado a la apertura de las exportaciones a los Estados Unidos, exteriorizará un aumento de precio para el consumo interno. Aunque para varios operadores, el veto norteamericano a la compra de carnes frescas brasileñas por los ya conocidos problemas sanitarios no impactarán de forma inmediata en el país al igual que en el transporte de animales.
Lo concreto es la caída en el transporte de animales de La Pampa y no hay que olvidar que La Pampa provee buena parte de los más exquisitos consumos de la ciudad de Buenos Aires y buena parte de las colocaciones de carnes termoenfriadas y de las Cuotas Hilton y de Feed Lots, estratégicos indicadores que muestran que el negocio comienza a mejorar.

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Fuente: La Arena

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