8 de julio de 2017 22:59 PM
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Cuáles serán los desafíos del futuro en seguridad alimentaria

La Comisión Europea identifica los principales retos en seguridad de los alimentos y nutrición para dar forma a la investigación que debe hacerles frente en un futuro.

Conseguir que los alimentos sean seguros, nutritivos, de alta calidad y asequibles a todo el mundo es uno de los objetivos de la política europea. Por eso las normas y requisitos que aprueba la Comisión Europea (CE) en este sentido van dirigidos a garantizar un alto nivel de seguridad de los alimentos dentro de un mercado cada vez más globalizado. Pero no es una tarea fácil. A menudo surgen nuevos retos a los que hacer frente, derivados sobre todo de aspectos como desequilibrios demográficos, el cambio climático, el descenso de la productividad agraria, las modificaciones en la dieta y la aparición de nuevas resistencias antimicrobianas, según la CE. El artículo explica cuáles son los retos futuros en seguridad alimentaria y cómo está previsto afrontarlos.

La seguridad de los alimentos no es una cuestión cerrada ni pasiva. A menudo surgen nuevos escenarios a los que debe hacerse frente. Cada día está más presente la idea de una “comida global”, es decir, una cadena alimentaria mundial cada vez más interconectada con un aumento del comercio global y una industria agroalimentaria más concentrada. Es necesario que, para cada nueva situación, se identifiquen los retos de seguridad alimentaria y nutrición que deben priorizarse en función de su importancia y la probabilidad de que se produzcan. En ello trabaja la Comisión Europea, en establecer opciones políticas específicas para cada contexto que garanticen la resistencia del futuro alimentario en la UE. También analiza las necesidades de investigación futuras.

Los retos en alimentación

Según el nuevo informe de la Comisión Europea, los principales desafíos actuales en nutrición son:

  • En todo el planeta se producen cuatro billones de toneladas de alimentos, de los que más del 90% proceden de la tierra, y el resto, de aguas marinas e interiores.
  • Los expertos calculan que la producción total de alimentos aumentará un 60% para poder alimentar a un mundo de más de 9.000 millones de personas en 2050.
  • Se llegan a despilfarrar unos 1.300 millones de toneladas de alimentos cada año, una cifra que representa un 33% del total de alimentos producidos para el consumo humano.

La CE considera que, para hacer frente a estos retos, más que incrementar la producción, debe trabajarse para mejorar la producción y la distribución de alimentos, así como modificar la dieta y reducir el número de alimentos que se desperdician.

En cuanto a la la seguridad alimentaria, los principales retos son:

  • El acceso a alimentos seguros, un derecho al que deberían tener todas las personas, pero que no se cumple. Unos 795 millones de personas sufren malnutrición crónica y casi dos billones tienen sobrepeso u obesidad, lo que se traduce en un aumento de enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes, entre otras.
  • En cuanto a la inocuidad de los alimentos, se calcula que unos 600 millones de personas enferman a consecuencia de ingerir alimentos contaminados.

También se plantean retos ambientales, ya que la producción de alimentos es uno de los mayores destinos del uso de agua dulce. Se calcula que la producción de alimentos representa el 60% de la pérdida mundial de biodiversidad terrestre y que el aumento del 76% en el consumo de carne y los productos de origen animal en 2050 podría incrementar los gases de efecto invernadero en un 80%. Para solucionar este problema, la CE plantea concienciar al consumidor hacia dietas basadas en fuentes alternativas de proteína.

Riesgos emergentes alimentarios

Al lado de las nuevas necesidades alimentarias y los nuevos desafíos en la producción de alimentos, también aparece otro reto: afrontar los riesgos emergentes. Si bien algunos riesgos microbianos y enfermedades parasitarias se han controlado o eliminado con éxito, surgen otros nuevos, lo que explica que los riesgos de seguridad alimentaria no son estáticos. Prepararse para la aparición de una enfermedad es complejo porque no en todos los casos la emergencia puede predecirse o prevenirse. Además, es muy difícil prever la magnitud del problema.

Para hacer frente a las enfermedades emergentes, los expertos apuestan por aplicar un plan que incluya: predicción (intentar entender los factores que conducen a la aparición de nuevos patógenos y cuál ha sido la respuesta del pasado); detección (mejorar los sistemas de vigilancia para que puedan detectar los riesgos emergentes); reacción (fomentar respuestas rápidas en un contexto de incertidumbre); y supervisión (dónde y en quién recae la responsabilidad).

Uno de los principales problemas, además de los que ocasionan los cambios en las prácticas de producción de alimentos o los patrones de consumo, es que los riesgos que ya se conocen cambien y se adapten a nuevos reservorios animales y lleguen a ser más virulentos.

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Fuente: Consumer

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