9 de julio de 2017 15:47 PM
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“La tristeza sigue diezmando a la ganadería de una manera irracional”, dijo Rafael Carriquiry

Uruguay : La tristeza es una de las principales causas de consultas a los veterinarios y factor determinante en la muerte del ganado, a tal punto que “la tristeza sigue diezmando a la ganadería de una manera irracional”, señaló a EL TELEGRAFO el doctor Rafael Carriquiry, para quien es inaceptable que esto ocurra teniendo en […]

Uruguay : La tristeza es una de las principales causas de consultas a los veterinarios y factor determinante en la muerte del ganado, a tal punto que “la tristeza sigue diezmando a la ganadería de una manera irracional”, señaló a EL TELEGRAFO el doctor Rafael Carriquiry, para quien es inaceptable que esto ocurra teniendo en cuenta el nivel de conocimiento actual.
El profesional del Instituto Plan Agropecuario explicó que “contamos con una herramienta como es la hemovacuna, que es de altísima eficacia y excelente relación costo/beneficio, y que tiene una historia de uso de muchos años en Uruguay”.
“No me canso de repetir que es inaceptable tener mortandad de vacunos por tristeza con el nivel de conocimiento que tenemos hoy y con esta herramienta que disponemos, como es la vacuna con altísimo resultado”, subrayó.
Más allá de la continuidad de aparición de tristeza en zonas donde ya se ha constatado, “también apareció en lugares en donde no se había constatado”, aclara. La garrapata contagia tristeza cuando “la propia garrapata está infestada. Hay muchos lugares en donde había garrapata y no había tristeza porque no estaba infestada”, dijo.
“Actualmente me da la impresión que no solo se extendió la garrapata, sino que también se extendió la tristeza a lugares en donde había garrapata sin tristeza”, precisó el profesional, en oportunidad de brindar una charla en Paysandú para participantes a un curso organizado por el Plan Agropecuario y el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).
CLIMA FAVORABLE
“El clima ha sido muy favorable para la garrapata y lo ha sido en los dos últimos años”, sostiene Carriquiry. “Si bien el año pasado hubo unas cuantas heladas importantes que atajaron un poco el problema, todo hace prever, de acuerdo con las predicciones del cambio climático, que esto se va a profundizar y será cada vez más complicado”, indicó.
Entiende que el productor y los técnicos deben saber que el control de la garrapata “es imposible de hacer en el mostrador de la veterinaria. El productor debe incorporar la idea de que debe tener un plan de control sanitario que haya sido elaborado con un médico veterinario, que prevea lo que sucederá en los próximos dos años”.
Debe saber “cuáles son los tratamientos, de qué manera hacerlo y cómo evaluará los resultados, estableciendo metas que pretende cumplir porque los planes después se pueden ajustar o cambiar, pero requiere de un plan que parta de un diagnóstico de situación”.
“Lo que estamos viendo hoy es el resultado de la política que tiene el productor en el control de garrapata, así como de los demás parásitos: es ir a comprar un garrapaticida o un antiparasitario. Esa medida funcionaba mientras el clima lo apoyaba y no era tan favorable para la garrapata. Pero con el cambio climático, la garrapata es incontrolable si no hay un plan”.
PLAN DE COMBATE
Para iniciar un plan de combate contra la garrapata, el primer paso del productor debe ser llamar a un veterinario y definir cuál es la situación de punto de partida. “Luego, ver cuáles son los productos con los que puede contar, sobre todo en los establecimientos que tienen historia de muchos años de distintos tipos de tratamientos, deben saber que hay distintos tipos de resistencia y es probable que algunos productos ya no funcionen”.
“Ahí se observa que las armas químicas que se disponen son pocas”, aclara. “Son cinco productos diferentes y de esos, en muchas situaciones, dos o tres no funcionan porque tienen muchos años de uso. De repente tenemos tres y hay que ver que, en las rotaciones, la mejor medida para postergar la aparición de resistencia es utilizando tres productos en el año: uno en la primavera, uno en el verano y otro en el otoño”.
Agregó que hay que definir esa rotación. “Con qué se va a empezar, teniendo en cuenta los demás parásitos. Hay productos como las ivermectinas, que controlan los parásitos internos y externos” y hay que determinar “en qué momentos es conveniente utilizarlos”.
Cada plan se debe ajustar a la medida del establecimiento. “No hay una receta que sirva para todos los establecimientos, porque la realidad es completamente distinta. Lo que sí está claro es que debe haber una rotación en los productos”.
Mencionó que cuando viene el invierno –que hasta ahora no se ha presentado–, “disminuye la desparasitación porque a las garrapatas se les complica para subirse a las vacas”.
VACUNAR
La comisión interinstitucional de sensibilización y extensión para el control de la garrapata recomienda vacunar contra la tristeza parasitaria ante situación endémica de garrapatas. Esta situación epidemiológica se debe a condiciones climáticas que permitieron el mayor desarrollo del ácaro.
Para la prevención de la tristeza parasitaria, existen dos vacunas: una refrigerada producida por la Dirección de Laboratorios Veterinarios y una congelada, producida por un laboratorio particular.
Ambas pueden ser utilizadas en terneros menores de diez meses sin riesgo, siempre y cuando la vacuna sea aplicada correctamente. Los animales adultos son más susceptibles a la tristeza, pero pueden ser vacunados siguiendo un protocolo adecuado. Será necesario consultar con su veterinario, sostiene un comunicado del Ministerio de Ganadería.

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Fuente: El telegrafo

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