10 de julio de 2017 10:22 AM
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Crianceros sureños lograron una nueva venta de ganado caprino a Medio Oriente y las Bahamas

Como anticipó tiempo atrás nuestro diario, crianceros locales participan de un proyecto de exportación de “cabras de refugo” a Medio Oriente, un proyecto que permite encontrar un mercado a animales viejos que en el mercado local carecen de valor y terminan muriendo en los fríos inviernos. Por estos días, una comitiva de crianceros sanrafaelinos y […]

Como anticipó tiempo atrás nuestro diario, crianceros locales participan de un proyecto de exportación de “cabras de refugo” a Medio Oriente, un proyecto que permite encontrar un mercado a animales viejos que en el mercado local carecen de valor y terminan muriendo en los fríos inviernos.

Por estos días, una comitiva de crianceros sanrafaelinos y malarguinos estuvo en Buenos Aires, donde lograron encaminar una nueva venta de ganado caprino, una vez más a Medio Oriente, pero ahora también al Caribe, ya que se enviarán animales a las Bahamas.

Débora Ferreyra y Juan José Bravo, por San Rafael, y Natalia Arroyo y Jimena Espinoza por los puesteros de Malargüe estuvieron de visita en la empresa SUBPGA, un frigorífico recuperado que articula con la cooperativa para concretar este proyecto.

En el frigorífico se hace la faena y la preparación de los animales, los cuales llegan congelados a su destino final.

En esta oportunidad la compra se realizó en torno a 7 mil cabras. Los animales fueron recolectados en Punta del Agua, El Nihuil, El Sosneado y en distintos distritos y parajes del departamento de Malargüe.

El trabajo se fue realizando durante los primeros meses del año y ahora se pudo hacer este nuevo envío que permitirá poner en valor la producción local y lograr importantes ingresos para los crianceros.

El trabajo se realiza en conjunto entre los puesteros con la cooperativa Tierra Campesina y la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST).

Según explicaron desde la comitiva a Diario San Rafael, “las cabras de refugo que se exportan son los vientres que ya cumplieron su ciclo y terminan muriéndose en el invierno. Si no existiera esta comercialización, las familias campesinas que se dedican a la crianza de caprinos no podrían concretar el aprovechamiento final de estos animales”.

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Fuente: Agromeat

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