19 de julio de 2017 12:30 PM
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El rescate: aun con un pasado muy malo en la Argentina, el sector lácteo cree que sólo Fonterra puede salvar a SanCor

La firma neozelandesa le sacó ventaja a la francesa Lactalis y apunta a quedarse con el 70% de la láctea. Sus auditores ya revisan los números y le pusieron precio. Pero su pasado por el país no fue bueno. ¿Qué ocurrió en 2004 cuándo ambas se unieron para combatir a Danone?

Hacia afuera, la palabra que prevalece es “sociedad”. Pero, puertas para adentro, la operación que está en vías de concretarse es catalogada lisa y llanamente como una compra.

Tras una serie de reuniones, la neozelandesa Fonterra le sacó varios cuerpos de diferencia a la francesa Lactalis, y se encamina a quedarse con el 70% de los activos de SanCor antes de que concluya el 2017, si no se suman complicaciones a las ya conocidas.

En la industria lechera, el apoyo a esta transacción es casi unánime. Sin embargo, no faltan quienes rememoran una vieja alianza, precisamente entre la propia Fonterra y SanCor.

Lo recuerdos no son para nada gratos. Aquel vínculo, que tuvo lugar en 2004, culminó en un rotundo fracaso por presuntos malos manejos financieros de la firma oceánica.

Pasaron trece años de aquella mala experiencia y ahora las tratativas entre ambas compañías marchan viento en popa.

Según confiaron a iProfesional importantes referentes de esta actividad, un equipo integrado por siete técnicos de Fonterra viene repasando los números de la láctea argentina.

Además, ya tomó contacto con ejecutivos del Banco Nación para ahondar en las particularidades del fideicomiso activo con esa institución.

La firma domina el 25% de las exportaciones que lleva a cabo en su país, por lo que su movimiento en la Argentina es seguido de cerca por la embajada de Nueva Zelanda en Buenos Aires.

La comitiva pidió cotización por Las Taperitas, que podría transformarse en proveedora directa de la futura SanCor. Produce unos 200.000 litros diarios y agrupa importantes tambos, sobre todo en la provincia de Santa Fe.

“Sin un acuerdo como el que se está negociando, SanCor no es nada. Si no cierra la venta, se muere”. Así de categórico fue Daniel Villulla, gerente de Caprolecoba, la cámara que nuclea a los productores de leche del oeste de la provincia de Buenos Aires.

“Los errores acumulados hacen que se vea imposibilitada de subsistir por sí misma. La única opción es la ya emprendida, que abarca desde el ingreso de otro player hasta el inicio de una profunda reestructuración. No queda otro camino”, añadió.

En diálogo con iProfesional, precisó que la unión de cooperativas sigue sufriendo la sangría de proveedores, si bien la ayuda del Gobierno le permitió cancelar el pago de la leche que recibió en febrero.

“En su momento, SanCor informó que iba a abonar en cuotas hasta 2018. Finalmente cubrió esa deuda. Aunque prevalece el atraso, de a poco va cumpliendo con varios de sus compromisos”, añadió.

En los encuentros entre ejecutivos argentinos y representantes de Fonterra, estos últimos dejaron en claro que ingresarían siempre que el monto de la operación se ubique muy por debajo de los u$s1.000 millones, que era la cifra pretendida por los socios de la láctea local.

Para sostener esa postura, hicieron referencia a los casi $4.000 millones que la cooperativa adeuda a proveedores, al tiempo que expusieron una deuda financiera superior a los $2.000 millones, que también forma parte del rojo de la compañía.

“Fonterra no quiere pagar más de 600 millones de dólares por la participación que le interesa”, reveló a iProfesional una fuente sindical cercana a las tratativas.

“Los socios de SanCor no están en posición de imponer ningún tipo de exigencia. En la puja de intereses, los neozelandeses corren con ventaja”, expresó.

Pasado que no acompaña
Más allá del salvavidas que representa la irrupción de Fonterra en SanCor, no faltan opiniones críticas respecto de lo que podría ser el desempeño de la firma de Nueva Zelanda en el mercado argentino.

“En su país es una maravilla, pero fuera de él ha sido muy observada. En Chile, por ejemplo, enfrenta cuestionamientos por abuso de posición dominante”, dijo a iProfesional Manuel Ocampo, referente de la Asociación de Productores de Leche (APL)

En su visión, es cierto que la empresa representa una salida para la láctea local, pero también es verdad que sus antecedentes en la Argentina no son los más favorables.

El comentario de este especialista guarda relación directa con el vínculo que Fonterra y la misma SanCor sostuvieron hace más de una década.

En diciembre de 2004, ambas empresas cerraron un acuerdo por el cual la primera pasó a controlar todas las exportaciones de la firma argentina.

“Como tiene presencia en más de 100 países, Fonterra consigue mejores precios. Se maneja con importes internacionales, mientras que la cooperativa tiene que pelear cada precio, caso por caso”, argumentaron en ese momento los socios de la empresa local que alentaron aquel pacto.

Además de Fonterra y SanCor, la sociedad rubricada también incluyó a Nestlé. El objetivo estratégico de esa alianza era bien claro: minarle mercado a Danone, que ya en ese entonces marcaba los tiempos de la esta actividad en toda la región, gracias a su vínculo con La Serenísima.

A cinco años de haberse sellado, el acuerdo fracasó. Según los estados contables de la propia SanCor, esa alianza “incurrió en pérdidas significativas desde el inicio de sus operaciones”.

A poco de haberse disuelto la sociedad, SanCor llegó a perder hasta $10 millones mensuales, producto de los malos manejos.

Entre los socios de la unión de cooperativas prevaleció la idea de que el negocio no funcionó por la desidia por parte de Fonterra y por su foco puesto en complicar a Danone.

En otras palabras, por la falta de un interés genuino hacia la misma compañía, precisamente con la que ahora negocia su compra.

“Fonterra es muy conocida por cómo fueron las cosas con SanCor hace unos años. Todos creen que como la neozelandesa también es una unión de cooperativas, la situación no cambiará demasiado. Pero se equivocan”, expuso Villulla.

Además, dio cuenta de un aspecto clave: “En Oceanía, la concepción de lo significa una cooperativa es muy diferente a la que conocemos en Argentina”.

El ejecutivo de Caprolecoba aseguró que los movimientos de la neozelandesa alrededor del mundo se emparentan con los de cualquier multinacional.

Remarcó que el desembarco de la empresa representa un claro desafío al devenir de las empresas de capital nacional.

“No hay que hacerse construcciones ficticias respecto al rol de compañías como Fonterra. Su perfil es el de una corporación extraordinaria y su estrategia se centra en hacerse fuerte en todos los mercados”, apuntó Villulla.

Más allá de lo que su incursión pueda significar para otras firmas, como La Serenísima, lo cierto es que su apuesta por SanCor le garantiza a la cooperativa su supervivencia.

“Fonterra cuenta con la espalda suficiente como para enfrentar los desafíos y sacar a flote a una marca que está hoy muy complicada”, remarcó la fuente.

Perfil de Fonterra
Integrada por algo más de 10.500 productores, Fonterra surgió de la fusión entre el New Zealand Dairy Board (a cargo de las exportaciones lácteas de esa nación) y las dos principales cooperativas lecheras de ese país.

Hoy día, ocupa el primer lugar como exportadora mundial de leche y el cuarto en términos de producción.

Su peso en la economía neozelandesa es tal que sus ventas representan el 25% de los envíos al exterior.

Genera alrededor de 22.000 millones de litros de leche por año con una dotación de apenas 12.000 empleados. A modo comparativo, el sector lácteo argentino, en su conjunto, produce la mitad de esa cantidad.

El problema es que no lo hace con 6.000 dependientes (como daría el proporcional), sino con una cifra casi seis veces más elevada: 35.000.

Con presencia en más de 140 países, se estima que sus artículos llegan a casi 1.000 millones de personas. En las regiones de Nueva Zelanda en las que opera, aporta a razón de u$s8.000 millones anuales.

Su cadena de abastecimiento comprende unos 1.100 productores con sus respectivas estructuras de tambos.

A nivel regional, Fonterra posee en Chile casi el 100% de las acciones de Soprole, líder en el rubro. En Brasil, y en sociedad con Nestlé, procesa unos 3.000 millones de litros por año.

La firma también encabeza las ventas en Australia, Sri Lanka y Malasia.

China aparece como su mayor apuesta en estos últimos años, donde dispone de una red de distribución que le garantiza presencia en más de 13.000 comercios.

Al mismo tiempo, tiene en funcionamiento dos centros de elaboración que dan empleo a 1.500 personas, y su rango de producción asciende a los 600 millones de litros en esa zona del mundo.

La actualidad de SanCor viene a ser la contracara del apabullante desempeño comercial del que hace gala Fonterra.

Por estos días, la firma local no llega a recolectar el millón de litros de leche por día, pese a que su capacidad de procesamiento sea cuatro veces superior.

De las 12 plantas procesadoras que le quedan, sólo 8 están en funcionamiento, mientras que las otras 4 permanecen paradas y con el cartel de venta.

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Fuente: iProfesional

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