21 de julio de 2017 12:47 PM
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El Tinder de las vacas: así se eligen los mejores sementales

Cada vez hay vacas más productivas y longevas gracias a la mejora genética y a la tecnología que hace posible cruzarlas con sementales de todo el mundo.

Sigma es uno de los toros “más interesantes y atractivos” a nivel nacional. Sus “producciones altísimas con muy buenas calidades” así lo avalan, aunque por lo que más destaca es por su “morfología espectacular”. Al menos, eso es lo que dice su ficha en el ‘Catálogo de sementales’ que, como si de la famosa aplicación de ligue se tratase, intenta venderlo como la mejor opción para las vacas. Y si aún quedan dudas sobre si decantarse por este ejemplar, una foto de su abuela junto a un minucioso desglose de sus características intentan convencer a los interesados.

De hecho, Sigma es de los pocos machos que aparecen en el catálogo. Aún no lo conocen en las ganaderías que comprarán su genética para inseminar artificialmente a las vacas. “Primero hay que presentarlo en sociedad”, cuentan desde Xenetica Fontao, la empresa que firma el folleto. La mayoría de las fotos corresponden a impecables hembras de sustanciosas ubres. Aunque lo que se vende es el semen, lo que importa es cómo salgan las hijas. “Tú te fijas en si un chico es guapo, pero aquí lo que se mira es la descendencia”, explica Eduardo Robledo, gerente de Global Genetics, otra de las empresas que comercializan genética de toro en España.

Al principio era por un tema sanitario pero, ya que tienes opción de elegir el semental, empiezas la carrera de la mejora genética

Hasta el más mínimo detalle se mide y se recoge en los catálogos que sirven a los ganaderos para decidirse. Las patas ni muy rectas ni muy curvas, para aguantar de pie en las cuadras y reducir las cojeras. La grupa de un tamaño exacto, ni grande ni pequeño, que deje adivinar una buena capacidad pulmonar y estomacal, para comer más pasto. Las ubres con buenos nervios para que no cuelguen y se ordeñen mejor. Y para que todo luzca, se hace una foto digna de un concurso de belleza —existen fotógrafos especializados—, tras peinar, cepillar y colocar a la vaca para que salga perfecta; con el lomo recto y la cabeza levantada.

Ficha de Sigma, con la foto de su abuela. (Xenética Fontao)
Ficha de Sigma, con la foto de su abuela. (Xenética Fontao)

Mejorando generación a generación

La inseminación artificial en el ganado bovino lleva 30 años mejorando la especie para incrementar los índices de productividad, calidad y longevidad. Cada vez se miden más variables y se mejoran los métodos estadísticos para afinarlos al máximo, apoyados en la más puntera tecnología. En centros como Xenética Fontao, el mayor instituto de genética bovina de España, se analiza si cada generación obtiene mejores características que la anterior. El sistema se retroalimenta con los datos de las hijas de los toros, y así una y otra vez, hasta que han conseguido, por ejemplo, duplicar la cantidad de producción de leche que generan las vacas gallegas. Entre las últimas innovaciones, están los análisis de ADN, gracias a los cuales no hace falta esperar a que el toro tenga crías para ver si es bueno. “Ahora podemos determinar con 10 meses de vida si es mejorante, con una probabilidad del 60 y 70%”, explica Jesús Vázquez, director de Xenética Fonato, que depende de la Xunta de Galicia.

Xacobeo, uno de los sementales más famosos, murió en 2013 dejando 20.000 hijas por el mundo. (EFE)
Xacobeo, uno de los sementales más famosos, murió en 2013 dejando 20.000 hijas por el mundo. (EFE)

Algunos sementales se han convertido en auténticas estrellas por sus buenos resultados, como Xacobeo, el toro más mediático hasta la fecha, que llegó a tener 20.000 hijas repartidas por el mundo. Murió en 2013, pero otros como Armónico le han tomado el relevo (lleva 4.000 hijas en un año). De los toros con más alta demanda se extraen dos eyaculaciones al día, dos días a la semana, y el trabajo es complejo, y sin vacas. “Los metemos en lo que se llama la ‘sala de saltos‘ donde hay cuatro o seis potros. Los toros ‘saltan’ a por ellos, porque tienen testosterona y por un instinto de dominación al verse rodeados de animales”, explica Vázquez. “En ese momento, los trabajadores colocan su pene en una vagina artificial de caucho con una cámara en condiciones de temperatura corporal. A partir de ahí se traza la muestra o ‘pajuela’, que es como lo llamamos nosotros, y se contrasta la calidad para ver la viabilidad de los espermatozoides y el número de dosis que se pueden obtener. Finalmente, se envasan y criogenizan 50 mililitros por cánula con la identidad del toro y la fecha de la dosis”.

 

Flechazo informático

De media, cada toro produce a la semana 800 dosis que llegan congeladas a ganaderos como Félix Roncero, gerente de la cooperativa lechera Gaza, en Zamora. Un programa informático es el que hace de celestina y les recomienda los sementales que complementan las carencias de sus vacas entre los 100 mejores del mundo. Si una vaca es muy buena en producción, por ejemplo, buscan un toro con buenas patas para que además de una cría que produzca, salga longeva. “No solo se mejora por leche, porque es como si le pones a un coche pequeño un motor de Fórmula 1: tendrás mucha potencia pero no carrocería; hay que llevar un equilibrio”.

Hace años que los toros no pisan esta finca, ni se les echa en falta. Con la reproducción natural, el semental “transmitía las enfermedades de una vaca a todas las demás, era mucho menos seguro”, confiesa Roncero. “Al principio era un tema sanitario pero, ya que tienes opción de elegir el semental, empiezas la carrera de la mejora genética”. Cuando se empezó a hablar de la fecundación ‘in vitro’ en las mujeres, a él no le sonaba a nada nuevo: “Yo pensaba ¡pero si en la ganadería ya lo estamos haciendo!”. Cada dosis de semen taurino les cuesta entre 50 y 80 euros, y hacen falta entre dos y tres dosis por vaca para garantizar una fecundación. “Es una inversión, porque cada generación sale mejor que la anterior y es muy ilusionante verlo”.

No solo se mejora por leche, porque es como si le pones a un coche pequeño un motor de Fórmula 1

Según el tipo de explotación, cada ganadería elige la clase de toro que quiere para sus vacas: con más grasa si se dedican a hacer queso, con descendencia más productiva en las lácteas o más proteica si es para vender carne… Se mira también que el nivel de consanguinidad no supere el 5% para no mezclar un toro con su prima lejana. Algunos vienen además con la garantía de ofrecer un 80% de espermatozoides que den hembras, a través de una tecnología que separa los que portan cromosomas XX de los XY.

Felix, junto a su hijo, en la cooperativa de leche Gaza. (Foto: M. Z.)
Felix, junto a su hijo, en la cooperativa de leche Gaza. (Foto: M. Z.)

En busca de la vaca ideal

Todos los índices y características que sirven para comparar las vacas son establecidos por un comité y se toma como referencia un estándar ficticio de ‘vaca ideal’, aunque replicarla es imposible. “Si se llega a 100, quiere decir que ya no lo puedes mejorar”, explica Félix Roncero. Los datos se sacan directamente de muestras de las ganaderías mediante controladores que visitan las explotaciones y van a parar a una macrobase de datos europea que sirve de estudio, y cruce, a todos los países miembros. En España, entre el 30% y el 45% de las ganaderías aportan sus datos, pero en los países escandinavos, donde la genética del ganado bovino está mucho más desarrollada, deben hacerlo todas por ley.

En España, entre el 30% y el 45% de las ganaderías aportan sus datos, pero en los países escandinavos, deben hacerlo todas por ley

En la carrera por la mejora genética, la mirada está puesta precisamente en los países escandinavos, con una minuciosa precisión estadística. En Global Genetics importan la genética del norte de Europa, donde las preferencias de los ganaderos son todavía más exquisitas. “El nivel estadístico es mucho más exhaustivo y la foto apenas importa, mientras que aquí se fijan en si la ubre es más o menos bonita”.

Sin embargo, las diferencias entre países ya son irrelevantes. En Gaza fecundan sus vacas con toros de todo el mundo, “la mejora genética se ha globalizado”. Según cuentan, ahora lo difícil es conseguir a los mejores porque la competencia también es mundial.

www.elconfidencial.com

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Fuente: Agromeat

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