22 de julio de 2017 11:59 AM
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Uruguay con perspectivas más favorables para granos, lácteos y carnes

Perspectivas más favorables para granos, lácteos y carnes y buen clima permiten un moderado optimismo para el segundo tramo de 2017.

El mal humor por los altos costos y la preocupación por el endeudamiento y el atraso cambiario no cesan, pero ya avanzado el invierno tanto el panorama productivo como el de los mercados tienen menos incertidumbre que un año atrás. La economía de China volvió a crecer al 6,9% en el segundo trimestre superando las expectativas previas. Las bolsas en Estados Unidos siguen en récord, la economía de la Unión Europea va gradualmente repuntando y los riesgos y los precios de las materias primas parecen responder de manera acorde. Comparativamente, los precios de la mayoría de los productos confirman una gradual recuperación respecto a las cotizaciones que había un año atrás.

Repunte en el índice de FAO

El índice de precios de los alimentos de FAO, por ejemplo, consolidó en junio un repunte importante que beneficia a varios productos de Uruguay. Estuvo liderado por la suba de los lácteos y de la carne. En el caso de estos precios el promedio del índice está en 175, lo que significa que están 75% por encima del promedio de precios del período 2002-2004.
Tras el super ciclo terminado en 2014, los precios cayeron desde un índice cercano a 240 a 150 que fue el mínimo reciente, en enero de 2016. Y desde ese entonces van en una gradual recuperación, que suma un 25%.

Desde enero la suba ha sido liderada por los lácteos, pero la carne se mantiene firme. Y en el caso de los lácteos la recuperación fue notoria en junio, cuando tuvieron una suba de 11% en el indicador que mide la FAO, que prolonga una recuperación fuerte, que según ese mismo índice es de 52% en los últimos 12 meses.

Esta semana el remate de la neozelandesa Global Dairy Trade volvió a marcar subas para los principales productos que exporta Uruguay: leche en polvo, queso y sobre todo manteca. El caso de este producto es notable, pasó de un precio mínimo al récord histórico al superar esta semana por primera vez en la historia los US$ 6.000 por tonelada.

Este fenómeno trasciende en importancia a los lácteos, ya que este mayor interés por las grasas animales que ya no se consideran tan peligrosas para la salud también se entiende está por detrás de la fuerte demanda por carne vacuna en Estados Unidos.

Con un precio firme por la leche, cabe esperar que la producción repunte durante la primavera y supere a la de la primavera de 2016.

En el caso de la carne el índice FAO también muestra una trayectoria de firmeza y estabilidad, aunque por debajo de los niveles que alcanzó en 2011. El índice en junio se ubicó en 175,2, el mayor nivel desde febrero de 2015, sumando un aumento de 10% en el año.

Eso no se ha trasladado a los precios de exportación de Uruguay, que se mantienen muy estables sobre los US$ 3.400 por tonelada, pero si ha permitido sostener la demanda por ganado hasta ahora.

Y más allá de la situación internacional, los problemas de Brasil parecen dar seguridades a la carne trazada de Uruguay.

Consecuentemente, en el mercado ganadero los precios se han consolidado por encima de los niveles del año pasado, con el novillo y la vaca gorda acelerando en este mes el ascenso para consolidar una interesante poszafra, es decir el momento del año en el que se premia en precio a quienes logran sacar ganados bien terminados en pleno invierno. Y ubicando las bases de lo que puede ser una muy buena zafra de reproductores ya que el precio del ternero y la vaca gorda, las categorías típicas de cría también muestran una firmeza importante.

Al mismo tiempo, la venta de ganado en pie sostiene el precio de terneros y novillos chicos. La industria está interesada en todas las categorías y hay fluidez para quien quiere colocar su producción.

En ningún caso se trata de precios exuberantes y en todos los casos los márgenes son muy ajustados, pero lo que cambia en forma más consistente es el riesgo precio. Un año atrás era factible considerar un riesgo de descensos todavía más pronunciados. A esta altura de 2017 la posibilidad de caídas abruptas de precios parecen poco probables. No solo por la robustez que persiste en la economía de China. La flojedad del dólar también es un factor de sustento en los precios internacionales.

Por ejemplo, es un factor que explica por qué la lana se sostiene en Australia 20% por encima de los valores del año pasado. No el único, también hay solidez en la demanda, tanto de Europa como de China. Pero el atraso cambiario al menos tiene un correlato en precios nominales algo más altos de las materias primas. Cuando se aproxima la esquila, también en ese rubro hay más certezas que un año atrás.

Finalmente, en la agricultura el último mes también marcó una mejora en la perspectiva. En este caso la combinación de una persistente demanda desde China y problemas climáticos ajenos han permitido una levantada de precios que puede premiar a quienes se animaron a sembrar trigo, cebada y colza.

En trigo la producción de Estados Unidos, Australia y el sur de Europa será menor a la prevista, en los tres casos por la sequía que en Estados Unidos y en Europa se combina con altas temperaturas.

Por la misma razón los cultivos de maíz y soja de Estados Unidos ya es seguro rendirán menos que el año pasado, aunque posiblemente sean cosechas aceptables. Los precios se han afirmado y dan un marco relativamente alentador para la próxima siembra.

De todos modos, los problemas de altos costos seguirán como una amenaza, que en el caso de los arroceros, los más intensivos en el uso de energía, se vuelve casi una restricción que amenaza con recortar área de un cultivo que tiene de los rendimientos más altos del mundo y de las diferenciaciones por calidad más sofisticadas que pueden plantearse.

Por ahora el agro uruguayo sortea las dificultades, ayudado por mercados más firmes y por condiciones climáticas que vienen jugando de una manera casi óptimas, como si a partir del diluvio y los temporales de abril de 2016 se empeñara el clima por compensar los inconvenientes causados.

Tras los fríos de esta semana la temperatura empezará a hacerse más amigable y el final del invierno ya estará cercano. Las lluvias llegan en forma semanal, con moderación y evitan tanto las sequías como el anegamiento.

Cuando la primavera se acerca, observando el estado que tienen los campos, con un inusual verdor para un mes de julio y con las gráficas de precios apuntando hacia arriba –aunque sea moderadamente–, cabe esperar que el agro siga acompañando la recuperación de la economía uruguaya, como ya sucedió durante el primer semestre.

Las tareas de ajustes de costos siguen pendientes, pero con buenos rendimientos y con los mercados abiertos, el viento de frente parece disiparse.

Vuelve a crecer la inversión en Nueva Zelanda

Mientras que en Uruguay los altos costos y la salida de algunas empresas endeudadas llevan a que la cautela persista, en Nueva Zelanda la mejora del panorama en carne y lácteos lleva a que aumente la inversión y se espere una suba en los ya altos precios de la tierra.

“El sector agro de Nueva Zelanda tiene una perspectiva favorable que impulsará a la inversión”, dijo esta semana el Real Estate Institute de Nueva Zelanda (Reinz), que a la vez indicó que por ahora el volumen de venta de tierras se mantiene bajo.

“La moral en el sector rural está siendo estimulada por la perspectiva positiva en lácteos, carne vacuna y ovina, el sector lanero es la excepción ya que China no está comprando”, indicó Brian Peacocke, el vocero del grupo. En el caso de Nueva Zelanda la producción de lanas gruesas es la que está siendo castigada.

El precio promedio de la hectárea de tierra en Nueva Zelanda se ubicó en US$ 25.993 según el instituto, unas siete veces más que en Uruguay.

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Fuente: Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

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