24 de julio de 2017 04:11 AM
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Ingenua blandura con Venezuela

Vázquez forzó una declaración aguada sobre el régimen de Nicolás Maduro

La intención del Mercosur de buscar un acuerdo con la Alianza del Pacífico como parte de una ampliada apertura comercial fue el resultado más rescatable de la cumbre presidencial. Es un propósito lógico, aunque para negociar con buenas perspectivas el bloque regional primero tiene que perfeccionar su enredada estructura, meta que lo elude desde hace 26 años.

Opacó la reunión en Mendoza, de todos modos, la blanda ingenuidad fútil sobre Venezuela, impuesta por el presidente Tabaré Vázquez. Sus colegas de Argentina, Brasil y Paraguay propiciaban una severa condena explícita a la dictadura imperante en el suspendido quinto miembro pleno del bloque.

Aun si se hubiera aprobado ese curso, probablemente no habría hecho mayor mella en la gruesa piel del régimen de Nicolás Maduro, quien a diario rechaza a gritos las presiones internacionales, aunque esta censura era grave pues expulsaba a Venezuela del Mercosur si convocaba a la Constituyente. Pero al menos se hubiera mostrado cierto servicio a la democracia.

En cambio, Vázquez aprovechó la necesidad de acuerdo unánime en el comunicado final para forzar una declaración aguada, acorde con las simpatías frenteamplistas, que le deja las manos libres a Maduro para profundizar sus desmanes contra casi todo el pueblo venezolano. La restitución del estado de derecho, la liberación de los presos políticos y el diálogo pacificador pedidos por la cumbre son metas que Maduro rechaza desde hace tiempo pese a las fuertes presiones internacionales.

Lo mismo ocurre con la digitada Asamblea Constituyente con la que Maduro busca eternizarse en el poder y doblegar al Parlamento, gravísimo tema que la cumbre mercosureña también relegó. Y dejar la solución de la espantosa crisis humanitaria e institucional en manos de un diálogo entre los propios venezolanos, como reza el comunicado, es notoriamente imposible por la intransigencia chavista y el incontrolable clima sangriento actual de confrontación.

Vázquez fundamentó su guante de terciopelo con el argumento de no echar más leña al fuego. Pero es irrelevante la explicación de no agregar algunas astillas cuando el incendio ya devora a todo el edificio, como ocurre en Venezuela.

Excepto por el error de hacerle el juego a Maduro y su inconveniente propuesta de agravar las asimetrías del bloque con la incorporación de Bolivia como miembro pleno, nuestro presidente volvió de Mendoza con algunos laureles a su favor. Incluyeron haber sorteado las objeciones de los otros países al aumento de la tasa consular que pena a las importaciones, haber sido distinguido por la Universidad de Cuyo con un título honorífico por sus políticas en defensa de la salud y haber propiciado la apertura comercial, pese a la resistencia que encuentra dentro de su Frente Amplio.

Pero el tratado de libre comercio con la Unión Europea sigue tan lejano como siempre, a menos que Francia deponga su proteccionismo al agro. El comercio con China, destacado por Vázquez, solo necesita perseverar en ampliaciones bilaterales.

Es más pertinente la intención de buscar una complementación del Mercosur con la Alianza del Pacífico. Pero mientras esta exitosa experiencia integradora de México, Colombia, Perú y Chile ha logrado en poco tiempo liberar el 90% de su intercambio comercial, el Mercosur sigue trabado por proteccionismos nacionales e incumplimiento de sus metas fundacionales de unión aduanera y zona de libre comercio. Mientras ello no se solucione, acordar con la Alianza del Pacífico parece poco viable.

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Fuente: Observa

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