24 de julio de 2017 12:52 PM
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Cuánto se gana criando caracoles

Las granjas de engorde de caracoles españolas compiten con las importaciones masivas de moluscos de Europa del Este.

En el registro de explotaciones ganaderas del Ministerio de Agricultura aparecen cerca de 200 granjas de engorde de caracoles. Su número sigue en aumento, especialmente en Andalucía y Aragón. Los caracoles se mueven lentamente, pero la helicicultura, tal como se denomina a la cría de estos moluscos gasterópodos, se está acelerando. Es un negocio con muchos secretos.

Marcelo apunta que una explotación de estas dimensiones, para generar beneficios, debería vender su producto por encima de los tres euros. El precio máximo en la presente temporada superó los cinco euros. Marcelo preside la Asociación Nacional de Cría y Engorde del Caracol (Ancec), la única entidad de productores de ámbito estatal, y es miembro de la junta directiva de la Organización Interprofesional del Caracol de Crianza. En el sector se le considera un pionero. También es el gerente de Cargols de Cal Jep, empresa de Castellfollit del Boix (Barcelona) dedicada a la reproducción de alevines y al engorde.

 

La cría de caracoles: un negocio que está acelerando

 

En engorde se realiza en una especie de invernáculos al aire libre. En cambio, la reproducción se efectúa en el interior de naves. La inversión necesaria para ello se sitúa por encima de los 300.000 euros. Las llamadas “salas de maternidad” no sólo sirven para la reproducción, sino también para la mejora genética. Las granjas de engorde compran los alevines a estas empresas especializadas. Así consiguen una producción de caracoles homogénea, de calidad, sometida a controles sanitarios.

 

400 gramos por persona al año

En España se consumen 400 gramos de caracoles por persona al año, según datos del Ministerio de Agricultura. Unos 18 millones de kilos anuales. Sólo un 3% proceden de granjas, que son precisamente los de mejor calidad. La mayor parte de los que se compran en los mercados y se consumen en restaurantes y bares son silvestres, recogidos en los campos.

Las granjas compiten con el caracol silvestre, de menor calidad, pero más barato y que se importa en masa de otros países. En España se come mucho caracol, pero la mayor parte es silvestre y proviene de los países de Europa del Este y del Norte de África. El experto gallego Javier Martínez indica que las importaciones y los bajos precios del caracol silvestre son un problema para las granjas. En invierno, fuera de temporada, se sigue consumiendo una variedad de caracol procedente de Polonia y de las repúblicas bálticas.

 

Actividad complementaria

Martínez está al frente de HelixGalicia, una granja escuela de Outeiro de Rei (Lugo) donde se estudia el caracol. Indica que su cría es compleja. Muchas granjas han sufrido episodios de alta mortalidad, a causa de enfermedades propias de estos moluscos, y sus propietarios han acabado cerrándolas. Sin embargo, Martínez considera que las granjas de engorde pueden ser un negocio interesante si se conciben como actividad complementaria a la agricultura o a otras ganaderías. Según sus cálculos, ofrecen un rendimiento de entre 2 y 2,5 euros por metro cuadrado de explotación.

Galicia es una de las comunidades españolas donde se consume menos caracoles. Sin embargo, eso no impide que estén en funcionamiento ocho granjas. Si producción se destina a las provincias de la costa mediterránea, las mayores consumidoras.

Del caracol no sólo se aprovecha su carne. Una empresa de Villanueva del Trabuco (Málaga) elabora “caviar blanco” con sus huevos. La industria cosmética también utiliza sus babas para productos para el cuidado de la piel.

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Fuente: www.economiadigital.es

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